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El caos de Irán afecta tanto al mercado del gas como al del petróleo

Los inversores ya se habían situado ante una subida de los precios del crudo

Petrolero en el estrecho de Ormuz, en 2018.Hamad I Mohammed (REUTERS)

No hay que cerrar oficialmente el estrecho de Ormuz para perturbar el suministro energético mundial. Armadores, aseguradoras y comerciantes pueden bloquear por sí mismos el canal.

Los mercados petroleros están tratando la interrupción como algo temporal. Los operadores están valorando una interrupción que durará solo en torno a un mes, ...

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No hay que cerrar oficialmente el estrecho de Ormuz para perturbar el suministro energético mundial. Armadores, aseguradoras y comerciantes pueden bloquear por sí mismos el canal.

Los mercados petroleros están tratando la interrupción como algo temporal. Los operadores están valorando una interrupción que durará solo en torno a un mes, según Goldman Sachs. Su relativa calma se basa en la ausencia de ataques importantes contra las instalaciones petroleras de Irán o de las economías del Golfo, además del hecho de que China ha estado acumulando reservas de forma enérgica. Y un alza sostenida de los costes del combustible sería incómodo para Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

Por último, los 3,7 millones de barriles diarios de capacidad excedentaria de Arabia Saudí y otros grandes productores pueden compensar el impacto de una interrupción de un mes, y también pueden desviar parte del crudo por oleoductos que evitan el estrecho.

Sin embargo, los ataques en el mar Rojo demostraron cómo los costes de los seguros y los temores en materia de seguridad pueden reducir el transporte marítimo sin necesidad de un bloqueo formal.

Los mercados del gas parecen aún menos alentadores. A diferencia del petróleo, donde los inversores ya se habían situado haciendo un número inusualmente alto de apuestas por la subida del precio, los del gas en Europa se han visto frenados por las expectativas de aumento del suministro de gas natural licuado de EE UU. Dado que los precios del GNL asiático seguidos por el Japan Korea Marker se mueven en paralelo a los de Europa, ya que ambas regiones compiten por los cargamentos, la escasez puede provocar una guerra de ofertas. En torno a 80 millones de toneladas al año de GNL, casi un quinto del suministro mundial y en gran parte procedente de Qatar, transitan por Ormuz. Cuando Doha anunció ayer que detenía la producción de GNL por los ataques a sus instalaciones, los precios de los contratos de gas en el Title Transfer Facility se dispararon.

A 42 euros por megavatio-hora, siguen muy por debajo de los 100 que superaron en 2022. Aun así, Europa tiene más que perder con el gas que con el crudo. Los precios de los cargamentos marítimos pueden ser volátiles. Goldman estima que un corte de un mes podría reducir el almacenamiento del noroeste de Europa en un 8% de su capacidad y empujar los precios hacia los 74 euros, suficientes en 2022 para obligar a grandes firmas industriales alemanas como BASF a reducir su producción.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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