El alto precio del petróleo aún puede convertirse en un suelo
Los inventarios mundiales se agotan mientras el estrecho de Ormuz sigue bloqueado y Washington y Teherán ni siquiera negocian
Los operadores de petróleo se están quedando sin motivos para relajarse. Durante los últimos tres meses, el Brent ha cotizado muy por debajo de los máximos de 103 euros por barril de marzo y abril, pese a la grave interrupción en torno al estrecho de Ormuz. Esa calma relativa descansaba sobre tres apoyos frágiles: la esperanza de que Washington y Teherán acabaran alcanzando un acuerdo, la liberación de reservas gubernamentales de emergencia y una demanda más débil, sobre todo china.
El primero es el que peor aspecto presenta. La ventana de 60 días para un acuerdo entre Estados Unidos e ...
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Los operadores de petróleo se están quedando sin motivos para relajarse. Durante los últimos tres meses, el Brent ha cotizado muy por debajo de los máximos de 103 euros por barril de marzo y abril, pese a la grave interrupción en torno al estrecho de Ormuz. Esa calma relativa descansaba sobre tres apoyos frágiles: la esperanza de que Washington y Teherán acabaran alcanzando un acuerdo, la liberación de reservas gubernamentales de emergencia y una demanda más débil, sobre todo china.
El primero es el que peor aspecto presenta. La ventana de 60 días para un acuerdo entre Estados Unidos e Irán expiró el lunes de la semana pasada sin pacto, y el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que no hay conversaciones previstas. Mientras tanto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, promete una ofensiva financiera de amplio alcance que podría extender la presión a los países que comercian con Teherán. Eso puede asfixiar económicamente a Irán, pero es improbable que conduzca a una reapertura plena de Ormuz. Si acaso, podría provocar nuevas represalias iraníes.
Entretanto, el mundo ya ha quemado buena parte de las reservas de crudo movilizadas como seguro frente a la guerra. Los miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaron en marzo liberar 400 millones de barriles de existencias de emergencia. En julio se habían liberado unos 290 millones, el equivalente a cerca de cinco semanas de los ocho millones de barriles diarios de suministro de Oriente Próximo que los analistas calculan que están fuera de servicio. China también ayudó a absorber el golpe recortando con fuerza sus importaciones de crudo, mientras los productores del Golfo daban salida a más petróleo por rutas alternativas, como el oleoducto saudí hasta Yanbu, en el mar Rojo, y el emiratí hasta Fujairah, fuera de Ormuz.
Ahora los inventarios están más tensionados. Los analistas de Vortexa calculan que el crudo transportado por mar cayó en 211 millones de barriles en los 40 días transcurridos desde mediados de julio, mientras que el almacenado en tanques en tierra descendió otros 94 millones. Si la caída en el mar reflejara simplemente la llegada y descarga de petroleros, las existencias en tierra deberían haber subido. En lugar de eso, también bajaron, lo que sugiere que el mercado está consumiendo los dos colchones a la vez. En conjunto, eso significa que había unos 300 millones de barriles menos fácilmente disponibles para atender la demanda. Las existencias en tierra se sitúan ahora unos 93 millones de barriles por debajo de su media estacional, cuando a finales de marzo estaban 127 millones por encima.
Los remedios de oferta que quedan son igual de frágiles. El tráfico por Ormuz fue alrededor de un 90% inferior a los niveles de finales de febrero en la semana hasta el 16 de agosto, según Lloyd’s List, mientras que las amenazas hutíes hacen menos fiable el desvío saudí por el mar Rojo. Las refinerías tampoco tienen demasiados incentivos para aliviar la presión: la escasez de diésel y de otros combustibles ha mantenido los márgenes de refino inusualmente altos.
Los bajistas del petróleo todavía pueden defender su tesis. China ya ha demostrado que puede consumir y procesar menos crudo, mientras que los Gobiernos conservan reservas de emergencia sustanciales. Trump también podría buscar un compromiso si el combustible caro se vuelve políticamente intolerable.
Sin embargo, ninguna de esas soluciones resuelve una interrupción prolongada de Ormuz. Si los inventarios siguen cayendo, una escalada de Estados Unidos o de Irán podría llevar el crudo por encima de los 86 euros. E incluso sin ella, los 79 euros de ayer pueden empezar a parecer un suelo.