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Bolsa

Ganadores y perdedores en Bolsa tras el ataque a Irán: Repsol sube con fuerza mientras IAG, Santander e Inditex bajan

El aumento de los precios del crudo impulsa a las firmas energéticas y al sector de la defensa mientras castiga a consumo, lujo y viajes

Interceptación de un misil iraní por parte de la Cúpula de Hierro sobre la Bahía de Haifa, Israel. EFE ATEF SAFADI (EFE)

Tras meses centrados en la disrupción tecnológica y la fortaleza de beneficios, el foco de los inversores vuelve a Oriente Próximo. Los ataques de EE UU e Israel contra Irán y la posterior represalia reabren la inestabilidad en una región clave para el suministro energético mundial, provocando un aumento de la volatilidad, del petróleo y del gas, lo que acelera caídas de calado en las Bolsas. “En esta niebla, los mercados cotizan probabilidades más que hechos consolidados”, resume Mathieu Racheter, responsable de estrategia de renta variable de Julius Baer.

Si bien recientes crisis geopolíticas han desatado correcciones bruscas pero de corta duración, hoy el gran riesgo es que con muchos índices en máximos, el margen para la decepción es limitado. Para la renta variable, la principal amenaza es un encarecimiento persistente de la energía, que endurece las condiciones financieras, presiona los márgenes empresariales y reaviva el fantasma de la estanflación. Un escenario que no afecta a todas las cotizadas por igual y algunas, de hecho, se benefician.

El turismo, las industrias de consumo, las químicas y las empresas de transporte figuran entre las más expuestas a los costes energéticos. En cambio, las cotizadas de gas y petróleo, junto con las firmas de defensa, salen reforzadas en este entorno. En una jornada en la que el rojo domina las pantallas, Repsol sube un 5,6%, seguido a cierta distancia por Naturgy (1,37%) y Enagás (0,23%). Indra, que en niveles intradía llegó a sumar un 5,4%, concluye la sesión con una caída del 0,4%. Conviene recordar que el representante del sector de la defensa en el mercado español venía de subir un 21,3% el pasado jueves tras presentar unos resultados récord.

Hasta ahora, la debilidad de los precios del crudo había sido la gran amenaza para las cotizaciones y el negocio de las petroleras. De hecho, en la última campaña de resultados, algunas compañías, como Total Energies y BP, optaron por la prudencia y cancelaron diversos programas de recompra de acciones ante la reducción de beneficios y para evitar un aumento de la deuda.

En el lado opuesto se sitúan representantes del sector turístico como IAG (-4,7%) junto a firmas de consumo como Inditex (-4,86%) o Puig (-4,3%), con una relevante exposición de los mercados de Oriente Medio. El sector bancario, gran artífice de los máximos de la Bolsa española en los últimos meses, también se ve arrastrado por el clima de pesimismo que impera en los mercados. Santander cede un 4,8%; Unicaja y BBVA bajan más de un 3,7%; CaixaBank, un 2,2%, mientras Sabadell y Bankinter registran descensos del 2,5% y 1,9%, respectivamente.

Un repunte de la inflación podría obligar a los bancos centrales a retomar las subidas de tipos. Aunque este escenario sería, en principio, favorable para la banca, acabaría lastrando el consumo y poniendo en cuestión las buenas perspectivas macroeconómicas. Peor aún sería que las autoridades monetarias se vieran forzadas a acelerar la flexibilización monetaria evitar un mayor deterioro de la economía. La falta de visibilidad macroeconómica, unida a unas valoraciones exigentes, acelera las correcciones en el sector financiero.

Antonio Castelo, analista de iBroker, el dinero abandona la economía real y busca refugio en energía y defensa, los dos sectores que se benefician directamente de este nuevo episodio de inestabilidad. Aunque es pronto para extraer conclusiones, el experto considera que, si el conflicto no deriva en un shock energético prolongado, el castigo a turismo y consumo podría acabar siendo excesivo. “Más que perseguir el rebote en petroleras a cualquier precio o vender en pánico aerolíneas y consumo, lo razonable es reordenar el riesgo”, apunta. Es decir, además de aumentar ligeramente la exposición a los sectores ganadores, cree aconsejable empezar a vigilar oportunidades selectivas entre los grandes perdedores.

En sintonía con el mercado europeo

El comportamiento de la Bolsa española sigue la estela del resto de mercados europeos. Las automovilísticas encajan un golpe 4,4%, prácticamente empatadas con las firmas del lujo (-4%) mientras las cotizadas de distribución bajan un 3,5%; los bancos un 3,15% y las empresas de turismo y ocio retroceden un 3,5%. Solo el energético escapa a las ventas y sube un 1,96%.

En Europa, la cadena hotelera francesa Accor y la aerolínea Air France registran caídas superiores al 8,5%, las más abultadas del Stoxx 600. La empresa británica de cruceros, Carnival retrocede un 8%, mientras que la aerolínea alemana Lufthansa se deja un 5,2%. El alza del petróleo encarece el combustible y presiona a la baja los márgenes de las aerolíneas, al tiempo que el aumento de las tensiones amenaza con hundir la demanda global de viajes.

Ya el viernes, antes de que EE UU e Israel iniciaran los ataques, los rumores de una posible intervención comenzaron a reflejarse en el sector en Estados Unidos: las aerolíneas registraron su mayor caída desde abril, coincidiendo entonces con el anuncio de los aranceles. Según cálculos de Jefferies, cada variación del 5% en las estimaciones del precio del combustible, tiene un impacto de entre el 5 y 10% en el beneficio por acción de Delta y United Airlines.

También se ve afectado el sector del lujo, en el que destaca la caída de Richemont (-5,7%). “Las acciones del sector están bajo presión, ya que la demanda de lujo requiere un entorno de ‘bienestar’, con confianza del consumidor sólida y flujos de viajeros sin interrupciones, factores que se verán afectados negativamente al menos en el corto plazo”, señalan los analistas de RBC. Los expertos de la firma canadiense subrayan además que el conflicto coincide con la celebración del Ramadán, que finaliza el 18 de marzo. “Tras este mes, algunos consumidores optan por viajar de vacaciones, principalmente a Europa. Dado el momento en que se produce la guerra con Irán y la actual suspensión de vuelos comerciales, podría surgir cierta reticencia a viajar, lo que afectaría negativamente a una parte del consumo de lujo en Europa”, remarcan.

Más contundentes que las caídas son las ganancias de las cotizadas energéticas y las firmas de defensa. La británica Tullow Oil avanza un 20%, mientras que la noruega Equinor se anota un 8,2%. Los analistas de JP Morgan recomiendan comprar acciones de pretrolera europeas. Entre las empresas de defensa, destacan la británica BAE Systems (6%) y la italiana Leonardo (2,5%). Con más moderación, Thales suma un 0,4% y Rheinmetall un 2,16%. Las acciones de defensa, que empezaban a mostrar señales de cansancio, prolongan las ganancias ante el aumento de las tensiones globales.

En periodos de riesgo geopolítico al alza, las expectativas de gasto en defensa se incrementan. El compromiso de Europa por reforzar la seguridad había servido de revulsivo al sector; ahora, los Gobiernos parecen pasar de las promesas a los hechos. Mientras la Administración Trump se prepara para elevar el presupuesto militar en 500.000 millones de dólares (423.550 millones de euros), Francia, Alemania y Reino Unido estudian lanzar “acciones defensivas proporcionadas” contra la república islámica para proteger sus intereses en la región.

Mathieu Racheter, responsable de Renta Variable en Julius Baer, aconseja prudencia: “Perseguir movimientos de corto plazo resulta menos atractivo que mantener la disciplina”, señala. En un entorno tan volátil, el experto recomienda decantarse por compañías de calidad, con balances sólidos, capacidad de fijación de precios y flujos de caja resilientes, manteniendo un perfil defensivo hasta que haya mayor claridad sobre la evolución del conflicto.

En la misma línea se sitúa Emmanuel Cau, estratega de Barclays, para quien la temática de calidad constituye un buen refugio. Junto a este tipo de cotizadas, el experto cree que puede ser un buen momento para elevar la exposición a las acciones energéticas y de materias primas a la vez que refuerza las expectativas alcistas para el negocio de la defensa.

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