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Así puedes seguir el impacto de un cohete Falcon 9 de SpaceX en la Luna

Este suceso será importante para los científicos debido a que permitirá conocer datos sobre la estabilidad de la superficie de la Luna.

CAPE CANAVERAL, FLORIDA, UNITED STATES - DECEMBER 9: A SpaceX Falcon 9 rocket carrying a classified payload for the National Reconnaissance Office (NRO) launches from pad 40 at Cape Canaveral Space Force Station on December 9, 2025 in Cape Canaveral, Florida. This is the second NRO mission launched by SpaceX as part of the National Security Space Launch (NSSL) Phase 2 contract awarded in August 2020. (Photo by Paul Hennesy/Anadolu via Getty Images)Anadolu (Anadolu via Getty Images)

Un fragmento de cohete espacial perteneciente a SpaceX que llevaba meses vagando sin rumbo por el espacio se aproxima a su destino final, este no es la Tierra. Con un tamaño comparable al de un autobús, este objeto corresponde concretamente a la segunda etapa del lanzador Falcon 9 que despegó a principios de 2025 para poner en órbita una sonda lunar de la firma privada Firefly Aerospace… y va directo a la Luna.

Un impacto que no es una sorpresa

El cuerpo metálico, cuya masa ronda las cuatro toneladas, va a colisionar de lleno con la superficie de nuestro satélite a una velocidad cercana a los 8.690 kilómetros por hora. Aunque la masa que se estrella con la Luna levantará una densa columna de polvo -que quedará parcialmente iluminada por la radiación solar-, su observación directa desde la Tierra a simple vista resultará sumamente complicada debido al ángulo y a la distancia.

Es importante indicar que las previsiones de los astrónomos apuntan a que la colisión del cohete de SpaceX se producirá exactamente en el cráter Einstein, una formación situada en la parte occidental de la Luna. Esta ubicación geográfica resulta complicada para la observación telescópica convencional desde el hemisferio terrestre. Por este motivo, las agencias espaciales prevén estudiar las consecuencias topográficas mediante sondas orbitales que fotografiarán el cráter generado tras la colisión.

Un caso especial para SpaceX

Hay que decir que, por norma general, los cohetes de SpaceX vuelven a entrar en la atmósfera terrestre para desintegrarse de forma controlada o caer sobre zonas despobladas del océano -tras liberar su carga útil en la órbita deseada-. No obstante, al tratarse de una misión de envío lunar que requería una potencia de empuje superior a la habitual, el módulo quedó atrapado en una trayectoria caótica. Este cohete, durante meses, ha formado parte de la conocida como chatarra espacial que flota sin control y que obliga a las naves operativas a realizar maniobras constantes de esquiva.

El caso es que la combinación impredecible de la presión electromagnética provocada por el viento solar y la atracción gravitatoria del sistema Tierra-Luna alteró progresivamente el rumbo del cohete. Y, al agotar por completo el combustible disponible para realizar maniobras de corrección, la pieza quedó a merced de la física orbital, desembocando de forma inevitable en este evento astronómico. Los científicos ven en este episodio una oportunidad fascinante para analizar la firmeza física del suelo lunar y la dinámica de los impactos de alta velocidad en entornos sin atmósfera.

Es importante indicar que el evento no representa riesgo alguno para la población ni para las infraestructuras terrestres, aunque vuelve a poner de manifiesto la falta de regulación internacional en la gestión de residuos fuera de la órbita baja.

La compañía de Elon Musk no está sola

Los impactos de restos en la Luna no es un fenómeno cotidiano, pero cuentan con precedentes. No hace mucho, una etapa de un propulsor de origen chino colisionó contra la cara oculta tras finalizar una misión de prueba. Anteriormente, la propia NASA estrelló de forma deliberada etapas superiores de los míticos cohetes Saturno V durante el programa Apolo para registrar las ondas sísmicas mediante los sensores instalados por los astronautas en la superficie. Lo cierto es que estos incidentes sirven de aprendizaje para el sector espacial, permitiendo que cada evento mejore los sistemas de frenado y guiado de las futuras sondas de descenso.

Para el seguimiento de este tipo de fenómenos, las instituciones científicas emplean instrumental de alta precisión para medir los destellos luminosos residuales. La agencia espacial estadounidense ya trabaja conjuntamente con SpaceX en el desarrollo de protocolos estrictos que eviten futuras colisiones no planificadas. Con el programa Artemis en marcha y la construcción proyectada de asentamientos permanentes en el polo sur lunar, resulta imperativo proteger la integridad de las infraestructuras humanas frente a cualquier fragmento fuera de control. Dejamos una opción muy interesante para seguir todo lo que tiene que ver con el impacto del Falcon 9 de SpaceX:

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