Pagar para perder dinero: así funcionan los clubes de inversión y los consejos ilegales en redes sociales
Sin necesidad de tener ningún tipo de conocimiento, prometen ganancias rápidas y contundentes siguiendo unas sencillas instrucciones a través del móvil a cambio de una cuota
Ganar grandes sumas de dinero gracias al teléfono móvil en cuestión de minutos sin necesidad de saber nada de la Bolsa. Conseguir el nivel de vida que realmente se merece. Perder los ahorros por confiar en gente desconocida que quizá no tiene ni idea de lo que está hablando, o que la tiene, pero que solo se preocupa por su propio beneficio. Los clubes de inversión de pago que se promueven a través de las redes prometen los dos primeros escenarios, pero el más probable es el último. Al menos, de acuerdo con lo que dicta el estudio académico Especulación por suscripción: ‘finfluencers’ e inversión minorista en opciones, realizado por los economistas T. Clifton Green, Russell Jame, Patrick Oliphant y Brian Roseman.
Los clubes de inversión de pago se presentan como un servicio de suscripción que promete acceder a oportunidades únicas. Populares especialmente entre los jóvenes, dan acceso a recomendaciones directas de inversión a cambio de una cuota que, en el caso de Estados Unidos, ronda los 100 dólares al mes. Los consejos son muy concretos: dicen lo que se tiene que hacer, cuándo se tiene que hacer y cómo se tiene que hacer. El formato es parecido al de un tipster, un tipo de influencer dedicado a dar recomendaciones de apuestas deportivas a sus seguidores a cambio de dinero, pero con productos financieros en vez de partidos de fútbol o tenis.
A través de Telegram o de plataformas como Discord, las señales de inversión fluyen hasta el smartphone. El usuario no se preocupa de nada más que de estar pendiente de ellas y de aportar su dinero al recibirlas. Generalmente, estos clubes se enfocan en productos de alto riesgo como son las opciones binarias de compra o venta (una modalidad de derivado financiero cuya comercialización fue prohibida en España por su similitud con una apuesta y su potencial de producir pérdidas totales de la inversión) y se dirigen a personas que están iniciándose en el mundo de la Bolsa, prometiendo formación y guía además de suculentas ganancias.
“Los últimos días han sido una locura. Las opciones de compra de Tesla subieron un 1.000% en su punto máximo. Las de SpaceX, hasta un 250%. Las de Hewlett Packard, un 480%. Solo con Tesla, ganamos 15.000 dólares en un solo día. Uno de nuestros miembros premium también ganó 2.000 euros con Hewlett Packard. Lo que está pasando ahora mismo en la comunidad premium es de verdad increíble. Señales de inversión en tiempo real, análisis de mercado y miembros sacando beneficios enormes”, reza el mensaje promocional de uno de estos clubes que se autodefine como “una comunidad de educación bursátil y de inversión”.
En la muestra utilizada para su estudio, los investigadores analizaron 20.793 mensajes con señales directas vertidas en 15 clubes de inversión diferentes. Los datos generaron dos conclusiones: los grandilocuentes anuncios no hacían mención alguna a los riesgos de perderlo todo o a recomendaciones fallidas, y el grueso de los miembros estaban pagando a cambio de perder su dinero.
“Nuestros resultados sugieren que los finfluencers pueden tener incentivos para dar prioridad a las recomendaciones con un mayor componente especulativo para generar más lealtad entre sus suscriptores debido a su potencial de brindar grandes ganancias en periodos de tiempo muy cortos, incluso aunque esas recomendaciones produzcan pobres resultados de media para los suscriptores”, advierten.
Los “pobres resultados” pueden llegar por dos caminos distintos. Uno de ellos es que la recomendación de inversión falle, algo con catastróficas consecuencias cuando se opera con derivados financieros como las opciones. El otro camino es simplemente llegar tarde. Según los economistas, cuando se emite una de estas recomendaciones, el derivado sobre el que se ha dado el consejo de compra experimenta un pico de demanda entre 30 y 45 segundos después del envío de la señal. Ese pico de demanda eleva el precio de compra del derivado financiero y hace que tardar más de un solo minuto en aplicar la orden implique pérdidas de acuerdo con el análisis del estudio.
“El momento en el que se invierte es un punto clave del rendimiento de los suscriptores”, explican los economistas, ya que los miembros del club que tardan más en responder a la señal pagan más a cambio de suscribir la opción binaria. Como ser el más rápido tiene premio, los autores advierten que, a menudo, los cabecillas de los clubes que emiten las recomendaciones sacan partido posicionándose antes de lanzar las señales de inversión y luego vendiendo al calor de la demanda artificial generada por ellos.
Si bien el estudio se centra en clubes de inversión con base en Estados Unidos, este tipo de plataformas también está presente en España. El año pasado, una variante de uno de estos clubes llamada TSQ Investment captó a cientos de personas operando precisamente con ese tipo de producto financiero bajo la premisa de estar siguiendo las recomendaciones de un supuesto gurú de los mercados llamado Henry Jones, que siempre acertaba en sus predicciones. El club terminó resultando ser una estafa que colapsó a los pocos días de la publicación en este mismo periódico de un artículo desgranando su operativa. Los casos como el de TSQ son más extraños, pero lo que sí es más común y ha llevado a una amplia movilización por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es la recomendación de inversión hecha de forma ilegal a través de redes sociales o Telegram.
Una red capaz de educar... y de atrapar
Según los datos de un estudio publicado por Funcas a inicios de este mes, la escasa oferta y los elevados precios de la vivienda han tenido múltiples efectos secundarios, y uno de ellos es que parte de los jóvenes han virado hacia la inversión en activos financieros. De la muestra de jóvenes de entre 18 y 35 años consultados para su estudio, un 39% tiene o ha tenido en algún momento de su vida participaciones en fondos de inversión, acciones, criptomonedas, renta fija o un plan de pensiones.
Una de las cuestiones importantes es de dónde obtienen las ideas para invertir. Del total de jóvenes consultados por Funcas, un 34% consume con cierta regularidad contenido de temática financiera, incluyendo el de finfluencers. En otra investigación, esta vez de la organización estadounidense de supervisión de buenas prácticas en los mercados, FINRA, se cifraba que el 26% de los inversores usaban recomendaciones procedentes de redes sociales, un porcentaje que se elevaba al 61% en el caso de los inversores de menos de 35 años y al 57% para aquellos con menos de dos años de experiencia en el mundo de la inversión. Los jóvenes han derribado el miedo atávico al producto financiero de la mano de unas redes sociales en las que las finanzas han dejado de ser tabú o un tema reservado a una minoría, pero esto ha abierto también la puerta a nuevas oportunidades y peligros.
En el lado de las oportunidades, José Luis Manrique, director de estudios del Observatorio Inverco, destaca que las redes sociales cumplen un papel clave a la hora de educar financieramente a la población. “En un país donde solo la mitad de la población responde adecuadamente a tres preguntas básicas de educación financiera de la encuesta del Banco de España, la educación financiera es fundamental y el papel de los divulgadores es muy importante”, opina.
Si bien Manrique alaba el papel de los divulgadores, el director de estudios considera que hay que tener muy clara la diferencia entre la buena divulgación, la mala y la recomendación. Para Manrique, una de las barreras que determinan qué es divulgación y qué es asesoramiento directo radica en el nivel de concreción. “Un punto clave es que se expliquen productos generales en los que pueda invertir, no que se limite a decirme que meta mi dinero en tal sitio. Eso no es divulgación. Ahí ya empieza a lindar con lo no permitido”, distingue.
Con respecto a los clubes de inversión, Manrique da cuenta de que lo importante no es solo lo que dicen, sino también lo que callan. “Me da la sensación de que estos clubes de pago de inversión no hablan del riesgo ni de las pérdidas. Me dan mucho miedo porque no se sabe quién recomienda, no se sabe qué formación tiene ni en qué basa sus recomendaciones… Yo tendría mucho cuidado”, aconseja.
Con esta visión prudente coincide Íñigo Peña, presidente de Economistas Asesores Financieros del Consejo General de Economistas de España. “Las redes sociales han propiciado que cualquiera pueda hacer una publicidad o dar recomendaciones de inversión y que detrás no haya nada, ni inscripción en los registros, ni experiencia previa. La mayoría de gente que está dando recomendaciones de inversión lo hace sin estar registrada y muchos lo hacen sin tener siquiera conocimiento”, expresa el representante de un gremio que cuenta solo con unas 145 empresas dadas de alta en los registros de la CNMV, una cifra que contrasta con las cientos de cuentas emitiendo señales, consejos o estrategias de inversión en redes sociales.
Conscientes del peligro tanto de las recomendaciones emitidas de forma pública o a través de clubes privados, la CNMV siempre aconseja prudencia y pensamiento crítico para cualquiera interesado en la inversión. “La información que circula en redes sociales no siempre es completa, equilibrada o fiable”, advierte el supervisor en su guía de consejos para minoristas sobre finfluencers e inversión. “A menudo resulta difícil distinguir entre contenidos educativos, opiniones o publicidad. Algunos contenidos buscan realmente acercar la información y formación financiera a la ciudadanía de forma clara y responsable. Otros, sin embargo, responden a intereses comerciales, pueden estar sesgados o, en los casos más graves, pueden resultar engañosos o fraudulentos”. Al igual que hay recomendaciones de inversión que es mejor no tomar, como bien sabía Groucho Marx con respecto al Friars Club of Beverly Hills, hay clubes de los que, simplemente, es mejor no formar parte.