Guía para el inversor ante la salida a Bolsa de SpaceX
El pequeño ahorrador puede intentar entrar en la OPV, comprar acciones en el mercado secundario desde el viernes o esperar a la inclusión de la empresa en fondos de inversión o ETF
La salida a Bolsa de SpaceX va a poner a prueba la salud del mercado de renta variable y la fe de los inversores en los planes de Elon Musk para llevar a su empresa de cohetes a Marte. La ambición de su fundador se refleja por ahora en la estratosférica valoración con la que la compañía confía en debutar en el parqué: 1,77 billones de dólares, tras captar 75.000 millones de dólares entre los inversores en el que se espera sea el mayor estreno de la historia.
Musk y el ejército de bancos colocadores que participan en la operación —entre ellos el Banco Santander—, fían parte del éxito de la operación al pequeño inversor, tanto de Estados Unidos como de otros países, entre ellos España. Eso sí, SpaceX lanza una serie de advertencias en su folleto ligadas al pequeño inversor: apunta que su negociación “puede ser volátil (...) por el hecho de que se espera que una cantidad de acciones sea asignada a inversores minoristas en esta oferta”. Añade que el elevado interés del público retail “podría provocar un aumento de la volatilidad en el precio de negociación” y concluye afirmando que “en consecuencia, es posible que los inversores no logren obtener beneficios de su inversión y podrían perder la totalidad o parte de su inversión”.
Con estas advertencias en piedra, todo inversor que desee exposición a SpaceX debe elegir entre tres alternativas: acudir a la oferta pública de venta (OPV), aunque no tendrá garantizada la obtención de acciones; comprar acciones en el mercado secundario, o adquirir exposición bien a través de un fondo de inversión, bien con un ETF.
Acudir a la OPV
España está entre los países europeos donde SpaceX ha optado por dar acceso al pequeño inversor a su OPV. Los interesados tienen hasta este jueves 11 a mediodía (12:00 hora de la península ibérica) para solicitar acciones. Pueden hacerlo a través del Santander, coordinador del tramo minorista, pero también en Renta 4, GVC Gaesco, Interactive Brokers, DeGiro, Revolut, Trade Republic y bancos internacionales como JP Morgan y Deutsche Bank. Ahora bien, todo pequeño inversor que solicite participar en la OPV no tiene garantizado hacerse con títulos de la compañía y estará sujeto a requisitos de elegibilidad, restricciones locales y procedimientos de reparto de los títulos.
Las entidades desconocen aún qué número de acciones podrán distribuir cada una. En Renta 4 comentan que, dadas las expectativas, se espera que haya más demanda que oferta, de ahí que recomienden solicitar acciones al precio establecido de 162 dólares [el precio máximo fijado para el tramo minorista en Europa, aunque SpaceX ha fijado un precio de 135 dólares]. “Para asegurar que el mayor número posible de clientes participe en la OPV, se destinará el porcentaje del importe total que nos corresponda que sea necesario para realizar un reparto prioritario. Es decir, se determinará un importe para asignar, en la medida de lo posible, priorizando los primeros 10.000 euros de cada orden“, indica la entidad.
La firma detalla que su objetivo pasa por cubrir íntegramente las órdenes de clientes de 10.000 euros o menos. Para órdenes de mayor cuantía, una vez realizada lo que denomina como asignación fija prioritaria, distribuirá de forma proporcional las acciones restantes que haya recibido.
DeGiro insta a los inversores interesados en acudir a la OPV a que pidan la compra “con orden limitada” de títulos de SpaceX en la OPV a un precio de 162 dólares y que pongan como duración “permanente”. El precio definitivo no se conocerá hasta el jueves día 11, y no será hasta el primer día de cotización, el viernes 12, cuando el inversor conocerá si ha recibido títulos.
Comprar acciones en el secundario
Si el inversor no resulta agraciado con acciones en la OPV o prefiere comprarlas cuando ya cotice, tendrá que esperar al toque de campana. “Por lo general, cuando una empresa estadounidense sale a Bolsa, la negociación no comienza a la hora habitual de apertura a las 15:30 [en la Península]. Es posible que las acciones recién cotizadas no comiencen a negociarse hasta las primeras horas de la tarde del día de la salida a Bolsa, generalmente entre las 18:00 y las 20:00″, detalla DeGiro a sus clientes.
Dada la elevada cantidad de papel que SpaceX va a poner en el mercado es de esperar que sus títulos entren en subasta de volatilidad hasta que Nasdaq, el mercado estadounidense en el que va a cotizar, logre cuadrar las órdenes de venta con las de compra. En ese momento, el pequeño inversor podrá adquirir títulos —al precio de mercado— a través de cualquier entidad que ofrezca el servicio de compraventa de acciones de EE UU.
“La forma más eficaz para lograr acciones de SpaceX es acudir al mercado secundario”, explican en una entidad financiera española en la que recomiendan que el pequeño inversor mantenga la calma durante la subasta de volatilidad, sea consciente del cambio horario y del efecto divisa y que ponga limitaciones en sus órdenes de compra, tanto de precio como de tiempo, para evitar potenciales sustos.
Fondos, ETF o indexados
SpaceX ha logrado agitar el tablero de juego de los grandes proveedores de índices mundiales y ha logrado que casi todos, a excepción de S&P Dow Jones, impulsaran cambios para habilitar su entrada rápida en sus selectivos. “Gran parte del revuelo en torno a la salida a Bolsa también está vinculado a los intentos de SpaceX de modificar las reglas de los índices bursátiles para que la compañía sea elegible para la inversión por parte de fondos pasivos, indexados y fondos de inversión en cuanto sus acciones comiencen a cotizar. En otras palabras, los fondos basados en índices serían compradores relevantes de estas acciones tanto ahora como en el futuro”, reconoce Karl Pettersen, codirector de calificaciones corporativas de Scope Ratings.
La próxima inclusión de la empresa en índices como el Nasdaq 100, pero también selectivos diseñados por otros proveedores como FTSE Russell, MSCI o Morningstar, hará que fondos pasivos y ETF se conviertan en compradores forzosos. “Esto podría absorber una parte significativa del free float disponible y generar presión adicional al alza sobre la acción, independientemente de su valoración", reconoce Aymeric Gastaldi, gestor de renta variable internacional en Edmond de Rothschild AM.
Si el guion de la OPV se cumple, el lunes 29 de junio será ya efectiva la inclusión de SpaceX en los índices elaborados por Russell y MSCI y podría desembarcar en el Nasdaq 100 a partir del 6 de julio. Un aterrizaje que podrá inyectar volatilidad adicional. Los gestores de Wellington Management inciden en que “el Nasdaq 100 pondera las acciones en función de su capitalización bursátil total y no del valor de las acciones disponibles para su negociación pública (también conocido como capital flotante). En la práctica, esto implica que las estrategias pasivas que replican el Nasdaq 100 —incluidos ETF de gran tamaño como el QQQ— podrían verse obligadas a comprar una cantidad desproporcionada de acciones de SpaceX en circulación tras la OPV, si bien el Nasdaq ha establecido ciertos límites al respecto".
A todo ello se sumarán además todos los fondos de inversión que opten por incorporar acciones de la empresa en sus carteras y los fondos apalancados sobre el valor. La firma ProShares ha anunciado que prevé lanzar un fondo apalancado dos veces sobre el retorno diario de SpaceX, el ProShares Ultra SpaceX (SPCF). Esto implica que buscará duplicar la rentabilidad diaria de la acción.