Blesa pide flexibilidad para regular la acción social
El presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, se manifestó ayer, contrario a establecer regulaciones específicas que condicionen la obra social de las cajas de ahorros. Actualmente estas entidades destinan en torno al 25% de sus beneficios a este apartado.
En la clausura del 'IV Encuentro Financiero Internacional' organizado por Caja Madrid, el directivo señaló que se debería respetar la voluntariedad de cada empresa en materia de responsabilidad social, además de crear incentivos fiscales para quien realice estas acciones.
Las palabras de Blesa llegan en un momento de debate entre quienes postulan una regulación más rígida y los que creen que esta tarea debe corresponder a las empresas. El futuro anteproyecto de ley sobre esta materia será discutido este año por el Gobierno, empresas y sindicatos y deberá ser complementario del actual Código Aldama, que exige un informe anual sobre responsabilidad social para cada una de las compañías.
En una crítica velada a los bancos, Blesa reclamó contra 'quienes tratan de denostar la acción social con una pretendida obligatoriedad' y hacen un uso publicitario de esta práctica. A su juicio, algunas empresas sólo se han subido al carro de la obra social en los últimos tiempos como una forma de mejorar su imagen ante la sociedad.
En su intervención también se refirió a Basilea II, la directiva que fomenta la aplicación de nuevas normas de capital en las entidades financieras. Según el directivo, este cuerpo no debería ser un incentivo para las fusiones entre bancos a nivel europeo, además, pueden convertirse en un elemento de exclusión para clientes que tengan un mayor perfil de riesgo.
Europa aún no decide
La Unión Europea deberá acordar este año su posición sobre la regulación que vigilará el desarrollo de la responsabilidad social corporativa. Todo parece indicar que será pro autorregulación, al igual de las directivas que rigen la materia en estos momentos.