O'Neill apoya el dólar fuerte y la divisa sigue apreciándose
Los responsables económicos de EE UU, Japón y la Unión Europea se pronunciaron ayer sobre la fortaleza de sus respectivas divisas, y sus mensajes resultaron bastante dispares.
El secretario del Tesoro estadounidense, Paul O'Neill, dijo en una entrevista a Reuters que 'no simpatiza' con los industriales de su país que se quejan de la apreciación del dólar. 'Los (empresarios) que son realmente buenos no viven o mueren en función de los tipos de cambio de la divisa', declaró O'Neill.
Sus declaraciones suponen un duro golpe para compañías como General Motors y Ford, que llevan meses quejándose de que la fortaleza del dólar perjudica sus exportaciones.
O'Neill era presidente del gigante del aluminio Alcola antes de entrar en el Gobierno de George Bush, y muchos pensaron que ello le llevaría a promover un dólar más débil. Nada más instalarse en el puesto de secretario del Tesoro hizo algunas declaraciones en las que parecía promover un dólar más débil (provocando fuertes declives en la divisa).
Sin embargo, O'Neill retomó de inmediato el discurso oficial mantenido por su antecesor en el cargo, Robert Rubin: el valor de la divisa es el que marcan los mercados.
Las empresas realmente exitosas, dijo en su última entrevista, 'consiguen ir bien en cualquier circunstancia' y 'no van por ahí pidiéndole al Gobierno ayudas con conversaciones sobre el mercado de cambios'.
La aparente satisfacción de O'Neill contrastó con la queja del comisario Solbes, quien dijo en Washington DC que 'los fundamentos de la economía europea son mejores' de lo que refleja el 'actual tipo de cambio'.
Solbes reconoció que las autoridades europeas están preocupadas porque la debilidad del euro 'no es buena desde el punto de vista de la inflación y por sus efectos en la política monetaria'.
El euro cotizó a primera hora de ayer al nivel más bajo frente al dólar de los últimos seis meses. Más tarde se recuperó y cotizaba en Nueva York a 0,8612 dólares (un 0,01% más que en el momento de la apertura).
El ministro de Finanzas japonés, Masajuro Shiokawa, también se quejó ayer de que el yen está cayendo 'demasiado rápido'. Es la tercera intervención de un funcionario japonés en lo que va de semana intentando frenar el declive de la moneda.
Su intervención verbal tuvo efecto al menos momentáneo: el yen se reforzó algo frente al dólar, tras caer el jueves al nivel más bajo desde octubre de 1998.