Política monetaria

El descenso del IPC en EE UU y la UE da margen para bajar los tipos de interés

Los descensos experimentados por los índices de precios tanto en Estados Unidos como en la zona euro en el mes de abril dan un margen añadido a las autoridades monetarias de ambos lados del Atlántico para practicar políticas monetarias más expansivas, para bajar de nuevo los tipos de interés y estimular el crecimiento económico.

El IPC armonizado de la zona euro se situó en abril en el 2,1%, según los datos publicados ayer por la oficina de estadísticas de la UE, Eurostat. Con los precios a la baja y un crecimiento cero para el conjunto de la UE, la lógica apunta a la reducción de tipos.

'La economía de la zona euro lleva flirteando con la recesión desde los últimos meses del año pasado', apunta Goldman Sachs en un informe publicado ayer, en el que recomienda al BCE que baje el precio del dinero.

'Los datos disponibles del PIB de los países euro sugieren que el comercio neto ha sufrido un descalabro y que la inversión se ha vuelto contraer bruscamente. Estos pueden ser los primeros signos de que la apreciación del euro está dañando el crecimiento de los países más expuestos a influencias externas', añade el banco, que cita expresamente a Francia y España.

El IPC armonizado ha descendido tres décimas, gracias principalmente a la mejora de los precios energéticos, con lo que se encuentra sólo una décima por encima del ideal de estabilidad marcado por el BCE, el 2%. En el caso español, la inflación interanual se sitúa en el 3,2%. Esto supone una buena noticia, ya que el diferencial con la UE se ha reducido dos décimas. La resistencia de la autoridad europea a relajar la política monetaria contrasta con la de EE UU, donde los tipos de interés están ya al 1,75%. Allí, la preocupación es precisamente el riesgo de deflación. Las estadísticas del Departamento de Trabajo mostraban ayer cómo la baja demanda ha forzado que los precios que pagan los consumidores, el IPC, cayera un 0,3% en abril. En evolución interanual, el IPC cayó ocho décimas y se situó en el 2,2%.

El descenso mensual es el mayor en 19 meses y está fundamentado en la rebaja del crudo tras la finalización de la guerra y en una tendencia bajista del valor de los coches y el vestido. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, quedó igual que en marzo, en el 1,5% interanual, la menor desde 1966.