Las claves: la normalidad va volviendo a Venezuela y a las inversiones de Repsol en el país
Es de desear que la nueva línea política de Caracas dé más certidumbre a las empresas y favorezca el desarrollo del país
Venezuela va recuperando cierto modo de seguridad jurídica, al menos para las empresas, en una chocante evolución del régimen tras la captura de Nicolás Maduro por EE UU. Repsol recuperará el control de sus operaciones petrolíferas en el país, que habían quedado en suspenso, al igual que el de sus actividades de gas. La idea es incrementar la producción de Petroquiriquire en un plazo de 12 meses. En paralelo, la Asamblea Nacional del país ha reformado la Ley de Hidrocarburos, a fin de facilitar la inversión extranjera y privada. Aunque el cambio esté tutelado por Washington –a cambio de eliminar sus sanciones–, es de desear que la nueva línea política venezolana dé más certidumbre a las empresas y favorezca el desarrollo del país, en beneficio también de sus ciudadanos.
La situación está permitiendo a su vez el transporte de petróleo desde el país caribeño hasta España, lo cual alivia en parte la caída del tráfico procedente de Irán. Para Repsol, es un logro importante retomar la normalidad en uno de sus territorios principales, en el que opera desde 1993.
La morosidad de la Administración es un pésimo ejemplo y, sobre todo, ilegal
No por habitual es menos censurable la morosidad de las grandes empresas y de las Administraciones públicas. En 2025, según una encuesta entre pymes de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, creció en tres días en ambos casos: hasta los 67 y los 70 días. Da un pésimo ejemplo, además, que el sector público pague casi tan tarde como las propias corporaciones, cuando su plazo normativo es la mitad, 30 días frente a 60.
Las pequeñas y medianas empresas están acostumbradas a sobrevivir en estas condiciones, pero no es de recibo que el Estado trate así a buena parte del tejido económico.
El alquiler de la vivienda se come la subida de los ingresos de los más vulnerables
Tradicionalmente, en lo relativo a la vivienda, España ha sido un país de propietarios, con alergia al alquiler y al cambio de domicilio, frente a otros países europeos o Estados Unidos, donde cambiar de ciudad o de casa es una práctica más natural. Pero se está produciendo una paulatina división social entre propietarios y alquilados: desde 2011, el porcentaje de familias dueñas de la casa que habitan ha caído del 90% al 70,6%, según el Banco de España. Los datos indican que, pese a que las rentas más bajas están subiendo más, sus receptores son los que tienen cada vez más difícil comprarse una casa. El incremento de sus ingresos acaba siendo absorbido por las rentas del alquiler –que crecen más deprisa– y acaba en los bolsillos de los caseros.
La frase del día
Os dejamos en esta jungla [de las redes sociales] y eso os ha robado la atención. Tenemos que tomarnos las cosas con más calma y ayudaros a convertiros en adultos y, sobre todo, en ciudadanosEmmanuel Macron, presidente de Francia
La sabiduría de las masas... o de la información privilegiada
Es conocido el valor de la sabiduría de las masas, capaces de acertar, en conjunto y de media, valores o cifras complejas de predecir. Es lo que subyace, de hecho, a los mercados de Bolsa, que funcionan correctamente en teoría; en la práctica, se forman burbujas cuando hay pensamiento gregario. Ahora, un estudio académico afirma que los apostantes de Polymarket aciertan más que los analistas al predecir malos resultados empresariales. Eso sí, los investigadores admiten que puede haber detrás factores como el uso de la información privilegiada, sospechas que se han multiplicado últimamente tras grandes anuncios o acontecimientos políticos, en particular relacionados con la Casa Blanca. Es un fenómeno fascinante, además de algo inquietante.