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Santander, un plan ambicioso y previsible con la IA en el foco

Es coherente y continuista, en tanto ahonda en la estrategia de banco global en mercados consolidados

Sucursal del TSB en Londres.John Keeble (Getty Images)

El Banco Santander presentó ayer su plan estratégico hasta 2028. Lo hizo aprovechando el rebufo de unos resultados históricos, tras anunciar hace apenas días unos beneficios de 14.101 millones de euros en 2025. La apuesta para los tres próximos años no es de menor envergadura. La entidad que preside Ana Botín plantea unas ganancias de 20.000 millones al final del periodo, lo que supone un 42% más. Un saldo positivo que repercutirá en el bolsillo del accionista, al que se promete devolver el 50% de ese beneficio neto a través del abono de dividendos y recompras.

La hoja de ruta, muy ambiciosa en cifras, se cimenta sobre la base de una importante reducción de gastos, a su vez generada desde la probada eficiencia que aporta el plan One Transformation, en marcha desde el anterior plan estratégico. Dicho programa no solo supuso la creación de cinco divisiones globales, sino de una plataforma que permite unificar los productos en las diferentes latitudes en las que está presente el banco. Botín hizo especial hincapié en el impacto adicional en estos procesos de la inteligencia artificial (IA), que cifró en 300 millones vía ingresos y 700 millones a través de la reducción de costes durante la vigencia del plan. La apuesta por la IA, que recorre todo la banca, lleva implícitas las dudas inherentes a la aplicación de una tecnología tan disruptiva. De hecho, se trata de una incertidumbre que también se produce en términos de empleo y de reemplazo de perfiles, una problemática que las entidades evitan y que es difícil de cuantificar en este punto.

En todo caso, el nuevo plan del Santander es coherente y continuista, previsible en el mejor de los sentidos, en tanto ahonda en la estrategia de banco global en mercados consolidados, un vector que quedó del todo claro con la reciente adquisición del estadounidense Webster Bank por 12.200 millones de dólares. No es casualidad que la operación se produjera justo después de salir de Polonia y hacerse con el TSB en Reino Unido. En ambos casos se trata de entidades radicadas en entornos flexibles desde el punto de vista regulatorio, lejos del exceso de requerimientos que el banco asegura encontrar en el marco comunitario. Desde este punto de vista, Botín plantea una entidad muy diversificada e internacionalizada, un proyecto diferencial al grueso de entidades europeas. En tanto se trata de un proyecto muy vinculado al retail y la operativa diaria, resultará clave para cumplir esos objetivos que la organización esté bien engrasada. Algo de lo que Santander ha podido presumir.

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