Las Bolsas despiden la semana sin rumbo entre el alivio por la inflación en EE UU y la tensión en Oriente Próximo
El Ibex cierra la semana plano en la zona de los 20.100 puntos mientras el ‘brent’ cotiza estable en torno a los 87 dólares por barril pero sube un 4% en la semana
Los inversores se han movido entre las dudas y la incertidumbre en la segunda semana de agosto, uno de los meses en los que tradicionalmente el volumen de negociación es menor que el resto del año debido a la época estival. Las Bolsas han encarado el viernes entre la reacción a una inflación estadounidense más benévola de lo esperado y unos resultados empresariales que han devuelto el protagonismo a la inteligencia artificial, sin olvidar el conflicto entre Estados Unidos e Irán que se enquista y mantiene elevada la prima geopolítica del petróleo con el crudo cerca de los 87 dólares el barril. El resultado ha sido una sesión de escasos movimientos después de una semana que, pese a los sobresaltos y a cerrar a la baja, deja a buena parte de los grandes índices cerca de máximos.
Esa convivencia entre un conflicto sin resolver y unas Bolsas que resisten es una de las peculiaridades del momento. John Sidawi, gestor sénior de renta fija de Federated Hermes, llama la atención sobre la creciente desconexión entre la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los activos. “Por ahora, los mercados parecen dispuestos a tolerar una cantidad significativa de incertidumbre sin exigir primas de riesgo más altas”, señala.
En España, el Ibex 35 ha cerrado prácticamente plano este viernes. El selectivo español ha llegado a revalidar máximos históricos durante la semana, pero las últimas cinco sesiones dejan un balance de ligeras pérdidas (-0,1%) en los 20.156 puntos. Repsol, con un avance del 5,9% gracias al repunte del petróleo, el Sabadell con una subida del 5,8% y Solaria con un 3,2%, son los valores más alcistas de la semana. En el lado de las caídas, Fluidra amplía las pérdidas un 3,9%, Ferrovial cede un 3,2% y Grifols un 3,1% semanal. En el resto de grandes plazas europeas, el Dax alemán logra un avance del 0,46% en la semana, pero el Cac francés retrocede un 0,9% y el Mib italiano un 0,25%.
Los analistas de Bank of America recuerdan que la renta variable europea acumula alrededor de un 12% de subida este año y un 35% en los dos últimos, apoyada en unas expectativas de beneficios por acción en máximos históricos. La parte negativa es que las valoraciones dejan poco margen para el error y cualquier mala noticia en forma de malos resultados trimestrales o unas expectativas del mercado incumplidas podría truncar ese rally. La firma mantiene una visión negativa sobre las acciones europeas y prevé una caída superior al 10% del Stoxx 600, hasta los 580 puntos, a comienzos del segundo trimestre de 2027. Entre los riesgos cita el suministro energético, las dudas sobre la rentabilización del gigantesco gasto en IA, la fragilidad del empleo estadounidense y un eventual repunte de los impagos.
AL otro lado del Atlántico, Wall Street ha abierto plano y sin una dirección clara, después de que el S&P cerrara el jueves con un nuevo máximo histórico. El balance semanal es positivo, con un avance de en torno a medio punto porcentual. El último dato macro ha añadido un nuevo ingrediente a la ecuación: las ventas minoristas estadounidenses cayeron un 0,6% en julio, frente a las expectativas de un ligero incremento. La cifra alivia por una vía las presiones para que la Reserva Federal suba los tipos, pero también introduce nuevas dudas sobre la fortaleza del consumo.
El IPC estadounidense de julio se situó en el 3,4% interanual, todavía elevado por el encarecimiento de la energía desde el inicio del conflicto, pero la tasa subyacente descendió al 2,47%, desde el 2,59% anterior. Los operadores están ahora descontando una probabilidad del 31% de que la Fed suba las tasas el próximo mes, en comparación con el 59% de la semana anterior, según los datos que muestra la plataforma FedWatch de CME. Pero no hay unanimidad entre los analistas.
Tiffany Wilding, economista de PIMCO, considera que el IPC, unido a la debilidad observada en el mercado laboral y los salarios, “da a la Reserva Federal más margen para esperar a conocer más datos antes de hacer cambios en el tipo oficial”. La gestora espera que el banco central mantenga los tipos sin cambios hasta final de año, aunque reconoce que los riesgos siguen inclinados hacia una subida debido al tono duro de las últimas comunicaciones de la Fed y a la persistencia de una inflación superior al objetivo.
El avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán también marcará el pulso de los mercados. Una de las prioridades es la reapertura del estrecho de Ormuz para normalizar el tránsito marítimo por este enclave, para recuperar el flujo de petróleo. Con el estancamiento de las conversaciones, el barril de crudo brent sube un 4% en la semana.
En Asia, el Nikkei japonés ha subido un 0,59%, mientras que el Kospi de Corea del Sur, un barómetro del sentimiento de los inversores sobre el comercio de IA, ha ganado un 2,4% rompiendo una racha de siete semanas de pérdidas. El yen se sitúa en 159,36 dólares, cerca del nivel crucial de 160 que los operadores creen que podría desencadenar otra ronda de compras de yenes por parte de Tokio, después de que una intervención conjunta con Estados Unidos el mes pasado no lograra estabilizar la frágil moneda.
Desde entonces, los operadores se han mostrado más receptivos a la idea de que el Banco de Japón finalmente pueda comenzar a apoyar al yen, anticipando una subida de tipos el próximo mes, aunque el riesgo ahora es que los inversores puedan salir decepcionados de la reunión de septiembre si se considera que el Banco de Japón no es lo suficientemente agresivo.
Padhraic Garvey, jefe de estrategia global de tipos y deuda en ING, dijo que la debilidad del yen proviene de “un Banco de Japón extremadamente cauteloso y un tipo de interés oficial que sigue siendo demasiado bajo. Esta tensión puede aliviarse mediante subidas de tipos, y cuanto antes, mejor”.
En materias primas, el oro baja un 0,6% a 4.325 dólares por onza, ya que los operadores aseguraron ganancias después de que el metal amarillo alcanzara su nivel más alto desde principios de junio en la sesión anterior, debido a las menores expectativas de una subida a corto plazo.
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