Dimisión

El consejero delegado de Fiat dimite tras sólo seis meses en el cargo

El enésimo giro en la crisis de Fiat sumió ayer en la incertidumbre al mayor grupo industrial italiano, endeudado en 5.844 millones de euros, con las ventas cayendo un 20% este año y 8.100 empleos suspendidos indefinidamente desde el pasado lunes.

Gabriele Galateri, consejero delegado del grupo desde el pasado mes de junio, presentó su dimisión, según confirmó el grupo Fiat en un comunicado. Galateri compartía este puesto con el presidente, Paolo Fresco, igualmente cuestionado. La prensa italiana da por segura la renuncia o cese de ambos.

Tras una reunión de siete horas, el consejo de Fiat confirmó la próxima salida de Galateri y anunció para esta semana una reunión extraordinaria en la que decidirá una remodelación en profundidad de su cúpula. Sin embargo, en el comunicado se declara 'el aprecio y la confianza' del consejo en la labor de Fresco. La reunión decisiva podría celebrarse mañana jueves.

Las acciones del grupo, que subían hasta un 4% en la apertura de la Bolsa de Milán por los rumores de cambios, terminaron la sesión en sentido inverso, con un descenso del 3,6%, hasta 8,70 euros.

Las noticias irritaron a los bancos que el pasado mes de mayo financiaron al grupo con 3.000 millones de euros convertibles en un 30% del capital. En un duro comunicado conjunto emitido ayer, IntesaBCI, Capitalia, Sanpaolo-IMI y Unicredito, los cuatro mayores acreedores de Fiat, afirmaron que una reestructuración de la dirección violaría sus acuerdos anteriores, cerrados precisamente con Galateri.

Los bancos afirman en su nota que 'discrepan de los métodos y de la validez de los cambios que han sido propuestos' y expresan su 'gran preocupación por lo que puede representar una violación sustancial de los acuerdos alcanzados en mayo para dar apoyo financiero a la división de automóviles y a la reestructuración del grupo'.

Galateri había sustituido a Paolo Cantarella en junio, después de que éste pagara con su cargo las abultadas pérdidas del primer trimestre, 529 millones de euros, superiores a las de todo 2001. Hasta septiembre de 2002 el grupo pierde 976 millones.

Antes de su breve paso por Fiat Galateri había sido consejero delegado de Ifi e Ifil, los holding de la familia Agnelli, fundadora del grupo y propietaria del 34% del capital. Ayer, el consejero delegado saliente explicó su dimisión en la conveniencia de que ocupe su lugar una persona con más experiencia industrial, aunque dijo que continuará en funciones hasta que se le designe sustituto.

Por su parte, Fresco, llamado el Americano, se incorporó a la presidencia de Fiat en 1998, en sustitución del hoy presidente honorífico Giovanni Agnelli, tras una brillante gestión como vicepresidente de General Electric en EE UU.

Visita a Berlusconi

En una clara señal de que los cambios en Fiat serán de gran calado, Umberto Agnelli -cabeza visible de la familia por la enfermedad del anciano Giovanni - visitó a Berlusconi en su palacio en Roma. El ministro de industria, Antonio Marzano, confirmó que Agnelli ha anunciado 'cambios' en Fiat, lo que confirma que el de Galateri no será el único. Los Agnelli tradicionalmente han consultado al Gobierno las decisiones más trascendentes. Berlusconi había criticado con dureza al equipo directivo que encabeza Fresco, hasta el extremo de comentar que si estuviera libre, aceptaría encargarse de reflotar al grupo automovilístico. Incluso el Banco de Italia se había sumado a las críticas a Fiat y la patronal Confindustria dijo que la crisis amenaza a toda la economía italiana.

Paralelamente, el plan de despidos masivos ha llevado a los sindicatos y a miles de trabajadores a movilizarse contra la compañía, primer empleador privado italiano. La empresa cedió en sus planes iniciales de cerrar para siempre su fábrica de Termini Imerese, en Sicilia, pero por lo pronto ha dado de baja a sus 1.800 empleados.

Según coincidían ayer varios diarios italianos, como nuevo presidente del grupo Fiat se perfila Gianluigi Gabetti, de 79 años, otro ejecutivo del holding de la familia Agnelli. Como consejero delegado y hombre fuerte en la nueva etapa se espera a Enrico Bondi, de 69 años, ex consejero delegado de Telecom Italia, ahora de la aseguradora Sai y considerado muy cercano al presidente del banco de inversión Mediobanca, Vincenzo Maranghi.

Los analistas temen los efectos de la inestabilidad al frente de Fiat, cuya calificación crediticia está sólo un escalón por encima de los bonos basura o de alto riesgo. 'La confusión sobre la gestión de Fiat añade incertidumbre sobre la dirección estratégica del grupo y su evolución a medio plazo', opinó Virginie Casin, analista de Standard & Poor's, que tiene el rating de Fiat en revisión a la baja.

El grupo reduce la estructura de la filial española

Fiat Ibérica, la filial española del grupo italiano, reduce su tamaño para descargar tareas y personal en las empresas que controla. La nueva organización, que sigue directrices de la dirección en Turín, implica que la presencia de Fiat en España se canalizará en mayor medida a través de sus distintas sociedades (Fiat Auto, Business Solutions, Iveco, CNH y Magneti Marelli, entre otras). Fiat Ibérica, la matriz que hace tres años llegó a tener 170 empleados, queda reducida a su mínima expresión.Luigi Michetti, actual presidente de Fiat Ibérica, continuará en su puesto como un embajador del imperio de la familia Agnelli en España. Cerca de una decena de empleados de Fiat Ibérica que quedaban en las oficinas madrileñas del Paseo de la Habana han pasado a formar parte de la plantilla de Business Solutions, la consultora del grupo italiano. Esto significa que también realizarán trabajos para los clientes de esta compañía de servicios a empresas. El área de comunicación corporativa desaparece. La reestructuración obedece a decisiones del grupo italiano. Fiat Ibérica fue potenciada durante la gestión de Paolo Cantarella como consejero delegado, igual que otras oficinas corporativas en el exterior, para dar una imagen fuerte de grupo. Cantarella dimitió en junio y el nuevo giro en la organización exterior es obra de su sustituto, Gabriele Galateri, cuya dimisión se conoció ayer. Fiat, que desde el lunes ha suspendido a 8.100 empleados en cuatro fábricas italianas, no ha anunciado de momento planes de ajuste fuera de su país, aunque se prevén medidas en sus fábricas extranjeras. Fiat Auto España, importadora y comercializadora de los coches, tiene cerca de 150 empleados, en su mayoría comerciales. Iveco, que monta camiones en la antigua Pegaso de Madrid, tiene unos 3.000 trabajadores. La división de camiones es rentable y aportó al grupo ganancias de 63 millones de euros entre enero y septiembre.

La alianza con GM se agrieta y Volkswagen se interesa por Alfa y Ferrari

Los cambios en Fiat pueden dar un rumbo inesperado a la política de alianzas del grupo. El acuerdo por el cual General Motors compraría Fiat Auto en 2004 está en cuestión, mientras Volkswagen aparece como aspirante a socio en una nueva división formada por las marcas Alfa Romeo, Ferrari y Maserati.El plan se atribuye al banco de negocios Mediobanca -que en junio compró a Fiat un 33% de Ferrari por 775 millones- y fue desvelado por medios italianos como La Repubblica e internacionales como Financial Times y la publicación especializada Automotive News. Actualmente Fiat Auto engloba Fiat, Lancia y Alfa Romeo, mientras que Ferrari es una compañía aparte -se preveía que salga a Bolsa- de la que depende Maserati. La nueva organización desplazaría Alfa Romeo junto a Ferrari y Maserati, y en ese grupo de marcas elitistas entraría el grupo alemán Volkswagen como socio industrial, en principio en minoría. Esa operación desactivaría los acuerdos entre Fiat y General Motors, suscritos en 2000 y por los cuales el gigante de Detroit está obligado a comprar el 80% de Fiat Auto que le falta en cualquier momento en que lo pida el grupo italiano a partir de 2004. Sacar Alfa Romeo de Fiat Auto cancelaría automáticamente la opción de venta. GM ya advirtió que se consideraría desvinculado del compromiso si cambiaban las condiciones. La anulación del put no necesariamente afectaría al resto de acuerdos entre GM y Fiat, que incluyen la filial conjunta Powertrain, así como la compra de componentes y el uso de plataformas productivas entre la italiana y Opel. Un escenario posible a medio plazo, según la prensa italiana, sería que Fiat mantuviera la mayoría en la nueva Ferrari-Alfa Romeo, con Volkswagen de socio, y cediera Fiat y Lancia a GM, que las integraría en su división europea con Opel y Saab. Ni Fiat ni GM ni Volkswagen hicieron comentarios. Lo único que se confirmó oficialmente fue que ha habido conversaciones entre Maserati y Audi de cara a una 'posible cooperación técnica y comercial'.