EE UU debate su estrategia en Irak tras rechazar Turquía el despliegue militar
El líder del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), Tayip Erdogan, y el primer ministro turco, Abdullah Gul, aseguraban ayer que la relación de Turquía con Estados Unidos seguía adelante pese al rechazo del Parlamento el pasado sábado al despligue de 62.000 soldados estadounidenses y diverso material militar en las bases del país.
Erdogan presidió ayer una reunión de urgencia del PJD para decidir qué pasos dar después del rechazo parlamentario y evaluar las posibilidades de presentar una segunda propuesta sobre este asunto. Lo cierto es que muchos de los diputados del PJD, de tendencia islamista, votaron en contra de la petición gubernamental, lo que no augura una victoria al Gobierno en caso de segunda votación.
'Nuestro Gobierno y el Estado están preparados para desarrollar las alternativas más apropiadas en línea con la preferencia democrática del Parlamento ..., pero cada alternativa tiene un precio', dijo ayer Erdogan.
Tras el acuerdo económico alcanzado la semana pasada entre Washington y Ankara, por el que Turquía recibiría en forma de créditos y ayuda directa unos 30.000 millones de dólares, Estados Unidos daba por hecha la aprobación parlamentaria.
Desde Washington no se quería descartar aún la posibilidad de un acuerdo con Turquía, lo que facilitaría el desarrollo de un ataque contra Irak desde dos frentes: uno por el norte, Turquía, y otro por el sur, desde Kuwait. Pero altos cargos de Defensa ya advertían que, aunque no es su opción deseada, todavía se puede librar la guerra contra Irak sin la participación turca. Según expertos militares, sin contar con el frente norte, la guerra se demoraría mucho más tiempo y, con ello, el coste de la ofensiva aumentaría.
La negativa de Turquía al despliegue estadounidense y el empeño de EE UU en llevar adelante sus planes bélicos fueron utilizados ayer por Irak, que advertía de la posibilidad de paralizar la destrucción de los misiles Al Samoud 2, como le exige la ONU. En el fin de semana, Bagdad ha destruído 10 misiles, de los 120 que el Ejército dice tener en su poder.
'Si en los primeros días del mes parece que EE UU no va a seguir el camino permitido por la legalidad internacional, ¿por qué vamos a seguir con la destrucción de misiles?', declaró ayer el general iraquí Amer Al-Saadi. El asesor del presidente Sadam Husein aseguró, además, que la destrucción de estos misiles no reducirá la capacidad defensiva del régimen. 'No es un factor decisivo. El sacrificio de los misiles es una operación calculada', declaró.
Mientras tanto, la ofensiva diplomática internacional seguía ayer su curso. El presidente francés, Jacques Chirac, llegó ayer a Argel para una visita oficial de tres días al país y donde recibió una acogida entusiasta y sin precedentes a su llegada.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró ayer en Sofía (Bulgaria), que la crisis de Irak puede solucionarse con medios pacíficos, al tiempo que aseguró que el único criterio para tomar decisiones al respecto es 'seguir el derecho internacional'.
Rusia, Francia y Alemania reiteraron ayer la necesidad de continuar la misión de los inspectores de la ONU en Irak, según conversaciones telefónicas mantenidas por los ministros de Exteriores de estos países. París, por su parte, expresó ayer de nuevo su rechazo a la según resolución que promueven EE UU, Reino Unido y España.