El euríbor frena su escalada hacia el 3% mientras cede la presión para que el BCE suba los tipos
El mercado descarta un alza de las tasas rectoras la próxima semana y reduce la probabilidad de un incremento en junio
El euríbor se da un respiro y frena su escalada al 3% a medida que se va suavizando la probabilidad de que el Banco Central Europeo opte por subir los tipos de interés para atajar los estragos de la escalada del precio del petróleo en el bolsillo de los consumidores. La ofensiva sobre Irán ha vuelto a poner sobre la mesa de los bancos centrales el fantasma de la inflación y amenaza incluso con sacar del armario a la temida estanflación, en la que se combinan una elevada inflación y un crecimiento reducido, o nulo. El BCE ha reconocido que está preparado para elevar los tipos si la escalada de los precios se recrudece y el conflicto continúa prolongándose —se encuentra ya en su séptima semana— pero ha matizado que el incremento no está garantizado.
Olli Rehn, gobernador del Banco de Finlandia y miembro del Consejo de Gobierno del BCE ha defendido este miércoles que “nuestra postura debe ser mantener la cabeza fría y evaluar cuidadosamente los efectos del shock energético a medio plazo”. Así, ha reconocido que la escalada del precio de los combustibles —el barril de petróleo brent avanza un 40% desde el inicio de la guerra— acelerará la inflación a corto plazo y frenará el crecimiento económico, “pero sus impactos a medio y largo plazo no son tan claros”.
La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha evitado dar una señal clara de cuáles serán los próximos pasos de la institución en materia de política monetaria. Lagarde ha asegurado esta semana en Washington con motivo de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) que el banco central está en una posición intermedia entre su escenario base, esbozado en sus proyecciones de marzo con una inflación a cierre de año en el 2,6%, y su escenario adverso (con una inflación del 3,5% con un barril de petróleo en 119 dólares). “Necesitamos mantener la vista en el medio plazo mientras revisamos los datos diariamente”, ha defendido. En la misma línea, el alemán Joachim Nagel, que ha añadido que “ahora tenemos que averiguar hacia dónde va; si vuelve al escenario base, seré una persona muy feliz”, para añadir que la situación en Oriente Próximo es “muy opaca”.
Una moderación que está teniendo su reflejo en las perspectivas que otorgan los operadores a un cambio en los tipos de interés de la zona euro. El mercado da por descartada una subida de las tasas por parte del consejo de Gobierno del BCE de la próxima semana y ha moderado la expectativa de un alza en junio desde el 90% de hace dos semanas hasta el 74% actual. Michiel Tukker, estratega sénior de tipos de interés para el Reino Unido y la zona euro, afirma que “el énfasis de la presidenta del BCE en la dependencia de los datos también sugiere que abril podría ser demasiado pronto para un cambio de política. Junto con otra caída de los precios del petróleo, esto ha contribuido a reducir la probabilidad de un recorte de tipos en abril a alrededor del 25%”.
Titubeos que marcan la evolución del euríbor en tasa diaria. El interés de referencia para los hipotecarios a tipo variable amenazó con alcanzar el 3% en tasa diaria el pasado 30 de marzo, un nivel no visto desde septiembre de 2024. Ese día se situó en el 2,929%, si bien desde entonces se ha moderado hasta el 2,756%. Una moderación que no evitará que aquellos hipotecados que afronten en las próximas semanas su revisión anual tengan que pagar más a partir de ahora. Si nada cambia sustancialmente las dos próximas semanas, el euríbor en tasa mensual finalizará abril sobre el 2,7%, muy por encima del 2,143% registrado 12 meses antes.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha hecho temer una escalada de la inflación en la zona euro como la vivida con el estallido de la guerra en Ucrania en 2022, que llevó a los precios de la región a tocar un récord del 10,6%. Un episodio ante el que el BCE respondió con contundencia, elevando los tipos de interés diez veces consecutivas entre julio de 2022 y septiembre de 2023. Un movimiento que podría no replicarse ahora. Los estrategas de Berenberg explican que “cuando analizamos las respuestas de los bancos centrales a los grandes shocks del precio del petróleo desde 1970, la reacción de 2022 destaca como una excepción, no como la norma. Iniciar un ciclo significativo de subidas de tipos poco antes de que los precios de la energía alcanzaran su máximo fue una respuesta única a circunstancias únicas”.
Más allá del ejemplo de 2022, los analistas del banco suizo extrapolan las decisiones adoptadas por los bancos centrales tras los distintos shocks energéticos ocurridos desde los años setenta y concluyen que las subidas de tipos no son la respuesta automática a un shock de precios energéticos. En su opinión, “si el precio del petróleo alcanza pronto su máximo [el precio del brent alcanzó un máximo en los 118 dólares por barril para moderarse hasta los 95 actuales], sospechamos que el BCE también mirará a través de este shock. Esa sería la respuesta adecuada, sobre todo porque el impacto negativo del aumento de los precios sobre la renta real disponible debería compensar con creces el incentivo a incrementar el gasto derivado de una caída temporal del tipo de interés real”.
Un análisis que comparte Rehn al asegurar que “mucho depende de cuánto dure el shock energético agudo. Si solo se prolonga unos meses, la respuesta de manual sería mirar a través de él y mantener sin cambios la política monetaria” siempre y cuando no se registren efectos de segunda ronda sobre los precios y salarios. Por el momento, el encarecimiento de los combustibles provocó en marzo un aumento de seis décimas de la inflación en la zona euro, hasta el 2,5%.
Los analistas de Citi temen que, si el BCE se deja llevar por el encarecimiento actual de los carburantes, el comparable no sea tanto 2022, como 2011. Entre abril y junio de ese año la institución presidida entonces por Jean-Claude Trichet elevó del 1% al 1,5% el precio del dinero para frenar la subida de los precios. Meses después, Mario Draghi se estrenó como presidente del banco central deshaciendo parte de la subida ante la debilidad de la economía europea. “El trabajo de modelización de nuestros economistas sugiere que una subida de 75 puntos básicos del BCE hasta finales de este año impactaría de forma limitada en la inflación, pero haría que el impacto del crecimiento fuera algo mayor debido a un shock prolongado de precios de la energía”, advierte el banco estadounidense.