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Del Bizum europeo al comercio con IA: las claves del futuro de los pagos

La cooperación y la integración de sistemas son los principales retos para avanzar hacia un mercado de pagos europeo unificado. La transformación del ecosistema exige equilibrar innovación tecnológica, seguridad y experiencia de usuario

Juan José Gutiérrez, director corporativo de pagos de Cecabank, Francisco Rodríguez, director del área financiera y digitalización de FUNCAS y Gorka Briones, socio responsable de estrategia e innovación de Deloitte.Foto: Juan Barbosa

La forma en la que pagamos está cambiando vertiginosamente. Si hace apenas una década lo habitual era recurrir a monedas y billetes, hoy el gesto más extendido es sacar la tarjeta o el teléfono móvil. La irrupción de nuevos actores y tecnologías ha dado lugar a un ecosistema cada vez más complejo, en el que la cooperación, la interoperabilidad entre sistemas y el refuerzo de la soberanía europea se han convertido en ejes clave. Esa fue, precisamente, la idea transversal de la IV jornada El futuro de los pagos en Europa, organizada por Cecabank y CincoDías.

Ainhoa Jáuregui, consejera delegada de Cecabank, abrió el encuentro situando el debate en un contexto de transformación estructural. “Estamos en un momento en el que confluyen muchos vectores de transformación profunda”, afirmó. Entre ellos, señaló la tensión geopolítica, su impacto en la estabilidad de los mercados y la creciente necesidad de autonomía europea, así como la redefinición de los pagos en un entorno cada vez más digital. En este escenario, defendió la colaboración como elemento imprescindible: “No hay actor que por sí solo tenga la capacidad de abarcar la totalidad de un sistema tan complejo como lo son los pagos”.

La primera mesa se centró en el posicionamiento de España como referencia internacional. El mercado doméstico se ha consolidado como un auténtico laboratorio de innovación. “En España nos hemos convertido en una de las piezas fundamentales del nuevo puzzle que se está construyendo no solo a nivel europeo, sino también internacional”, resumió Nuria Mohedas, directora de pagos y banca digital de Cecabank, quien destacó la solidez de las infraestructuras y el alto grado de cooperación entre los distintos actores.

Las cifras respaldan ese liderazgo. Las transferencias instantáneas se han consolidado como uno de los principales motores del cambio hacia pagos más rápidos y eficientes. En España, su adopción es ya masiva y supera ampliamente la media europea. “Más del 70% de las transferencias en España son ya instantáneas frente al 33% de la media europea”, explicó Juan Luis Encinas, consejero delegado de Iberpay. Además, subrayó el potencial de crecimiento en el ámbito empresarial: “De cara a los próximos años, el gran reto es la amplificación, la automatización y la integración de los pagos corporativos”.

Este avance no se entiende sin el papel de Bizum como elemento vertebrador del sistema. A cierre de marzo, la plataforma supera los 31 millones de usuarios y cuenta con más de 120.000 comercios online que lo aceptan como medio de pago. El siguiente paso pasa por escalar este modelo a nivel europeo mediante la conexión con soluciones similares. “La interoperabilidad es fundamental para ser parte de la soberanía estratégica de pagos. Es viable, es posible, los clientes ven el valor y somos capaces de extrapolar la experiencia a nivel europeo”, señaló Mónica Campanet, directora de operaciones de Bizum.

El ecosistema, no obstante, no solo evoluciona en torno a la inmediatez. También lo hace en función de las preferencias del usuario, cada vez más diversas. “Tenemos que estar preparados para dar un servicio de calidad y es necesaria la colaboración para aprovechar la infraestructura y sincronizar fuerzas que nos den esa autonomía, pero tiene que haber un mix de medios de pago que se adapte a las preferencias del consumidor”, apuntó Alberto González, director general de Euro 6000.

En ese equilibrio entre innovación y competencia, el papel de la banca ha sido determinante. “La iniciativa de la banca española es un ejemplo de colaboración y eficacia”, destacó Luis Álvarez-Cascos, director de marketing, negocio e innovación de STMP. A su juicio, avanzar en soberanía también exige repensar el modelo actual: “Si el consumo privado se realiza con tarjeta, para lograr la soberanía no deberíamos replantear la existencia de una tarjeta doméstica”, concluyó.

IA y seguridad

La segunda mesa puso el foco en los desafíos tecnológicos y en cómo la innovación está redefiniendo la experiencia de pago. La inteligencia artificial y el denominado comercio agéntico, en el que los usuarios delegan decisiones de compra en asistentes digitales, centraron buena parte del debate que marcará las tendencias de pago.

“La inteligencia artificial es un pilar de las soluciones que tendremos en el futuro. En primer lugar, para frenar los fraudes, ya nos ha permitido parar ataques por más de 9.000 millones de euros en Europa. En segundo lugar, por la hiperpersonalización. Y en tercero, el comercio agéntico, que supone una transformación profunda de cómo los clientes van a pagar”, explicó Susana Rubio, vicepresidenta de productos y soluciones de Mastercard.

Por un lado, los usuarios demandan soluciones adaptadas a sus necesidades y hábitos, lo que obliga a las entidades a desarrollar sistemas cada vez más sofisticados. En este contexto, la regulación europea juega un papel clave para garantizar la confianza y la estabilidad del sistema. “La confianza está en la base de todo, pero la experiencia de usuario es fundamental. Los dos factores deben estar perfectamente equilibrados en la balanza”, defendió Andrea Fiorentino, responsable de soluciones para clientes globales en Visa.

Sector estratégico

En un contexto de tensiones geopolíticas profundas y un tablero fragmentado, los sistemas de pago se han convertido en un elemento geoestratégico para los países. Si antes el foco estaba en la experiencia de usuario o en la reducción de costes, hoy también asumen importancia conceptos como resiliencia y soberanía en el ámbito de los pagos. El punto de inflexión fue la guerra de Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia, que desconectaron a varios bancos del país del sistema SWIFT tras la invasión. Los conflictos actuales, cada vez más frecuentes, alimentan la idea de que la supuesta neutralidad de las infraestructuras de pago se haya quedado en una ilusión: por ello, varios países trabajan para desarrollar sistemas paralelos y domésticos para reforzar su autonomía.

Europa es uno de ellos y quiere lograr su soberanía en materia de pagos. Más allá de las soluciones tradicionales, los bancos de la Unión trabajan para impulsar un Bizum continental, una solución privada paneuropea que busca conectar las soluciones de pagos domésticas. Las autoridades europeas, en paralelo, promueven el euro digital, una alternativa pública pensada para pagos minoristas. Pero en este escenario, el temor es que haya una fragmentación excesiva de los sistemas de pago entre soluciones y entre países, como se ha evidenciado en la última mesa: “Hemos construido un edificio, cada uno tiene un piso, pero se nos ha olvidado hacer la escalera: esto es el sistsema de pagos europeo”, afirmó Francisco Rodríguez, director del área financiera y digitalización de Funcas. “Creo que el euro digital es solo una parte de aquella escalera, y quizás la solución privada es la que la construirá”, añade.

Pese a ello, el directivo se dice optimista y cree que estas soluciones serán interoperables y que el Viejo Continente está preparado para dar una respuesta común. Gorka Briones, socio responsable de Estrategia e Innovación de Deloitte, coincide con esta lectura: “En Europa tenemos el sistema SEPA. Y aunque haya cierta fragmentación, funciona bien porque lo que está a la base es algo común. Los cimientos los tenemos y, además, se han desarrollado muchas soluciones en muchos países, lo cual es un acelerador importante para la innovación y para una solución común europea”, concluyó.

Euro digital y 'stablecoins' de bancos, ¿qué está por venir?

La digitalización, la transformación de los hábitos de consumo y el auge de los activos digitales ha impulsado la evolución de los sistemas de pago, que se enfrentan ahora una profunda transformación. Más allá de los opciones tradicionales, el mercado se prepara para nuevas soluciones, todas digitales: por un lado, la posible irrupción de las stablecoins como medio de pago, especialmente en las transacciones transfronterizas. Y por otro, la llegada del euro digital, pensado como la versión virtual del efectivo, pero que todavía no es realidad: se espera que verá luz en 2029, cuando se aprobará el marco regulatorio.

La disrupción que pueden suponer los activos digitales ha llevado a los reguladores a apresurarse para legislar sobre este mercado: Europa cuenta con MiCA, la primera normativa sobre criptos, desde diciembre de 2024, mientras EE UU aprobó el pasado verano el Genius Act, que regula las stablecoins. Para Leif Ferreira, CEO de Bit2Me, la normativa europea ha sido fundamental para la industria. “Ha convertido el interés de las entidades en estos activos en una posibilidad real. Antes había empresas y demanda, pero faltaba la capa regulatoria que permitiese que entidades, instituciones financieras y grandes operadores de pago sintieran la tranquilidad de hacer una apuesta fuerte por estos activos. MiCA ha conseguido que todo el mundo entienda las reglas del juego”, afirmó.

Así, bajo el paraguas de la regulación, la adopción ha crecido y las monedas estables se han convertido en un puente entre las finanzas tradicionales y el mundo cripto, en el que grandes entidades financieras internacionales han apostado. En Europa, una docena de bancos se han unido en el consorcio Qivalis para emitir una moneda estable ligada al euro, capaz de competir con los activos estadounidenses, que representan un 99% del mercado.

Aunque el Viejo Continente tomó la delantera a la hora de regular este mercado, en parte la región se ha quedado atrás. Gloria Hernández, socia de Finreg360, ha explicado que EE UU lleva la ventaja competitiva porque el negocio de stablecoins es un negocio de volumen. “Y cuando la administración regula este mercado existen ya muchos activos en dólares. Además, hay que recordar que han vetado el desarrollo de una moneda pública digital, como el dólar digital y apuestan todos por estas criptomonedas privadas”, recordó.

Un enfoque muy diferente al de Europa, donde el mismo BCE ha impulsado el desarrollo del euro digital para que el Viejo Continente logre su tan ansiada autonomía estratégica en los sistemas de pago. “El euro digital no busca competir con las soluciones privadas sino garantizar el acceso a una alternativa completamente europea, con proveedores tecnológicos locales. El uso del efectivo está decayendo y es importante actualizar su papel”, insistió José Manuel Marqués, director del departamento de infraestructuras de mercado e innovación de Banco de España.

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