TSK saldrá a Bolsa el día 13 con una valoración máxima de 615 millones de euros
La empresa de ingeniería protagoniza el primer estreno en el parqué español de 2026, en el que prevé captar 150 millones de euros
La Bolsa española recibirá la próxima semana el primer debut de 2026, un año que se esperaba fructífero en operaciones pero que se ha visto agitado por la guerra de Irán. La empresa de ingeniería TSK se estrenará el día 13 de mayo con un precio que oscilará entre los 4,45 y los 5,05 euros por acción, según el folleto de salida a Bolsa aprobado este martes por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La empresa saldrá al mercado valorada en un máximo de 615 millones de euros, si se asume la valoración máxima de esta horquilla y los colocadores ejecutan la ampliación opcional de la oferta. Como mínimo, la empresa tendrá una valoración de 542 millones.
TSK venderá entre 30 y 33,7 millones de acciones de nueva emisión, con las que espera obtener 150 millones de euros (o 172,5 millones en el mejor de los casos), colocando entre el 25,7% y el 28,25% del capital, según el folleto. La mayor parte del capital seguirá estando en manos de los accionistas de control, la familia García Vallina. Sabino García Vallina, fundador y presidente del grupo, cuenta con el 84% del capital y se quedará en torno al 60%. Todos los principales accionistas, en todo caso, están sujetos a un compromiso de no vender acciones en los próximos 12 meses. Los costes de la operación rondan los ocho millones de euros.
“La oferta permite a la empresa reforzar su capital social y aumentar su flexibilidad financiera, mejorando así sus indicadores de apalancamiento, favoreciendo una mayor conversión del resultado de explotación en beneficios netos y permitiéndole beneficiarse de condiciones de financiación más favorables en los acuerdos actuales y futuros”, indica TSK en el folleto, que cita también la búsqueda de una base de inversores internacional y diversificada con la que respaldar un plan de negocio que prevé generar más de 4.000 millones de euros en ingresos entre 2025 y 2028. La empresa no tiene entre sus planes pagar dividendos durante los próximos tres años. Pasado ese plazo, analizará si fija una política de retribución al accionista.
La colocación está siendo coordinada por Santander, CaixaBank y Banca March, bancos que ya habrían logrado la adhesión de inversores en torno al 40% de la oferta. TSK cuenta así con el respaldo de grandes inversores y family offices españoles, conocidos como inversores ancla en la jerga financiera. Entre ellos se encuentran Amundi, la mayor gestora de activos de Europa; Amundsen, especializada en activos industriales y transición energética; DNB Asset Management, la división de gestión de activos del principal grupo financiero de Noruega; la gestora británica Janus Henderson y la gestora Waterside AM.
La operación se dirige exclusivamente a inversores institucionales, y el precio de colocación definitivo se decidirá el 11 de mayo. Si debuta al precio más alto de la banda orientativa, la valoración de la empresa se situará entre Audax, que capitaliza 639 millones de euros, y OHLA, con 613 millones, ambas fuera del Ibex 35. Según las cuentas publicadas en el folleto, la empresa obtuvo unos ingresos en 2025 de 1.035 millones de euros (apenas un 1% más que el año anterior) y un resultado neto de 33,45 millones de euros, un 76% más. El activo total es de 1.046 millones de euros, con una deuda financiera de 49,36 millones. El ratio de deuda neta sobre resultado bruto de explotación es de 2,5 veces, aunque la empresa espera que baje a una vez en 2027.
Entre los riesgos de la colocación, TSK reconoce que sus cinco principales clientes representan el 75,46% de su cartera de pedidos y que el 90,1% de los pedidos están concentrados en Norteamérica y Europa. La empresa detalla que el 79,62% de sus ingresos provienen de países emergentes, principalmente México y la República Dominicana.
La ingeniería asturiana estudió en 2025 debutar en el BME Easy Access, la vía rápida para dar el salto al parqué español creada el año pasado por BME y la CNMV, que por ahora no ha sido estrenada. Este nuevo segmento, que permite registrar en un primer momento el folleto y después realizar la colocación en un plazo máximo de 18 meses, está reservado a empresas con una valoración mínima de 500 millones de euros.
TSK dará el salto al parqué después de que el año pasado solo se produjeran dos ofertas públicas de venta (OPV) en el mercado español, la de HBX en febrero y la de Cirsa en julio. A ellas se sumó Izertis, que logró dar el salto de BME Growth al mercado continuo. Su colocación será, por ahora, la única: Digi ha decidido aplazar su estreno ante la volatilidad reinante en el mercado tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo.