Apple Watch en el tobillo: la moda que promete más pasos… pero ¿tiene sentido?
Esta tendencia tiene por objetivo que el reloj de la firma de Cupertino reconozca mucho mejor los pasos que se dan a lo largo del día o lo que se corre.
Ver un Apple Watch colocado en el tobillo en plena calle ya no es tan raro como hace unos meses. Lo que empezó como un apaño para que el recuento de pasos no se quedara corto, se ha ido colando en redes y, poco a poco, en la calle. Basta con buscar ankle apple watch para encontrarse con un carrusel de usuarios que lo llevan por debajo de la rodilla como si el uso habitual hubiera dejado de existir.
Una tendencia cada vez más habitual
Detrás de la ocurrencia hay razones que tienen cierta lógica. Por ejemplo, hay padres y madres que empujan carritos… y con las manos ocupadas y sin balanceo de brazos, el Apple Watch en la muñeca puede dejar de contar pasos -mientras que en el tobillo registra cada zancada-. También se repite el argumento en quienes utilizan una cinta para andar bajo el escritorio: si las manos están en el teclado, el movimiento de muñeca es mínimo y la cadencia del pie es mucho más evidente. En el gimnasio ocurre algo parecido con máquinas o ejercicios donde los brazos no acompañan como en una
Además, en algunos trabajos y situaciones personales hacen que llevar algo en la muñeca sea incómodo o directamente inviable. Se mencionan entornos sanitarios con restricciones por higiene, cocinas donde se lavan antebrazos con frecuencia, laboratorios o fábricas con guantes gruesos y tareas manuales continuas. La tendencia incluso está empujando a terceros a cubrir el hueco: ya aparecen correas no oficiales pensadas para ese uso.
El Apple Watch y su diseño dictan sentencia
Es importante indicar que, por mucha lógica que parezca para contar pasos, Apple diseñó sus sensores pensando en la muñeca, no en el tobillo. El propio soporte de Apple describe que el sensor óptico de frecuencia cardiaca utiliza fotopletismografía: luces LED verdes y fotodiodos para detectar el flujo sanguíneo “a través de la muñeca”, midiendo cómo cambia la absorción de la luz con cada latido. Ese matiz importa porque, cuando el Apple Watch se saca de su territorio natural, algunas lecturas pueden volverse menos consistentes.
Por otro lado, hay que tener claro que el tobillo es otra historia anatómica. El artículo que populariza esta moda subraya que el grosor de la piel varía, los patrones de movimiento cambian y el comportamiento del flujo sanguíneo no es igual que en la muñeca, lo que puede traducirse en lecturas irregulares de frecuencia cardiaca, y por extensión en estimaciones que dependen de ella, como calorías o mediciones asociadas a sensores de salud. Cómo Apple explica su medición óptica en términos de flujo y absorción de luz en la muñeca, no hay una garantía oficial de que el mismo rendimiento se mantenga en el tobillo.
Además, no es solo cuestión de sensores. Varias funciones del Apple Watch se vuelven menos prácticas si se elimina de la ecuación la muñeca en el uso del reloj inteligente del que hablamos. El gesto de despertar al levantar está pensado para levantar la muñeca; Apple también indica que, por defecto, la pantalla se despierta al levantar la muñeca, al pulsar la pantalla o al usar la Corona Digital. En el tobillo… levantar la pierna para mirar la hora puede ser cualquier cosa menos algo discreto, y se termina recurriendo más a las acciones manuales.
Cuestión de usabilidad
Con Apple Pay pasa algo parecido: la firma de Cupertino especifica que para pagar el con Watch hay que hacer doble clic en el botón lateral y acercar la pantalla al lector hasta notar un toque y oír un pitido. Por lo tanto, hacer esto a golpe de tobillo en una caja o en el metro es, cuando menos, incómodo. Y luego está la detección de muñeca: en la documentación de seguridad de watchOS se indica que, si está activada, el dispositivo se bloquea automáticamente poco después de retirarlo de la muñeca. Si el Apple Watch interpreta que no está donde espera, puede bloquearse o pedir código con más frecuencia, justo lo contrario de la experiencia que se busca en un smartwatch.
A esto se suman los golpes y el entorno. En la muñeca, el Apple Watch suele ir relativamente protegido; en el tobillo queda mucho más expuesto a roces con ruedas de carritos, tropiezos y el caos que ocurre a ras de suelo. La humedad también cambia de nivel: salpicaduras, charcos o lluvia pueden convertirse en un riesgo más habitual
Llevar el Apple Watch en el tobillo puede tener sentido cuando el objetivo principal es registrar pasos o actividad en contextos donde la muñeca miente por falta de movimiento. Pero si el uso diario depende mucho de métricas de salud precisas, de la comodidad de mirar la pantalla al levantar la muñeca, de pagos rápidos con Apple Pay o de la experiencia de desbloqueo ligada a la detección de muñeca, el tobillo introduce complicaciones.