La sonda BepiColombo de la ESA inicia la recta final hacia Mercurio tras ocho años de viaje
Son buenas noticias para la agencia espacial europea, ya que el viaje apunta a que completará sin problemas la misión que se habían marcado.
La misión de la sonda BepiColombo está cerca de alcanzar uno de los hitos más importantes de la exploración espacial europea. Después de ocho años y todas las dificultades encontradas, la nave de la ESA -creada junto a la agencia espacial japonesa JAXA- ha comenzado la fase final de llegada a Mercurio, el planeta más próximo al Sol (que es uno de los más difíciles de estudiar).
El proyecto, bautizado en honor al científico italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, es la primera misión europea destinada a orbitar Mercurio. Su objetivo pasa por analizar en profundidad la superficie, la estructura interna, el campo magnético y la tenue atmósfera del planeta -lo que ayudará a resolver una de las incógnitas más relevantes sobre la formación de los mundos rocosos del Sistema Solar-.
Un viaje de alta complejidad
Llegar a Mercurio es simplemente enviar una nave hacia el interior del Sistema Solar. De hecho, alcanzar este planeta resulta más complicado que viajar a otros destinos mucho más alejados. El motivo es que la enorme influencia gravitatoria del Sol acelera cualquier nave que se acerque a él… por lo que el verdadero reto consiste en reducir la velocidad lo suficiente para que Mercurio pueda capturarla en órbita.
Para conseguirlo, BepiColombo ha seguido una trayectoria extremadamente elaborada. Desde su lanzamiento en octubre de 2018, la misión ha recorrido cerca de 9.900 millones de kilómetros y ha realizado nueve asistencias gravitatorias (un sobrevuelo de la Tierra, dos en Venus y seis directamente en Mercurio). Estas maniobras han permitido modificar la velocidad de la nave evitando algo muy importante: consumir altas cantidades de combustible.
Fase decisiva de llegada a Mercurio
A comienzos de septiembre de 2026, la ESA confirmó el éxito en la separación del Mercury Transfer Module (MTM), el sistema que había proporcionado propulsión durante la travesía. Este paso marca el inicio de la secuencia de inserción orbital alrededor de Mercurio, que es el complicado final del viaje.
La operación se ejecutó cuando la nave se encontraba a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia que obliga a planificar con gran precisión -debido al retraso en las comunicaciones-. Por otro lado, los planes actuales contemplan la inserción orbital en Mercurio durante noviembre de 2026. Y, posteriormente, los dos orbitadores científicos de la misión comenzarán un proceso gradual de separación y ajuste antes de iniciar las observaciones en abril de 2027.
Dos sondas para estudiar un planeta lleno de misterios
Una de las principales particularidades de BepiColombo es que en realidad transporta dos vehículos científicos distintos. Por una parte se encuentra el Mercury Planetary Orbiter (MPO), desarrollado por la ESA, cuya misión será analizar la superficie del planeta, su composición química y su estructura interna. Por otra parte, el Mercury Magnetospheric Orbiter, conocido como Mio y construido por JAXA, se centrará en estudiar la magnetosfera de Mercurio y su interacción con el viento solar.
Será la primera vez que dos sondas operen simultáneamente alrededor de Mercurio, ofreciendo una visión mucho más completa que la obtenida por misiones anteriores.
Hay que recordar que Mercurio presenta algunas de las condiciones más hostiles del Sistema Solar. Durante el día, las temperaturas superficiales pueden alcanzar aproximadamente 430 grados centígrados. Sin embargo, durante la noche descienden hasta cerca de los -180 grados. Además, la cercanía al Sol incrementa notablemente la radiación recibida por la nave. Esto ha obligado a que BepiColombo incluya avanzados sistemas de protección frente al calor extremo y al frío intenso.
Qué pretende resolver BepiColombo
Mercurio sigue siendo uno de los planetas menos estudiados del Sistema Solar. Hasta ahora solo había sido visitado por las misiones Mariner 10 y MESSENGER de la NASA. Entre los principales objetivos de BepiColombo destacan los siguientes:
- Determinar por qué Mercurio posee un núcleo de hierro desproporcionadamente grande.
- Investigar la presencia de hielo en cráteres permanentemente sombreados de los polos.
- Comprender el origen de su campo magnético.
- Analizar las misteriosas depresiones superficiales conocidas como hollows.
- Estudiar cómo interactúa el viento solar con el entorno del planeta.
Es importante indicar que los datos obtenidos por la ESA también servirán para mejorar el conocimiento sobre la formación y evolución de los planetas rocosos, incluida la Tierra.