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Las claves: los gigantes tecnológicos intentan que no se note tanto su ánimo de lucro

Anthropic transferirá el 5% de sus acciones a un fondo para donaciones con la intención de mitigar el impacto laboral de la IA

El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, durante la Cumbre sobre el Impacto de la IA en Nueva Delhi, India, el pasado 19 de febrero.Bhawika Chhabra (REUTERS)

OpenAI empezó siendo una entidad sin ánimo de lucro, pero al año pasó a ser una empresa como las demás. Ahora parece que las compañías de inteligencia artificial quieren recorrer el camino inverso. Al menos, Anthropic, que ha anunciado que dedicará un 5% de sus acciones a un nuevo “fondo de beneficio público” que abordará problemas como la pérdida de empleos provocada por la propia IA. En paralelo, Elon Musk asegura que donará una acción de SpaceX a cada niño estadounidense, lo que podría equivaler a 10.500 millones de dólares.

Da la impresión de que el sector tecnológico quiere recuperar un poco del cariño del público, sobre todo del que no aprovecha la IA en su trabajo o su vida privada, pero sí sufre sus consecuencias, como la subida de la luz por la proliferación de los centros de datos. Y, además, puede ser un primer paso para limpiar un poco su imagen antes de una entrada directa del Estado en el capital de las compañías, como han sugerido tanto desde la Casa Blanca como desde el ala más izquierdista de los demócratas, representado por Bernie Sanders.

El mercado de vivienda mejora antes del impacto regulatorio

La oferta de viviendas en alquiler aumentó un 3,46% en el tercer trimestre. Podría pensarse que la incertidumbre regulatoria no ha espantado a los propietarios o, incluso, que las protestas sociales han despertado una suerte de mala conciencia entre los caseros. Pero ni una cosa ni la otra. Los datos se cuentan hasta el 30 de septiembre, cuando el movimiento social apenas empezaba a cobrar fuerza. Además, la oferta sigue siendo inferior a la de hace un año. Habrá que esperar para comprobar si se produce el milagro. Entretanto, lo que toca es trabajar para resolver un problema que no se resolverá solo con buenas intenciones.

China mejora en crecimiento pero sigue lejos de sus antiguas cifras

China va mejor, aunque todo depende de la escala con que se mire. Su economía creció un 4,5% en el tercer trimestre, dos décimas más que en el anterior y una por encima de lo esperado, gracias al empuje de las exportaciones de productos relacionados con la inteligencia artificial y de la industria tecnológica. No puede hablarse de una gran recuperación, pero quizá el Gobierno chino pueda celebrar que se haya evitado un descalabro mayor.

China tendrá que olvidarse de aquel crecimiento de dos dígitos, propio de una economía en expansión que producía en masa, invertía en masa y donde nunca faltaba mano de obra. Hoy, sin embargo, su población mengua y, por sorprendente que resulte, tiene menos inmigrantes que la Comunidad de Madrid.

La frase del día

Las empresas que participen en la ampliación de los asentamientos en Cisjordania se exponen a consecuencias legales y reputacionales que incluyen el riesgo de violación grave del derecho internacional
Ed Miliband, ministro de Exteriores británico

La fragilidad de la cadena de suministro sanitario vuelve a estar en el foco

Como ya se comprobó en la pandemia, en la que algunos países consiguieron prioridad en el acceso a las vacunas simplemente pagando más, casi todo tiene un precio en un sector tan sensible como el sanitario. La escasez de hormonas para la menopausia (que se usan también para el tratamiento de las mujeres trans) por el aumento de la demanda está haciendo que, por ejemplo, Suecia pague entre un 60% y un 70% más por los parches Estradot de la compañía Sandoz, a fin de garantizar que siguiera en el sistema de financiación pública. La cadena de suministro de los medicamentos es más frágil de lo que parece, y además depende de unas empresas que no tienen muchos incentivos para aumentar la producción mientras puedan obtener rentabilidad.

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