La oscura Seguridad Social
Las discrepancias de la Comisión Europea al Programa de Estabilidad que presentó España el pasado diciembre en Bruselas se han centrado en dos aspectos relacionados con la Seguridad Social. En primer lugar, la Comisión entiende que España debería dedicar más dinero al Fondo de Reserva. La segunda observación de la Comisión considera que el Gobierno español 'no proporciona información detallada' sobre las medidas para garantizar la sostenibilidad de las pensiones a largo plazo.
El Gobierno, acompañado por Comisiones Obreras, ha reaccionado ya negativamente a la propuesta sobre el Fondo de Reserva, señalando que hay otros países europeos que ni siquiera tienen un fondo parecido.
Sin embargo, la cuestión planteada por la Comisión merecería una respuesta más afinada. Por ejemplo, al margen del tamaño adecuado del Fondo de Reserva, habría que explicar por qué el excedente de lo recaudado por cotizaciones sociales se está gastando en otros propósitos distintos de los de la Seguridad Social.
Aunque la observación sobre el Fondo de Reserva es la que ha recibido mayor atención en la prensa, creo que es más preocupante la segunda de las críticas de la Comisión Europea, la de no proporcionar información.
Es verdad que esta observación incide en algo que ya sabíamos, la absoluta opacidad que mantiene el Gobierno sobre las cuentas de la Seguridad Social y sobre sus compromisos de gastos y previsiones de ingresos a largo plazo. Todo el mundo sabe que la Seguridad Social española sigue sin colocar en Internet la ejecución mensual de su presupuesto, lo cual es absolutamente inaceptable en un país democrático moderno. Pero los problemas de falta de información de la Seguridad Social, como bien ha visto la Comisión Europea, no están sólo en la evolución en el corto plazo, sino en las perspectivas en el largo plazo.
En los próximos años y debido a una serie de condiciones demográficas, la Seguridad Social va a seguir teniendo excedentes. El problema se planteará en torno al año 2015 y el único documento de que disponemos de la Seguridad Social -que por cierto, no es fácil de conseguir- y que se titula Proyección económico-actuarial del gasto en pensiones contributivas del sistema de la Seguridad Social y evolución prevista de las cotizaciones del sistema, no proporciona estimaciones del déficit más allá de esa fecha.
Seguramente éste es el documento que el Gobierno español ha entregado a la Comisión Europea y en el que hace una proyección del gasto total en pensiones hasta el año 2040, pero, cuando presenta la evolución prevista de las cotizaciones, se detiene precisamente en el año 2015, que es justo cuando empieza el problema, con lo cual no es posible apreciar la dimensión del mismo.
La directriz de propaganda del Gobierno de que 'la Seguridad Social tenía un problema y se ha resuelto' está ocultando que el problema no es de hoy, sino de mañana, con lo que está dejando pasar absurdamente un tiempo precioso para estudiar las posibles soluciones. Además, el problema de la propaganda es que se la acaba creyendo quien la emite y, si se examinan las medidas que el Gobierno ha tomado en los últimos años en relación a la Seguridad Social, todas van en el sentido de aumentar los costes del sistema.
Tal como ha mostrado, por ejemplo, Juan F. Jimeno, incluso el último decreto relativo a las jubilaciones que se vendió en el sentido de que serviría para retrasar la edad de jubilación, puede aumentar la edad efectiva, lo cual es aberrante. Este decreto se ha aprobado sin acompañar ningún documento donde se proporcionen, por ejemplo, los efectos sobre el sistema de aumentar las pensiones a quienes prolonguen su vida laboral.
No es solamente la Comisión Europea la que tiene razón en pedir al Gobierno español la información que oculta, sino que somos todos los españoles los que tenemos derecho a tenerla.