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Jazztel

La reestructuración de deuda provoca fuertes caídas en las 'telecos' alternativas

El goteo de anuncios de reestructuración de deuda entre las compañías de telecomunicaciones alternativas no cesa. Accionistas y bonistas se encuentran atrapados. Por un lado, el intercambio de bonos por acciones puede evitar la quiebra, pero diluye de tal manera el capital que las acciones pierden gran parte del valor. Por otro, los bonistas no tienen otra alternativa que aceptar el canje por acciones, ya que forzar la liquidación de la compañía supondría una pérdida mayor.

La lista de compañías de telecomunicaciones alternativas (empresas que ofrecen servicios de telefonía y transmisión de datos, entre las que también se incluyen algunas operadoras de cable) que planea un canje de deuda por acciones engorda día tras día. Los inversores españoles tienen un ejemplo cercano. Jazztel anunció la semana pasada que reestructurará su deuda. El objetivo es mantener a flote el negocio, pero supone un grave perjuicio tanto para los accionistas como para los tenedores de deuda.

La última en sumarse a la lista ha sido la británica Telewest, que, según la prensa londinense, ha llegado a un acuerdo con sus principales accionistas, Microsoft y Liberty Media, para que acepten la dilución de las acciones en caso de llegar a un acuerdo de canje con los bonistas. Telewest y Jazztel se suman así a las también británicas NTL y Energis, a las holandesas UPC y Versatel y la francesa Completel. Analistas consultados señalan que anuncios similares están aún por llegar y apuntan directamente a la holandesa KPNQwest.

El problema común de estas compañías es que no pueden hacer frente a los intereses de la deuda si no incrementan sus ingresos. Sin embargo, la crisis por la que atraviesa el sector y la competitividad en precios hace difícil mayores niveles de ingresos. Al mismo tiempo, acudir al endeudamiento es cada vez más complicado, ya que los inversores exigen intereses mayores para equilibrar riesgos.

La única solución para salvar los muebles es eliminar de un plumazo la deuda convirtiendo a los bonistas en accionistas. No obstante, ello supone una fuerte dilución de capital que juega en contra de los tenedores de acciones. Los bonistas también pierden, ya que el valor de las acciones que reciban en ningún caso será equivalente al precio que pagaron en su momento por el bono.

Si los tenedores de bonos no aceptan el canje y fuerzan la liquidación de la compañía, corren el peligro de quedarse con menos de lo que valen las acciones, especialmente en el caso de empresas cuyos activos son difíciles de vender o casi no tienen ningún valor.

El resultado es la caída tanto de los bonos como de las acciones hasta que no se concluyan los términos del canje. Los bonos de Telewest, por ejemplo, cotizan un 53% por debajo de su precio de compra, y la acción ha caído el 81,29% en el año. KPNQwest ha perdido en dos semanas el 32%, pero si finalmente se decide por la reestructuración de deuda los accionistas podrían perder de una tacada el 95% por el efecto dilución, según los cálculos de Credit Suisse First Boston.

Jazztel es la compañía del sector que menos ha caído en lo que va de año. Sin embargo, la confianza de los inversores sobre el valor no pasa por sus mejores momentos. 'Nuestra recomendación de vender lo dice todo', señala un analista de Credit Suisse.

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