El presidente de Seat critica la "falta de carácter" de la marca española
Bernd Pischetsrieder, el presidente de Seat y probable sucesor de Ferdinand Piëch en la presidencia de Volkswagen, calcula que Seat aún vivirá "tres o cuatro años difíciles" antes de "hacer realmente beneficios". En un periodo incluso algo mayor -cinco años-, Pischetsrieder pretende haber depurado la imagen de marca de la automovilística, que en estos momentos, en su opinión, deja mucho que desear.
E l problema de Seat es que "el cliente no asocia algo preciso con esta marca", según sostiene Pischetsrieder en una entrevista publicada por Autogramm, revista promocional del grupo Volkswagen. A nivel internacional, "Seat hoy día es como una marca de ocasión que se compra porque el punto de venta está a la vuelta de la esquina", analiza el directivo, quien cree que esto contrasta con lo que sucede con otras automovilísticas del grupo Volkswagen, como Skoda.
La solución no puede estar en lanzar nuevos modelos aislados -como el Seat León Cupra-, sino en crear "una familia de productos". "La marca debe contar con un carácter reconocible para el cliente y no puede consistir sólo en la adición de modelos deportivos".
Según Pischetsrieder, tomará cinco años hasta que cualquier persona identifique un Seat con sólo ver "sus siluetas y contornos".
Esta reorganización de la gama de vehículos, sin embargo, demandará sustanciales inversiones en los nuevos modelos y la distribución: "Seat aún vivirá tres o cuatro años difíciles", afirma Pischetsrieder.
Una de las metas es aumentar las ventas en Alemania, donde con Seat se asocia muy poco. "Necesitamos distribuidores que vendan 500 coches al año en vez de los 80 de hoy día, y debemos estar más presentes en las grandes zonas urbanas".
Una vez que se ganen para Seat clientes que en la actualidad no se decantan por un Volkswagen, la automvilística "hará verdaderos beneficios", según prevé Pischetsrieder. El año pasado, Seat vendió 765.000 coches, apenas un 1,8% más que en 1999, y en los primeros tres meses del presente ejercicio las ventas incluso cayeron un 8,4% interanual, hasta los 125.000 vehículos. Los beneficios brutos el año pasado aumentaron un 8,6%, hasta los 8.559 millones de pesetas, pero sólo si de éstos se descuentan las provisiones por la directiva de reciclaje de coches.
Pischetsrieder podría suceder en la presidencia de Volkswagen a Ferdinand Piëch, quien mañana dirigirá en Hamburgo la junta de accionistas del grupo. Piëch quiere aprobar un programa de compra de acciones propias por 2.200 millones de euros (10%). La medida será cuestionada por algunos fondos de inversión.