Volumen por las nubes, pero falseado
Más de 2.500 millones de euros negocia, en estos días de inicio de julio, la Bolsa española. Mientras el pulso de la calle -léase, los atascos y otras aglomeraciones- muestra un leve descenso de la actividad, la Bolsa parece en plena ebullición. Pero sólo parece, porque en realidad el volumen de negociación está falseado. La mayor parte del movimiento que registra la Bolsa en el arranque de julio, y del que se vivió en la segunda quincena de junio, procede de operaciones fuera de mercado.
Son los famosos lavados de cupón, un tipo de operativa que al personal ajeno a la Bolsa le suele resultar un tanto extraña. Consiste en el traspaso de un sustancioso paquete accionarial de una titularidad a otra ante el inminente abono de un dividendo. En realidad, el accionista último es el mismo, pero utiliza dos sociedades instrumentales. Una, para la tenencia de los valores, y otra que será en la que se reciben los dividendos. Porque, una vez que han sido pagados, las acciones regresan a la sociedad originaria.
El objetivo de este movimiento es el mismo que hace que, por ejemplo, los empleados de banca de inversión sean accionistas de varias decenas de sociedades de inversión: evitar el pago de impuestos. La rentabilidad derivada del dividendo queda en la sociedad creada para ello, sea cual sea el carácter de esta, mientras el instrumento creado para la titularidad no tiene que tributar.
En realidad, la subida de los tipos de interés y la falta de referencias en otros planos -como el macroeconómico o geopolítico- hacen que el interés por el mercado haya bajado. A ello contribuye el cierre del primer semestre del año, puesto que los gestores ya no han de esforzarse en el maquillaje de las carteras antes de enviar los informe de mitad de año.