Natalia Luna: “La IA eleva la necesidad de invertir en renovables, redes y también en energía nuclear”
La experta de Columbia Threadneedle explica la geopolítica y la tecnología han cambiado el escenario para la inversión
La transición energética entra en una nueva fase. La seguridad energética ha tomado el relevo de la descarbonización como principal motor de inversión y obliga a mirar más allá de las energías renovables. Natalia Luna, analista sénior de inversiones de Columbia Threadneedle Investments y especialista en tendencias estructurales, explica por qué las redes eléctricas, el almacenamiento y la energía nuclear concentran hoy algunas de las oportunidades más atractivas.
Pregunta. ¿Cómo ha cambiado la tesis de inversión en la transición energética?
Respuesta. La tesis de i...
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La transición energética entra en una nueva fase. La seguridad energética ha tomado el relevo de la descarbonización como principal motor de inversión y obliga a mirar más allá de las energías renovables. Natalia Luna, analista sénior de inversiones de Columbia Threadneedle Investments y especialista en tendencias estructurales, explica por qué las redes eléctricas, el almacenamiento y la energía nuclear concentran hoy algunas de las oportunidades más atractivas.
Pregunta. ¿Cómo ha cambiado la tesis de inversión en la transición energética?
Respuesta. La tesis de inversión ha evolucionado. Hace unos años estaba impulsada principalmente por los objetivos de descarbonización, pero los diferentes acontecimientos geopolíticos han desplazado el foco más hacia criterios económicos y estratégicos. La guerra de Ucrania evidenció la vulnerabilidad energética de Europa y convirtió la seguridad y la independencia energética en motores clave de la inversión. A ello hay que sumar la creciente demanda de electricidad por parte principalmente de los centros de datos y la necesidad de reforzar la política industrial para reducir la dependencia de China en tecnologías limpias.
P. ¿Ya no es la transición energética una inversión exclusivamente vinculada a la sostenibilidad?
R. Así es. El mercado entiende que la transición energética es una tendencia estructural de largo plazo, impulsada no solo por criterios ESG, sino también por la competitividad y la seguridad energética. El debate ya no consiste en decidir qué compañías son verdes, sino cuáles se benefician de la electrificación de la economía y de la transformación del sistema energético. Es una temática que cada vez abarca más sectores y modelos de negocio.
P. ¿Qué áreas ofrecen hoy las mejores oportunidades de inversión?
R. Las mayores oportunidades están en las redes eléctricas y el almacenamiento energético. La red europea necesita modernizarse para integrar más renovables y responder al fuerte aumento de la demanda eléctrica. Los inversores pueden aprovechar esta tendencia tanto a través de las principales compañías de utilities, como Iberdrola, como de fabricantes de equipos, entre ellos Siemens o Schneider Electric. El almacenamiento mediante baterías es el otro gran foco de crecimiento por su papel para estabilizar un sistema eléctrico cada vez más renovable y garantizar un suministro más estable cuando la generación renovable es intermitente.
P. ¿Las energías renovables siguen siendo atractivas o es el momento de mirar a otras tecnologías?
R. Las renovables siguen ofreciendo oportunidades, aunque ahora el enfoque es más selectivo porque el sector ha madurado y buena parte de la inversión inicial ya se ha realizado, lo que reduce el potencial de rentabilidad frente a otros segmentos. En paralelo, la energía nuclear está recuperando protagonismo, especialmente en Estados Unidos y Asia, gracias a la búsqueda de seguridad energética mediante generación local y al aumento de la demanda eléctrica. Entre las compañías mejor posicionadas destaca, por ejemplo, la canadiense Cameco, uno de los principales productores mundiales de uranio.
P. La inteligencia artificial está disparando la demanda eléctrica. ¿Favorece o frena la transición energética?
R. La IA está acelerando la transición energética. Los centros de datos necesitan un suministro eléctrico estable y las grandes tecnológicas, como Microsoft, Amazon y Google, siguen apostando por la energía limpia. No obstante, las limitaciones de la red también las están llevando a recurrir al gas mientras desarrollan soluciones de largo plazo, como los pequeños reactores nucleares modulares (SMR). En la práctica, la inteligencia artificial incrementa la necesidad de invertir en renovables, redes, almacenamiento y también energía nuclear.
P. ¿Cómo están reaccionando las grandes eléctricas a este nuevo escenario?
R. Las grandes eléctricas están destinando una mayor parte de sus inversiones a las redes eléctricas, donde hoy existe un mayor déficit de infraestructuras y mejores perspectivas de rentabilidad. Iberdrola, por ejemplo, dedica aproximadamente dos tercios de su inversión a redes y un tercio a renovables, una estrategia que refleja el cambio de prioridades del sector.
P. ¿Hay tecnologías que hayan perdido atractivo, como el hidrógeno verde?
R. El hidrógeno verde mantiene potencial, pero su desarrollo será más lento de lo previsto. Su elevado coste, la necesidad de ayudas públicas y una demanda todavía limitada hacen que siga siendo una inversión de nicho frente a otras áreas de la transición energética con un desarrollo mucho más avanzado.
P. En conjunto, ¿cómo han afectado los conflictos geopolíticos a la transición energética?
R. Lejos de frenarla, la han reforzado. Han puesto de manifiesto la importancia de reducir la dependencia energética y han impulsado la inversión en renovables, energía nuclear e infraestructuras eléctricas. Además, el encarecimiento de los combustibles fósiles está mejorando la competitividad de alternativas como el vehículo eléctrico, aunque el despliegue de la infraestructura de recarga sigue siendo uno de los principales retos para acelerar su adopción.