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La carrera sin fin contra el blanqueo de dinero

La Anifi relevará al Sepblac y extenderá su control a los criptoactivos, los valores, el fútbol, el arte y el ladrillo

Fachada del Banco de España.EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

Hecha la ley, hecha la trampa. El refranero español es pródigo en expresiones que dibujan cómo la capacidad humana para adaptarse al contexto implica, también, que quien quiera saltarse las reglas siempre buscará vías para hacerlo, por mucho que dichas reglas cambien. Particularmente si hay dinero de por medio. El blanqueo de capitales y lavado de dinero es un ámbito particularmente fértil para este juego del gato y el ratón, una carrera eterna entre la inventiva de unos y el celo de otros.

España ha puesto en marcha la tramitación de la nueva normativa sobre el blanqueo de capitales, que implica cambios profundos. De entrada, el organismo encargado ya no será el Sepblac, sino una autoridad de nueva creación, la Anifi, que se financiará con tasas a cargo de las entidades supervisadas (en línea con otros organismos como la CNMV), y no a cargo del presupuesto del Banco de España.

El cambio legal no es una iniciativa exclusiva del Ministerio de Economía, de quien dependerá la Anifi, sino que se enmarca en la reforma europea del sistema de supervisión del blanqueo de capitales. Así, a nivel europeo se ha puesto en marcha una autoridad europea específica. Con todo, el Gobierno español no se ha limitado a trasponer la normativa europea, sino que hay añadido algunos aspectos específicos. El resultado es un texto que plantea un control más exhaustivo de los movimientos de capitales. De entrada, la vigilancia actual sobre las cuentas bancarias, un procedimiento básico, se extenderá a cuentas de criptomonedas o cuentas de valores. Algo lógico, teniendo en cuenta la facilidad extrema para operar en un mercado cripto, cuyo potencial tecnológico ha exprimido no solamente el sector financiero, sino tambén los malhechores.

Igualmente, el texto pone el foco sobre otros nichos de mercado donde ocasionalmente circula dinero opaco, como el mundo del fútbol o el de los activos tangibles, tales como obras de arte o las actividades en el sector inmobiliario. La normativa también estrecha la supervisión de familiares de políticos, proveedores de juegos de azar o intermediarios de inversiones que den acceso a permisos de residencia.

Más allá del articulado, la adaptación de la normativa a un mundo financiero que cambia a gran velocidad es imperativa: cuando la UE planteó la nueva estructura de supervisión no existían las stablecoins. Una fusión de finanzas y tecnología que implica una capa de complejidad para el supervisor. Razón de más para dotar a la nueva autoridad de los recursos necesarios.

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