EDITORIAL

El futuro de UGT

El Congreso de UGT que terminó el sábado ha sido un paseo militar, con un respaldo a la gestión de Cándido Méndez del 99% y un apoyo del 78% como nuevo secretario general. Son circunstancias que o bien ensalzan trayectorias deslumbrantes o bien encubren falta de debate interno. A juzgar por la trayectoria del sindicato en los últimos años, con poco poder de propuesta y escasa disposición al diálogo y el compromiso, parece que la organización ha entrado en una vía conformista, continuista, cuasi vegetativa, poco apta para los tiempos que corren.

El sindicato ha dibujado una mínima estrategia de participación en la política industrial. Y habrá que ver si será o no constructiva. Pero sus declaraciones en defensa del modelo de la Seguridad Social, como si su fortaleza financiera fuese eterna, y la vaguedad en las tesis para afrontar una reforma laboral urgente -que haga frente a la posible sangría de calidad y cantidad de empleo si no se corrige a tiempo el modelo de crecimiento- hacen adivinar un sindicato más anclado en el pasado que con la mirada puesta en el futuro.