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Ola de ventas en las Bolsas con el crudo por las nubes: el Ibex pierde los 17.000 puntos

La presión castiga con fuerza la renta variable y se extiende a la deuda, con el bono alemán cotizando al interés más alto en 15 años

Paneles de la Bolsa de Madrid.Altea Tejido Sánchez (EFE)

Las ventas dominan los parqués bursátiles este lunes después de que el crudo superara los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022 y haya rozado los 120. Lejos de dar señales de remitir, Irán ha nombrado a Mojtaba Jameneí para suceder a su padre como líder supremo de la República Islámica, mientras que el presidente de EE UU, Donald Trump, afirmó que el aumento de los precios del petróleo era un “precio muy pequeño a pagar” por la seguridad y la paz. El grifo del petróleo desde el golfo Pérsico sigue cerrado y sin señales de reapertura, lo que está llevando a varios países, como Kuwait, Irak o Emiratos Árabes, a detener o frenar su producción a medida que se llenan sus almacenes de crudo sin vender.

La apertura del Ibex ha sido muy dura, con una caída de casi el 3%, tocando los 16.500 puntos. Ha perdido 2.000 en poco más de una semana, más del 10% de su valor, ante el fantasma de una crisis energética que cada día parece más palpable. La ola de ventas se ha moderado rápidamente y el índice baja en torno al 1,5% antes de la apertura de Wall Street. La posibilidad de que el G7 (las siete mayores economías occidentales) active la liberación de sus reservas de petróleo ha moderado el ascenso del Brent de los 119 a los 104 dólares, aliviando la presión sobre las Bolsas. Antes de eso, el mercado japonés marcó un desplome histórico del 5% y Corea del Sur, de un 6%. Los futuros de Estados Unidos apuntan a una caída superior al 1%, y el Euro Stoxx 50 baja más o menos tanto como el Ibex 35.

Las ventas afectan a casi todas las categorías de activos, y el dinero en efectivo (dólares o francos suizos) o la deuda a muy corto plazo son los únicos refugios dignos de tal calificación. El oro baja en torno al 1% a los 5.100 dólares, mientras la deuda a largo plazo cae con fuerza ante las perspectivas de más inflación a futuro: el bono estadounidense a 10 años eleva su rendimiento en siete puntos básicos, un 4,17%. El español sube cinco y el alemán, tres, al tipo de interés más alto desde 2010. El dólar, eso sí, hace valer el papel de EE UU como economía menos castigada por el riesgo al suministro petrolero: sube a los 1,155 dólares por cada euro.

Bancos centrales

Los futuros de los tipos de interés indican también estas perspectivas de mayor inflación haría más difícil para la Reserva Federal flexibilizar la política monetaria, a pesar de que las decepcionantes cifras de empleo parecen abogar por el estímulo.

Se prevé que los datos sobre precios al consumidor en EE UU, que se publicarán el miércoles, muestren que el ritmo anual se mantendrá en el 2,4% en febrero. El indicador de inflación subyacente preferido por la Fed se publicará el viernes y se espera que se mantenga en el 3%, muy por encima del objetivo del 2% del banco central, y los analistas ven el riesgo de una cifra aún mayor.

El peligro de una inflación impulsada por la energía ha llevado a los mercados a apostar a que el próximo movimiento de tipos del Banco Central Europeo (BCE) podría ser al alza, posiblemente ya en junio. En cuanto al Banco de Inglaterra, los mercados han pasado a estimar solo un 40% de probabilidad de una nueva flexibilización, en comparación con dos o más recortes antes del inicio del conflicto en Oriente Medio.

Los inversores, nerviosos, buscan la liquidez del dólar, mientras que prefieren evitar las divisas de países importadores netos de energía, como Japón y gran parte de Europa. “Asia se lleva la peor parte de la fuerte escalada de los precios del petróleo y hay pocos lugares donde refugiarse”, explica Vishnu Varathan, jefe de investigación macroeconómica para Asia (excluyendo Japón) en Mizuho.

Sin indicios de fin de las hostilidades en Oriente Medio y con los petroleros aún sin atreverse a cruzar el estrecho de Ormuz, los inversores se preparan para un largo período de mayores costos energéticos. “Ante la peor crisis de suministro de petróleo desde la década de 1970, todas las miradas estarán puestas en la respuesta de Washington”, declaró Helima Croft, directora de estrategia global de materias primas de RBC Capital Markets, a Reuters. “Sin una definición clara de cómo se ve una victoria, es difícil pronosticar si este será un conflicto que durará varias semanas o varios meses”.

Hasta la fecha, ni las recomendaciones políticas de la Casa Blanca ni los anuncios televisivos optimistas han aliviado la aguda ansiedad del mercado por la paralización del transporte marítimo y los cierres en cascada en toda la región.

Juna José Fernández Figares, director de análisis de Link Gestión, considera que “el mayor problema al que se enfrentan de momento los inversores es la falta de visibilidad, ya que, a día de hoy, los objetivos de E EUU e Israel al iniciar la guerra no terminan de estar claros, lo que hace muy complicado determinar cuándo puede acabar el mismo”.

Las ventas se extienden por todas las regiones y clases de activos, ya que el recrudecimiento geopolítico añade una nueva tensión a los mercados, que ya se encuentran bajo presión por las perturbaciones de la IA y las preocupaciones sobre la posibilidad de fisuras en los mercados crediticios. La escalada de la crisis ha dejado a los inversores atrapados entre el riesgo de una nueva inflación derivada del aumento de los precios del petróleo y los signos de enfriamiento del mercado laboral estadounidense.

“Es una posición de miedo”, con gente que obtiene beneficios de los mercados y adopta una actitud de esperar y ver qué pasa, explica Anna Wu, estratega de activos cruzados de Van Eck Associates Corp, en declaraciones recogidas por Bloomberg. “Los mercados están previendo una escalada del conflicto”.

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