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Volkswagen sufre varias crisis a la vez

Los aranceles, la competencia china y un giro eléctrico mal calculado empujan a la firma a duplicar sus recortes

Trabajadores de Volkswagen en la fábrica de Emden (Alemania).Focke Strangmann (Getty Images)

Volkswagen, el gigante europeo del motor, planea recortar hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo, el doble de los que había anunciado hasta ahora, y a la espera de que las siempre duras negociaciones con los sindicatos no logren recortar el impacto, tal y como sucedió a finales de 2024. También tendrá algo que decir el Gobierno de Berlín, ya que el grueso de la reducción se ejecutará con el cierre de cuatro grandes fábricas germanas. El propietario de otras marcas como Audi o la española Seat cuenta con algo más de 650.000 empleados en los distintos países.

Ya no es que llueva sobre mojado en el sector de la automoción, que sufre el impacto múltiple de crisis encadenadas que van desde la guerra arancelaria de Donald Trump a la competencia feroz que viene de China. La tormenta sobre el sector no deja de empeorar, con una planificación errática de muchas de las grandes enseñas, VW incluida, a la hora de lanzar sus modelos eléctricos y una atonía del consumo en los países que históricamente habían liderado el crecimiento en la Unión Europea; Alemania, también incluida.

“Nuestro modelo de negocio ha cambiado”. Las palabras pertenecen al propio Oliver Blume, el consejero delegado del grupo Volkswagen, y las pronunció en la rueda de prensa de presentación del nuevo Cupra Raval hace dos meses en Madrid. Y explicó que antes se desarrollaban los modelos desde Europa y desde aquí se vendían a todo el mundo. “Hoy no es posible por las regulaciones, por cómo han cambiado las expectativas de los clientes y por la competencia”, resumió.

Mucho ha cambiado, en efecto. Las últimas cifras de desempeño de la industria automovilística avalan el diagnóstico del directivo alemán: las pérdidas o las abultadas caídas de beneficios fueron la nota dominante en las cuentas de resultados de los principales fabricantes de coches en 2025, con la excepción de BMW, que logró mantenerse en línea con el ejercicio precedente. Un año, el de 2024, que también se había teñido de rojo y un mercado, el del motor europeo, que no ha recuperado los volúmenes de antes de la pandemia.

El caso de España puede servir de bálsamo. Como ocurre con la macroeconomía, la automoción nacional presenta mejores cifras que las de sus rivales europeos y en pocos años serán varias las nuevas plantas que al fin fabriquen coches eléctricos en suelo ibérico. VW tiene claro lo que ha hundido su rentabilidad. Debe resolver ahora qué hacer más allá del recurso fácil del despido y, sobre todo, debe hacerlo rápido.

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