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Los dividendos mundiales alcanzan récord: ¿cómo afectan a los índices y a las carteras?

Un puñado de selectivos incluye estos pagos de manera automática, mientras que algunos expertos achacan a esta práctica una distorsión en la lectura de las Bolsas

El gráfico del índice bursátil alemán DAX, en la Bolsa de Fráncfort (Alemania), el 8 de abril de 2025.Joachim Herrmann (REUTERS)

Los puntos lo son todo en los mercados, pero no siempre reflejan la realidad por completo. Mientras el umbral de los 20.000 puntos ha marcado durante agosto la frontera entre el éxito y el fracaso para el Ibex 35 —por ahora, la Bolsa española va ganando la partida—, los inversores en Alemania han superado su propio listón. El DAX avanza un 7,2% en el año y, desde principios de mes, supera la barrera de los 26.000 puntos, un hito inédito en casi cuatro décadas de historia. No obstante, los puristas critican que el índice de Fráncfort incorpore los dividendos, una excepción entre los grandes mercados con impactos directos en las carteras; sin estos pagos, la Bolsa alemana se revaloriza tan solo un 4,5% en 2026 y se situaría apenas por encima de los 9.500 puntos.

La diferencia entre reinvertir los dividendos o no se vuelve aún más significativa para el inversor individual a medida que pasan los años, así lo indica el economista Hendrik Bessembinder, de la Universidad del Estado de Arizona, en un estudio de este año de la asociación de profesionales financieros CFA Institute. En su escenario hipotético situado en EE UU, un inversor que hubiera invertido un dólar en 1926 en una cartera representativa de la Bolsa estadounidense y reinvertido los dividendos habría obtenido 9.362 dólares (8.035 euros). Si en su lugar los hubiera colocado en letras del Tesoro, el activo más seguro que hay, el ahorrador habría obtenido solo 487 dólares (418 euros).

El efecto sobre la inclusión de los dividendos en los índices gana fuerza a medida que estos pagos adquieren un peso cada vez mayor en los mercados. Su distribución global alcanzó al cierre del segundo trimestre de 2026 un récord de unos 755.337 millones de euros, un 8% más respecto al mismo periodo del año anterior, según un informe de Vanguard publicado en los últimos días. Y Europa concentró buena parte de este crecimiento, con 276.947 millones de euros.

“Las empresas europeas marcaron la evolución (del pago de dividendos) en el segundo trimestre”, señala Viktor Nossek, responsable de Inteligencia Estratégica de Inversiones y Producto de la gestora, en la nota de presentación del informe. Como en el año pasado, la banca dominó las distribuciones en Europa, impulsada por el Sabadell, que ha reforzado sus pagos en plena defensa frente a la opa hostil del BBVA. Sus distribuciones por acción sumaron en los últimos 12 meses el 17,5% del valor del título, según datos recopilados por este diario en Bloomberg (gracias al pago extraordinario por la venta de TSB al Santander), frente a una media del 4% en el sector.

La inclusión o no del dividendo tiene consecuencias, además, en un mercado donde la gestión pasiva, es decir, los fondos o ETF que replican índices, tiene más seguidores. En los productos lligados a un índice como el Ibex, casi todos los fondos replican el índice y reparten dividendos a sus inversores, salvo algunos diseñados específicamente para reproducir la estrategia de reinversión de dividendos.

Ahora bien, no es tan sencillo, como advierte un estudio de Harvard de 2021: “Como no todos los inversores indexados pueden seguir simultáneamente una estrategia de reinversión de dividendos, el inversor medio de un índice obtendrá una prima sustancialmente inferior (al que reinvierte activamente)”. El fondo indexado de iShares (BlackRock) que replica el DAX, uno de los más destacados del mercado, ha desviado del índice unos 1,63 puntos porcentuales en los últimos tres años, según datos recopilados por Morningstar. En condiciones normales, el tracking error de un fondo indexado frente a su referencia suele limitarse a unas pocas décimas, o incluso centésimas.

Stoxx, filial de Deutsche Börse, los contabiliza para el Dax al considerar que un inversor del índice posee una pequeña parte de cada empresa en ello y, por tanto, tiene derecho a una fracción del reparto de los dividendos. Por eso, calcula el dividendo como una reinversión automática que se suma a la evolución del índice; otros dos índices bursátiles con dividendos por defecto son el Ibovespa brasileño y el BUX húngaro. El índice Euro Stoxx 50, gestionado por Stoxx al igual que el Dax, no los tiene en cuenta. Los argumentos de algunos expertos sostienen que la inclusión del dividendo no se corresponde con el funcionamiento real del mercado.

Como argumenta Bessembinder, asumir que los dividendos se reinvierten en el propio mercado no puede reflejar la rentabilidad real de los inversores de una Bolsa, porque es imposible que todos ellos reinviertan a la vez. “Los dividendos no se reinvierten ni pueden reinvertirse porque toda compra de acciones destinada a reinvertir dividendos requiere que otro accionista venda el mismo número de títulos”, afirma el economista. En otras palabras, los operadores que reinvierten sus dividendos obtienen unos retornos en línea con el índice; los demás, menos.

La mayoría de los inversores nunca logra replicar de forma idéntica un índice, una vez descontadas las comisiones y los errores de cálculo, pero las diferencias se hacen más evidentes en aquellos que incorporan el pago de dividendos. Por tanto, la recomendación de los expertos suele ser la misma desde hace décadas, como señalan desde Harvard: “Los inversores que no sean especialmente hábiles seleccionando acciones deberían invertir en fondos indexados”. Mientras tanto, los dividendos seguirán al alza.

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