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Goldman Sachs ‘resetea’ los límites de riesgo para las operaciones con Epstein

La dimisión de su directora jurídica puede indicar un cambio en el umbral de tolerancia reputacional

El CEO de Goldman Sachs, David Solomon, en octubre pasado.Kevin Lamarque (REUTERS)

Tratar con Jeffrey Epstein ha dado sus frutos durante años pero es un negocio que está a punto de quebrar. Después de que el consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon, ...

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Tratar con Jeffrey Epstein ha dado sus frutos durante años pero es un negocio que está a punto de quebrar. Después de que el consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon, respaldara a la prestigiosa abogada Kathy Ruemmler, a pesar de sus vínculos con el fallecido delincuente sexual, ahora ella se marcha. Vale la pena seguir de cerca estas valoraciones de una empresa de Wall Street conocida por sopesar los riesgos y las recompensas.

Ruemmler se convirtió en el último punto álgido en un escándalo que ya le ha costado el puesto y la reputación al exjefe de Barclays, Jes Staley, al cofundador de Apollo Global Management Leon Black, y al que fuera secretario del Tesoro de Estados Unidos, Larry Summers. Tanto Goldman Sachs como su directora jurídica estaban claramente sintiendo la presión. Ella contaba con sus propios asesores de imagen y Solomon había expresado públicamente durante la semana.

Su decisión indicaba que el valor de Ruemmler como asesora de confianza compensaba la posible reacción negativa de los empleados y clientes del banco de inversión de 270.000 millones de dólares (230.000 millones de euros). La conclusión se ajusta en muchos sentidos a Goldman, que tiene un largo historial de salir adelante tras calcular cuidadosamente los resultados probables, tanto en el parqué como en la sala de juntas. El propio Solomon capeó una tormenta hace unos años y ha liderado el resurgimiento de la empresa.

En el caso de Ruemmler, había cuestiones delicadas que considerar. Su nombre aparece a menudo en los archivos de Epstein publicados por el Departamento de Justicia y el Congreso de Estados Unidos, en los que se lee cómo se comunicó regularmente con el financiero caído en desgracia años después de que este se declarara culpable de solicitar los servicios de prostitución de una menor en 2008. Él la colmaba de lujosos regalos; ella le ofrecía asesoramiento sobre cuestiones legales y le ayudaba a pulir su imagen.

No hay pruebas de que Ruemmler infringiera ninguna ley ni sobrepasara las normas profesionales. Las contrapartes cuestionables son un peligro habitual en Wall Street. Ella afirma que la decisión de marcharse es suya, porque el asunto se estaba convirtiendo en una distracción, y no por ninguna mala acción. No está claro si Solomon se encontró con disensiones internas, pero afirma que aceptó su dimisión a regañadientes.

Muchas otras personas poderosas se involucraron en el negocio de Epstein. A menudo, estos individuos ricos y sus empleadores han intentado reducir sus pérdidas profesando ignorancia o restando importancia a las preocupaciones sobre la rectitud. Entre las personas relacionadas con Epstein de diversas maneras y que siguen ocupando puestos destacados se encuentran Mary Erdoes, directora de gestión de patrimonios y activos de JP Morgan; Ariane de Rothschild, que dirige el banco suizo de su familia; y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los juicios de valor están cambiando rápidamente. Este mes, las repercusiones del caso Epstein han provocado la dimisión del CO de la empresa portuaria DP World, con sede en Dubái, del ministro de Seguridad Nacional de Eslovaquia y de Brad Karp como presidente del bufete de abogados Paul Weiss. Muchos otros harían bien en revisar su umbral de tolerancia al dolor.

DP World

Junto con la aerolínea Emirates, DP World es una de las empresas globales más destacadas de Dubái. El vehículo de inversión estatal de Emiratos Árabes adquirió DP World en 2020 en una operación que valoró al grupo en casi 14.000 millones de dólares. En Reino Unido, el grupo es conocido sobre todo por adquirir P&O Ferries en 2019; también tiene cinco puertos en Canadá.

Según los correos, Sultan Ahmed bin Sulayem, que dimitió el viernes de su puesto de CEO, mantuvo el contacto con Epstein tanto antes como después de que este fuera acusado de solicitar los servicios sexuales de una menor. Que se le mencione en los archivos no es prueba de actividad delictiva, pero los correos plantean dudas sobre el criterio y la conducta de Bin Sulayem.

El segundo mayor fondo de pensiones de Canadá, Caisse de Depot et Placement du Quebec, que ha invertido junto con DP World en proyectos portuarios globales, había suspendido nuevas inversiones de capital con la firma y había pedido al directivo que aclarara la situación y tomara “las medidas necesarias”. British International Investment, una institución financiera financiada por el Gobierno británico, también había suspendido nuevas inversiones con la empresa.

Que DP World no hubiera abordado hasta ahora los vínculos con Epstein planteaba varios problemas. Socavaba el informe de sostenibilidad del grupo, que afirma que este mantiene “los más altos estándares de conducta ética”. Además, llegaba en un momento delicado para Emiratos. DP World no es un operador marginal, sino una marca insignia. La conexión con Epstein amenazaba con socavar la credibilidad de Dubái en un momento en que está haciendo grandes esfuerzos para atraer capital institucional a largo plazo. El Estado del Golfo tiene ambiciosos objetivos para atraer 65.000 millones en inversión extranjera directa para 2031.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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