El uso de conexiones VPN de la Generación Z se ha convertido en un peligro de seguridad
Un informe de Kaspersky deja claro que los ciberdelincuentes disfrazan ataques con opciones de este tipo.
La Generación Z se ha tomado muy en serio la privacidad digital y, por ello, recurre a herramientas como la VPN, los navegadores anónimos o el cifrado con mucha más frecuencia que las generaciones anteriores. Esta mayor conciencia, sin embargo, está provocando un efecto inesperado: los jóvenes se han convertido en uno de los blancos favoritos de los ciberdelincuentes, que camuflan sus ataques precisamente como aplicaciones de este tipo -o servicios de protección de la identidad-.
Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, las soluciones de seguridad de Kaspersky registraron más de 15 millones de intentos de ataques en todo el mundo disfrazados de aplicaciones VPN. En estos casos, en lugar de reforzar la seguridad, opciones falsas -o pirateadas- terminan instalando malware y software potencialmente no deseado en los dispositivos, desde adware y downloaders hasta troyanos capaces de robar datos y dar acceso remoto total al atacante.
En países como España, donde el uso de VPN ha crecido a gran velocidad entre estudiantes, gamers y creadores de contenido jóvenes, este tipo de campañas encuentra un terreno especialmente propicio.
Por qué la Generación Z recurre tanto a la VPN
Quienes han nacido a partir de finales de los noventa, han crecido en un entorno marcado por filtraciones masivas de datos, rastreo algorítmico y plataformas sociales siempre conectadas. No es extraño que muchos vean la VPN, los navegadores con protección extra o las apps de cifrado como herramientas casi imprescindibles para preservar su intimidad, esquivar la vigilancia y reducir el seguimiento de su actividad online.
La VPN se ha consolidado como un recurso clave para tres usos principales: proteger los datos personales cuando se navega en redes Wi‑Fi públicas, mantener la identidad digital a salvo en servicios que concentran mucha información sensible y sortear bloqueos geográficos para acceder a contenidos o juegos online. El problema aparece cuando la búsqueda de una solución rápida, gratuita y sin complicaciones pesa más que la verificación de su legitimidad, algo especialmente frecuente entre usuarios jóvenes acostumbrados a descargar apps y herramientas desde cualquier enlace que encuentran en redes o foros.
VPN falsas, apps pirateadas y malware camuflado
Los ataques más habituales contra esta generación se apoyan en versiones crackeadas de VPN premium, clones de apps famosas y webs que imitan a servicios legítimos. A simple vista parecen clientes normales, con nombre, icono y diseño muy similares a los originales, pero en realidad su objetivo es instalar adware, descargar código adicional o abrir una puerta trasera en el dispositivo.
En el último año analizado por Kaspersky, el adware sigue siendo una de las amenazas más frecuentes dentro de este tipo de campañas, inundando al usuario con publicidad intrusiva, redirecciones no deseadas y un seguimiento constante de su actividad. Junto a él destacan los troyanos, que pueden robar credenciales, archivos y cookies de sesión, así como habilitar el control remoto del equipo, y los downloaders, empleados como primer paso para desplegar más malware en segundo plano sin que el usuario lo note.
Case 404: un juego para enseñar ciberseguridad a la Generación Z
Conscientes de que los métodos tradicionales de concienciación no siempre conectan con los más jóvenes, Kaspersky ha lanzado Case 404, un juego online interactivo pensado precisamente para la Generación Z. En este título, los jugadores se mueven en un entorno ficticio donde descargas aparentemente inofensivas esconden amenazas reales, muy similares a las que se encuentran en el día a día cuando buscan mods, trucos, herramientas o, por supuesto, una VPN.
A medida que avanzan, los usuarios se topan con ejemplos prácticos de malware, estafas y filtraciones de datos personales y aprenden a reconocer señales de alarma que, fuera del juego, se manifiestan en correos, webs y aplicaciones maliciosas. La idea es que interioricen hábitos de autoprotección sin tener la sensación de estar recibiendo una “charla” de seguridad, sino jugando.
Cómo elegir una VPN de forma más segura
Para reducir el riesgo de caer en ataques disfrazados de VPN, lo recomendable es introducir algunos hábitos sencillos en el día a día digital. Un ejemplo es realizar las descargas solo desde tiendas oficiales -o páginas del desarrollador-, evitando enlaces acortados, repositorios de terceros y webs que prometen versiones full o premium gratis.
Es importante desconfiar de las aplicaciones modificadas que ofrecen funciones extra sin pagar; son una vía habitual para colar spyware, keyloggers o puertas traseras que convierten la VPN en una herramienta de vigilancia. Por otro lado, revisar opiniones y análisis independientes antes de decidirse. Y, como no, es muy útil comprobar siempre los permisos que solicita la aplicación: una VPN legítima no necesita acceso al micrófono, a los contactos o a la cámara, y cualquier petición de este tipo debería encender las alarmas.
Importante: apoyarse en una solución de seguridad que incluya protección en tiempo real, filtrado de webs maliciosas, bloqueo de phishing y funciones de VPN integradas, puede marcar la diferencia cuando se trata de detectar enlaces peligrosos o descargas infectadas antes de que sea tarde.