Apple sorprenderá con iOS 27: Google Cast como alternativa real a AirPlay en Europa
El soporte sería nativo en el sistema operativo, por lo que se abría una nueva opción de uso sencillo a la hora de compartir contenidos.


Apple lleva años apostando por un ecosistema con restricciones en el que AirPlay ha sido el estándar indiscutible para enviar contenido desde el iPhone -o el iPad- a televisores y altavoces compatibles. Sin embargo, todo apunta a que esto podría cambiar de forma relevante con la llegada de iOS 27 debido a que esta iteración abriría la puerta a protocolos de retransmisión de terceros como Google Cast en el mercado europeo.
Apple cambiará el paso en la UE
Hasta ahora, los usuarios de dispositivos Apple han tenido una experiencia bastante limitada en este terreno. AirPlay funciona de manera integrada en el sistema, mientras que opciones como Google Cast dependen de que cada aplicación implemente su compatibilidad de forma independiente. Esto provoca que el funcionamiento no siempre sea uniforme y que, en muchos casos, la experiencia quede lejos de ser consistente dentro del propio iOS.
Con iOS 27, ese escenario podría cambiar de forma significativa. Un informe apunta a que Apple estaría trabajando para integrar de manera nativa alternativas a AirPlay dentro del sistema operativo. Entre ellas destaca Google Cast, una tecnología muy extendida en televisores inteligentes, dispositivos de streaming y altavoces conectados.

Además, no se trataría solo de añadir compatibilidad. Hay más: los usuarios podrían elegir estos protocolos como opción predeterminada para enviar contenido. Esto significa que Google Cast podría sustituir por completo a AirPlay en el día a día de algunos, algo impensable hasta hace poco dentro del ecosistema de Apple.
Algunos motivos de esta decisión
Es importante indicar que este cambio no responde únicamente a una decisión estratégica de producto, sino al creciente peso de la regulación en Europa. La Ley de Mercados Digitales, conocida como DMA, está obligando a las grandes tecnológicas a abrir sus plataformas y facilitar la interoperabilidad con servicios de terceros. Apple ya ha tenido que introducir cambios en la App Store, en los sistemas de pago y en otros elementos clave del sistema en la Unión Europea. Por poner algunos ejemplos
En este contexto, la llegada de protocolos alternativos de streaming encaja perfectamente con la filosofía de esta normativa. Permitir que tecnologías externas funcionen al mismo nivel que AirPlay responde directamente a las exigencias de los reguladores europeos, que buscan reducir el control de las grandes compañías sobre sus ecosistemas.
¿Es bueno para los usuarios?
Lo cierto es que sí, especialmente aquellos que conviven con diferentes plataformas en casa, esta posible novedad puede marcar un antes y un después. Google Cast está presente en una enorme cantidad de dispositivos, desde televisores con Android TV hasta dongles tipo Chromecast o equipos de sonido inteligentes. Sin embargo, el iPhone no ha ofrecido hasta ahora una integración completa a nivel de sistema, lo que ha generado algunas decepciones en el uso diario.
Con soporte nativo, la experiencia sería mucho más directa. En lugar de depender de cada app, el sistema podría reconocer automáticamente dispositivos compatibles con Google Cast y permitir enviar contenido de forma similar a como funciona AirPlay hoy en día. Esto simplificaría el proceso y eliminaría muchas de las limitaciones actuales. Además, en los hogares con dispositivos mixtos, la posibilidad de unificar la gestión y uso facilitaría mucho la experiencia para millones de usuarios.

Por cierto, todo indica que esta función podría estar limitada inicialmente a la Unión Europea. No sería la primera vez que Apple introduce cambios derivados del DMA únicamente en este mercado, evitando extenderlos al resto del mundo. Esta estrategia le permite cumplir con la legislación sin alterar en exceso su modelo global.
Más allá de la funcionalidad, este cambio apunta a algo más interesante: Apple parece asumir que poco a poco tendrá que adaptarse si quiere seguir operando sin restricciones en mercados clave (como Europa). La apertura a protocolos de terceros podría ser solo una pieza más dentro de un proceso de transformación más profundo que, lo cierto, no es algo malo para los usuarios.