Portugal dice que no aceptará imposiciones de España sobre el AVE
El Gobierno portugués 'no va a imponer su voluntad a España, pero tampoco aceptamos que los españoles nos impongan su voluntad', aseguró el primer ministro luso, José Manuel Durao Barroso, a propósito del trazado para el tren de alta velocidad (TAV) que unirá Lisboa y Madrid.
El jefe del Ejecutivo portugués manifestó, en declaraciones recogidas ayer por el Diario de Noticias, que el trazado Lisboa-Badajoz-Madrid, defendido por España, sería excluyente para las regiones del norte de Portugal.
'No puedo aceptar una propuesta que desequilibre todavía más el país', aseguró el primer ministro portugués. Durao Barroso se mostró confiado en que las diferencias respecto a esta cuestión se vean solventadas en la próxima cumbre ibérica en 2003, para lo que abogó por 'encontrar una vía intermedia o una solución que contemple las dos voluntades'.
Portugal planteó en la pasada cumbre, celebrada en Valencia, una unión a través de Cáceres, pero España no aceptó la propuesta y el tema del TAV quedó aplazado a nuevos estudios, que podrían proponer la unión a través de Salamanca. A favor del trazado a través de Badajoz se mostraron la semana pasada ocho alcaldes de la región sureña de Alentejo, así como los responsables de la construcción del trazado del TAV en Portugal. El Gobierno luso sufre, entre otras, las presiones de los industriales del norte y del alcalde de Oporto, Rui Río, quien pretende que la conexión con España se haga en un punto equidistante entre Lisboa y Oporto.