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Las claves: la situación en torno al diésel se enfría un poco, pero sigue estando muy caliente

Liberar reservas puede servir de parche temporal

Emmanuel Macron, presidente de Francia, en el centro, durante la cumbre por videoconferencia del G7 del viernes.LUDOVIC MARIN (via REUTERS)

El diésel (y los derivados del petróleo en general) está afrontando una tormenta perfecta de dificultades que ha disparado su precio. Se supone que Donald Trump debía haber tenido eso en cuenta al lanzarse a la guerra con Irán, pero el caso es que, a un mes de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, amenazó con prohibir las exportaciones de refino si Europa no liberaba 100 millones de barriles de sus reservas. La UE valoró resistirse, pero finalmente aceptó en la reunión del G7 del viernes. Es verdad que el bloque no había cumplido con lo acordado en ese sentido en marzo con la Agencia Internacional de la Energía, pero también que Washington ha arrastrado a otros en su conflicto (que se suma al de Rusia y Ucrania), y ahora logra que sean los demás los que le saquen las castañas del fuego. De una forma u otra, el precio de los combustibles está disparado, lo cual se suma a los problemas de deuda soberana de países clave, y al malestar general de la población con los precios de los productos básicos y de la vivienda. Liberar reservas puede servir de parche temporal, pero no va a enfriar demasiado la situación.

La cara positiva de quedarse descolgados frente a Estados Unidos

El comportamiento bursátil de las empresas europeas ha sido peor que el de las estadounidenses. El año pasado la diferencia fue menor gracias al tirón de la defensa y la banca. Este año el socavón se ha agrandado por el boom de la IA, el daño de la guerra y la energía cara, y la debilidad de sectores como la automoción. Por mirar el lado bueno, Europa está bastante menos expuesta que en 2008 a una posible burbuja estadounidense. Entonces sus bancos estaban metidos de lleno en las hipotecas subprime. Ahora apenas participa en la financiación de la IA. Quizá sea la única forma de encontrar una ventaja en haberse quedado atrás.

Una cosecha excepcional pone a prueba la intervención del aceite

Competencia no ve con buenos ojos el mecanismo con el que el Gobierno quiere estabilizar el precio del aceite. La cosecha de este año, especialmente abundante, permite activar por primera vez un sistema que retiraría parte de la producción para evitar un desplome de precios y guardarla por si la próxima campaña viene peor. La lógica se parece, en cierto modo, a la del ahorro: reservar en tiempos de abundancia para protegerse cuando lleguen las vacas flacas. El problema, como señala la CNMC, es que nadie garantiza que vayan a llegar. Podrían encadenarse varios años buenos. Y mientras tanto, al limitar la oferta, se impide que el consumidor disfrute plenamente de la bajada de precios y que los productores afronten esa presión buscando eficiencia, calidad o nuevos mercados.

La frase del día

El partido [Conservador], bajo los anteriores líderes, perdió el contacto con el mundo empresarial. Había una sensación de complacencia
Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador británico

Dormir bien es básico para hacer sostenible la productividad

Dicen los expertos que en el mundo empresarial hay una visión de que dormir (o descansar, en general) es una pérdida de tiempo, pero que eso está cambiando. Más vale que sea así, porque la productividad no es solo hacer muchas cosas, sino hacerlas bien y de forma sostenible, algo imposible si no hay tiempos de relax. La saturación de estímulos de la vida actual conspira contra ese objetivo, empezando por la conexión permanente con el trabajo, que puede ser útil en caso de verdadera urgencia, pero que si se vuelve costumbre quema al trabajador y empeora el producto. Aunque solo sea por el negocio, es fundamental que las empresas cuiden a su plantilla, y que los directivos den ejemplo por los demás y por ellos mismos.

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