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Blue Origin logra reutilizar el propulsor de New Glenn, pero no completa toda su misión

Lo que no se ha conseguido por parte de la compañía es colocar la carga en órbita que llevaba la misión. Eso sí, los datos recopilados son vitales de cara al futuro.

Blue Origin's New Glenn rocket arrives at Port Canaveral for the first time on board the ''Jacklyn'' Landing Vessel. New Glenn not only successfully sends NASA probes to Mars but also achieves the landing of its first stage, on november 18, 2025. (Photo by Manuel Mazzanti/NurPhoto via Getty Images)NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

Blue Origin ha dado un paso importante en su carrera por competir en el mercado de los lanzadores reutilizables. La compañía aeroespacial -fundada por Jeff Bezos- ha conseguido, por primera vez, recuperar el propulsor de su cohete pesado New Glenn. El aterrizaje se produjo sin contratiempos sobre una plataforma marítima en el Atlántico… sin embargo, el éxito técnico quedó empañado por un fallo posterior: la misión no logró situar en órbita la carga útil comercial que transportaba.

El lanzamiento, correspondiente a la misión NG-3, despegó desde Cabo Cañaveral y se desarrolló con normalidad durante los primeros minutos. El propulsor de primera etapa, identificado como GS1 -y bautizado con el nombre Never Tell Me The Odds-, se separó del cuerpo principal del cohete aproximadamente tres minutos después del despegue. Tras ejecutar dos maniobras de frenado, regresó de forma controlada para posarse sobre el barco de recuperación de Blue Origin unos diez minutos después. Todo un éxito.

Un gran avance para Blue Origin

Este hito marca la segunda misión de este propulsor, que ya había volado en noviembre del año pasado y fue recuperado entonces por primera vez. Con esta reutilización, Blue Origin entra en el pequeño grupo de empresas capaces de hacer despegar y aterrizar un lanzador orbital de gran tamaño en más de una ocasión, algo que hasta ahora solo había logrado SpaceX con su Falcon 9.

Hay que destacar que, pocas horas después del aterrizaje llegaron malas noticias. Blue Origin y el fabricante del satélite, AST SpaceMobile, confirmaron que la carga útil se había separado correctamente del cohete y que el satélite se había encendido. No obstante, los datos de telemetría indicaron que el aparato había sido colocado en una órbita fuera de los parámetros previstos. La altitud alcanzada resultó insuficiente para mantener operaciones a largo plazo.

No todo salió a la perfección

Según explicó posteriormente AST SpaceMobile en un comunicado, el satélite quedó en una órbita demasiado baja como para que sus propios sistemas de propulsión pudieran corregir la situación. Como consecuencia, el aparato acabará reentrando en la atmósfera de manera controlada. La compañía confirmó que el coste de la pérdida está cubierto por su póliza de seguros, lo que mitiga el impacto económico directo de este revés.

El plan original contemplaba que la etapa superior de New Glenn realizara dos encendidos para colocar el satélite en una órbita de unas 285 millas de altitud (unos 458,663 kilómetros). Una vez allí, el dispositivo debía desplegar una antena de aproximadamente 2.400 pies cuadrados -alrededor de 222,9673 metros cuadrados- y conectarse con otros seis satélites en una prueba importante del sistema de comunicaciones directas al móvil que está desarrollando AST SpaceMobile. La telemetría inicial, sin embargo, mostró que el satélite apenas alcanzó unas 95 millas de altura, muy por debajo de lo necesario para una órbita estable.

Por el momento, Blue Origin no ha concretado el origen exacto del problema en la etapa superior. La compañía ha indicado que está analizando los datos del vuelo para determinar qué falló en uno de los componentes más críticos del cohete. Este aspecto será clave de cara a las próximas misiones, especialmente teniendo en cuenta los compromisos comerciales y gubernamentales que la empresa tiene sobre la mesa.

Un buen paso para la compañía de Jeff Bezos

Aun así, el éxito en la reutilización del propulsor supone un alivio importante para el equipo técnico. Lograrlo en apenas el tercer lanzamiento de New Glenn es un avance notable si se compara con la trayectoria de otros actores del sector. SpaceX, por ejemplo, necesitó más de treinta vuelos antes de reutilizar con éxito una primera etapa de su cohete orbital.

Con lo conseguido, y gracias a los datos recopilados, la mirada de Blue Origin ya está puesta en su próximo gran desafío: el primer lanzamiento de satélites de Amazon Leo, la constelación que aspira a competir con Starlink en el mercado de internet por satélite. El plan inicial contempla poner en órbita 48 satélites en una sola misión, un objetivo ambicioso que dependerá directamente de que los problemas detectados en la etapa superior de New Glenn queden completamente resueltos.

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