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Emiratos elige bien el momento para salir de la OPEP

Aunque pone en riesgo la relación con sus vecinos, podría fortalecer lazos con EE UU y, si los precios caen, soportará mejor el golpe

Carretera de Dubai (Emiratos Árabes), el 29 de abril.Stringer (REUTERS)

Emiratos Árabes Unidos ha abandonado el edificio. El Estado del Golfo declaró el martes que dejaría la OPEP tras 59 años. Durante todo este tiempo, las cuotas de producción del grupo han movido los mercados mundiales, sostenidas por un delicado equilibrio político. Con esa fraternidad ahora desmoronándose y los precios al alza, ...

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Emiratos Árabes Unidos ha abandonado el edificio. El Estado del Golfo declaró el martes que dejaría la OPEP tras 59 años. Durante todo este tiempo, las cuotas de producción del grupo han movido los mercados mundiales, sostenidas por un delicado equilibrio político. Con esa fraternidad ahora desmoronándose y los precios al alza, Emiratos ha elegido un momento oportuno para dar el paso.

El país lleva mucho tiempo siendo uno de los principales interesados en salir de una organización que le ha obligado a mantener ociosa su capacidad. Según la Agencia Internacional de la Energía, produjo más de 3,6 millones de barriles diarios en febrero, frente a una capacidad sostenible real de 4,3 millones. Pero mantener relaciones cordiales con el peso pesado regional, Arabia Saudí –líder de facto de la OPEP–, merecía la pena. Además, con los precios por debajo de 60 dólares el barril en diciembre –sin irnos más atrás–, una salida y la subsiguiente carrera por bombear crudo podrían haber empujado al mercado hacia un equilibrio de precios bajos insostenible.

El presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, afronta una situación distinta. El conflicto regional ha cerrado de hecho el estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte del suministro mundial. Con el Brent a 111 dólares el martes, vender más crudo supone ganar mucho más dinero. A diferencia de Qatar o Kuwait, Emiratos puede exportar parte de su producción por oleoductos que evitan ese cuello de botella.

Emiratos se muestra ahora más optimista ante la posibilidad de irritar a los saudíes tras su disputa sobre Yemen. Sin ellos, Riad tendrá más difícil equilibrar el mercado con su capacidad excedente. Los altos precios incentivan el desarrollo de alternativas bajas en carbono, por lo que el movimiento más inteligente es bombear tan rápido como sea posible y ganar cuota de mercado ahora.

Aunque la apuesta pone en riesgo la relación con sus vecinos, podría fortalecer lazos con el presidente de EE UU, Donald Trump, crítico con la OPEP. Si los precios caen, Emiratos soportará mejor el golpe: el año pasado, el FMI fijó su punto de equilibrio presupuestario en 45 dólares, frente a los 87 de Arabia Saudí. Es fácil ver por qué Dubái, Abu Dabi y los demás emiratos consideran que salir del grupo es un riesgo que merece la pena correr.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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