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El BBVA “sigue adelante” tras el fracaso de la opa y la acción se dispara un 60% en 10 meses

Los analistas de mercado coinciden en que el banco vasco se revaloriza en Bolsa gracias a la fuerte remuneración a los accionistas y a la solidez de los negocios

El presidente de BBVA, Carlos Torres, durante una rueda de prensa, en el Auditorio Ciudad BBVA, a 30 de enero de 2025, en Madrid.Matías Chiofalo (Europa Press)

Siempre es difícil seguir adelante tras un gran fracaso, incluso cuando se está entre las personas más poderosas de España. En esa situación se encontraba Carlos Torres después de que, el 16 de octubre, los accionistas del Sabadell rechazaran la opa hostil del BBVA. Un portazo a una propuesta de 19.500 millones de euros y a meses de negociaciones y campaña, todo ello un proyecto personal de Torres. En su primera aparición tras la derrota, insistió en que no dimitiría. Además, repitió varias veces una frase en aquellos días de resaca moral: “Vamos a seguir adelante”. Así ha sido y, 10 meses más tarde, la acción del banco vasco acumula un alza del 57%, una de sus mejores rachas desde la pandemia, hasta rozar los 25 euros.

Torres ha abierto el grifo de par en par para sus inversores, con unas operaciones multimillonarias de reparto de dividendos y de recompra de acciones que han disparado al banco en Bolsa. La estrategia tomó forma en julio pasado, cuando el BBVA estimó que podría repartir unos 36.000 millones de euros hasta 2028, en su gran mayoría vía dividendos. El objetivo era estimular a los socios del Sabadell a canjear sus títulos por los del banco vasco. Luego, apenas cinco minutos después de conocerse el fracaso de la opa, Torres ratificó y amplió esa política al agradecer a sus accionistas su “respaldo constante”. Desde entonces, ya se han abonado dos dividendos y se han ejecutado recompras de acciones por 3.960 millones de euros.

El programa de remuneración ha seguido creciendo y, el pasado 30 de julio, el banco vasco anunció una nueva recompra de acciones por otros 2.000 millones de euros, lo que disparó el título un 5% en la sesión. Fue su mejor jornada desde, precisamente, el día en que se conoció el fracaso de la opa y se anunció la aceleración de la remuneración a los inversores. Cinco días más tarde, el BBVA arrebató a Iberdrola el puesto de tercera mayor cotizada española por capitalización bursátil, y desde entonces se queda solo por detrás de Santander e Inditex. Los analistas coinciden en que la política de remuneración ha sido uno de los principales apoyos de la subida de la acción en los últimos 10 meses.

“La recompra habla por sí sola”, señalan los analistas de JP Morgan en un informe del pasado 30 de julio, tras la presentación de los resultados del cierre del semestre. En otro estudio del mismo día, los estrategas de Barclays precisan: “La generación de capital y la remuneración al accionista siguen respaldando la cotización”. Según las estimaciones del banco británico, los dividendos y las recompras de acciones generarán para el BBVA una rentabilidad del 7,9% en 2027, tres décimas por encima de la media prevista para la banca europea.

Si la entidad presidida por Torres puede afrontar estos pagos es porque su negocio marcha bien, y esa fortaleza es, según los analistas, el otro gran motor de su escalada en Bolsa. En la primera mitad de 2026, el BBVA ganó un 11% más que en el mismo periodo del año anterior y alcanzó un nuevo récord de beneficios, con 6.051 millones de euros, impulsado por el crecimiento de los ingresos en sus filiales internacionales y unos menores provisiones.

Además, el banco vasco revisó al alza su previsión de rentabilidad sobre el capital tangible (RoTE) para el cierre del año, uno de los aspectos más destacados por los analistas, hasta situarse en el entorno del 21%, cerca de un punto porcentual por encima de la estimación anterior. “[Los resultados] confirman la buena evolución del negocio y unas perspectivas favorables”, resumen los estrategas de Deutsche Bank en su nota.

Las expectativas pueden ser prometedoras y, como suele ocurrir en Bolsa, también elevan las exigencias de los inversores. Pese al optimismo que ha rodeado al BBVA en estos 10 meses, solo algo más de un tercio de los analistas sigue recomendando comprar la acción, mientras que casi todo el resto aconseja mantenerla, ante el miedo de que el fuerte tirón bursátil pierda fuerza. De hecho, el consenso del mercado recopilado por Bloomberg, que puede cambiar con rapidez de un día para otro, sitúa su precio objetivo un 2,5% por debajo de su precio actual.

La próxima apuesta del BBVA para mantener la racha es adoptar la IA en sus negocios. Como informó este diario a principios de julio, el banco lleva ya tres años formando a sus empleados y, en los últimos doce meses, ha estado desarrollando ocho robots específicos para distintas áreas, desde uno para atender a los clientes en la aplicación hasta asistentes para los banqueros y los analistas de riesgo.

La incertidumbre es una constante en el mundo de los negocios y, en pleno proceso de transformación del BBVA, Torres ha aprovechado para acometer una profunda remodelación de la cúpula del banco. Comunicada en julio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la reorganización supuso la salida de ocho de los 23 miembros de la alta dirección. No todos siguen adelante.

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