La FIFA se prueba la bota de oro del capital riesgo
La organización quiere meter su negocio comercial en una empresa aparte valorada en 20.000 millones de dólares
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aspira a firmar un partidazo financiero. Apenas dos semanas después de la final del Mundial, la federación internacional ha propuesto un nuevo vehículo que agrupará sus operaciones de derechos audiovisuales, patrocinio y venta de entradas...
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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aspira a firmar un partidazo financiero. Apenas dos semanas después de la final del Mundial, la federación internacional ha propuesto un nuevo vehículo que agrupará sus operaciones de derechos audiovisuales, patrocinio y venta de entradas. El plan pasa por vender después participaciones minoritarias a un grupo liderado por Thrive Capital, la firma de Joshua Kushner, con una valoración de 20.000 millones de dólares. Sería la audaz culminación de una fiebre del oro que dura ya años.
Porque el capital privado lleva tiempo agolpándose sobre el césped. Las fusiones y adquisiciones en el deporte superaron los 8.000 millones de dólares en todo el mundo en lo que va de año hasta el 13 de julio, según datos de LSEG, mientras que PitchBook calcula que más de un tercio de los clubes de las cinco grandes ligas europeas cuenta ya con socios de capital riesgo, capital emprendedor o crédito privado. Algunos inversores han acabado en fuera de juego: basta mirar la implicación saudí en la liga emergente LIV Golf, de la que Riad se está desmarcando ahora.
El reto de la FIFA es, si acaso, mayor. La UEFA, el órgano rector del fútbol europeo, se ha manifestado con vehemencia en contra del plan. Y la organización mundial ya ha coqueteado con la polémica: concedió su primer premio de la paz al presidente de EE UU, Donald Trump, y revocó la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial. Jared Kushner, hermano de Joshua, es el yerno de Trump.
Aun así, Infantino dispara desde una posición de fuerza. La FIFA calcula que sus ingresos del ciclo mundialista 2023-2026 superarán los 15.000 millones de dólares, casi el doble que en el cuatrienio anterior. Una valoración de 20.000 millones equivaldría entonces a algo más de cinco veces los ingresos medios anuales de ese periodo. Supone un descuento frente a TKO Group, promotor de Wrestlemania y de la UFC, cuyas acciones cotizan a más de siete veces los ingresos medios de cuatro años, y frente a Formula One, que se sitúa en seis veces.
Un gran trofeo
Los resultados recientes implican, sin embargo, que cerca de 11.000 millones de dólares del botín previsto para este ciclo llegarán este mismo año, lo que significa que las cuentas de la FIFA dependen de forma abrumadora de un solo acontecimiento. Quizá pueda diversificar elevando el perfil del Mundial femenino y de otros torneos.
Aun así, si se asume que los socios privados buscan una rentabilidad anualizada del 15%, su inversión estimada de 4.200 millones de dólares por un 20% del capital tendría que crecer hasta los 7.300 millones. Sin repartos de efectivo por el camino, el vehículo (FFE) en su conjunto debería valer cerca de 37.000 millones en 2030, un salto del 85%.
La FIFA tendrá además voz y voto sobre futuras ventas o traspasos de participaciones, según una fuente conocedora del asunto, de modo que los inversores deben estar dispuestos a quedarse atados a largo plazo. El plan requiere el visto bueno de una mayoría de las asociaciones miembro y del Consejo de la FIFA. Cerrar un acuerdo con el deporte rey sería el gran trofeo para unos inversores obsesionados con el deporte. Solo que no deberían esperar un gol a puerta vacía.