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Opinión

El fabricante de tanques KNDS se plantea una OPV de alto riesgo

La cotización cargará con el lastre de tener dos gobiernos, el alemán y el francés, como accionistas

Obús autopropulsado sobre ruedas RCH 155 de KNDS en Augustdorf (Alemania).Teresa. Kroeger (REUTERS)

En el actual contexto geopolítico, un fabricante paneuropeo de tanques y municiones con una cartera de pedidos superior a cuatro años de ingresos debería ser un candidato de primer nivel para una salida a Bolsa. Sin embargo, la cotización de KNDS cargará con el lastre adicional de contar con dos gobiernos como accionistas, Francia y Alemania, mientras este último aún debate qué participación desea en el grupo. La próxima OPV debería ser un buen incentivo para diseñar una gobernanza favorable a los inversores.

La salida a Bolsa se debe, en parte, al deseo de Wegmann Unternehmens-Holding, un family office, de vender parte o la totalidad de su participación del 50% en el fabricante de los tanques de combate Leopard y Leclerc. El Gobierno alemán quiere invertir en KNDS para ayudar a equilibrar el 50% que ostenta el Ejecutivo francés. Su interpretación es que París aceptará reducir su participación al nivel que mantenga Berlín.

La coalición de Gobierno en Alemania decidió, tras muchas rencillas, que compraría una participación de entre el 30% y el 40% en el grupo. Berlín tendría una influencia importante sobre la empresa en cualquier caso, dado que es uno de sus dos principales clientes, junto con Francia. Pero el Gobierno francés aún no se ha comprometido a reducir su participación.

El Financial Times informó el día 13 de que Czechoslovak Group (CSG), el fabricante de munición checo, se ha puesto en contacto con el holding alemán con una oferta para comprar parte de su participación en KNDS.

La incertidumbre da credibilidad a la idea de que los dos principales accionistas puedan discutir por razones industriales o incluso políticas. El actual punto muerto del plan de diez años de ambos países para construir un avión de combate de nueva generación –el Sistema de Combate Aéreo Futuro– demuestra que esos temores no carecen de fundamento. Las tensiones entre ambas capitales podrían intensificarse tras la salida del cargo del actual presidente francés, Emmanuel Macron, especialmente si la derecha del Reagrupamiento Nacional gana las elecciones de 2027.

La salida a Bolsa llega en un momento delicado para las operaciones de defensa: las acciones de CSG han caído más de la mitad desde su debut en enero en medio de una campaña de ventas en corto. La mayoría de los valores del sector también han bajado desde mediados de enero e incluso el líder del sector, Rheinmetall, se ha resentido. KNDS aún no ha publicado sus cifras de 2025 porque los auditores están a la espera de los resultados de una investigación sobre acusaciones de soborno que encargó en abril. Asumiendo que los ingresos crecieron el año pasado al mismo ritmo del 15% que en 2024, la empresa podría valorarse en casi 14.000 millones de euros, incluida la deuda, si se le aplica un múltiplo de valor empresarial sobre ventas de tres veces –la media de sus homólogos del ramo CSG, Saab, Thales, Leonardo y Rheinmetall.

Idealmente, tanto Francia como Alemania aceptarían que sus participaciones cayeran a un nivel que limitara su influencia y diera a los inversores privados voz y voto en el negocio: por ejemplo, un 30% cada uno o menos. Thomas Enders, presidente de KNDS, sabe lo que ocurre cuando Francia y Alemania discuten. Él fue el CEO de Airbus que en 2012 tuvo que recomponer los pedazos de la crisis de gobernanza francogermana que paralizó al fabricante de aviones a principios de siglo. Tiene buenos motivos para no querer volver a pasar por el mismo tipo de problemas.

Los autores son columnistas de  Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de  Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de  CincoDías

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