España arranca las colocaciones de deuda de 2026 con la prima de riesgo por debajo de los 40 puntos básicos
Coincidiendo con la avalancha de colocaciones de bonos, el Tesoro vende 7.010 millones en títulos a medio y largo plazo
El Tesoro va calentando motores. A la espera de que dé mandato a la banca para la tradicional emisión sindicada de comienzos de año, el organismo que dirige Paula Conthe se mantiene fiel a su estrategia de previsibilidad e inaugura el ejercicio con la venta de 7.010,6 millones en deuda a medio y largo plazo.
La avalancha de emisiones a la que está asistiendo el mercado en las últimas jornadas no pasa factura al apetito de los inversores. La buena marcha de la economía y unas perspectivas que apuntan a un 2026 de fuerte crecimiento refuerzan el interés por el papel español. La demanda conjunta para las cuatro referencias emitidas ha superado los 14.496,9 millones, el doble de lo finalmente adjudicado.
El mayor volumen, 2.813,87 millones, ha correspondido a los bonos a cinco años. Pese a la abundante liquidez que sigue inundando las carteras, el Tesoro ha tenido que pagar un coste ligeramente superior: la rentabilidad marginal se ha situado en el 2,512%, frente al 2,48% de la subasta anterior.
En obligaciones a siete años se han adjudicado 2.012,27 millones, con un cupón del 2,94%. La emisión de este jueves se completa con 1.458,37 millones en obligaciones a 20 años, con un cupón del 3,814%, y otros 726,09 millones en bonos a diez años ligados a la inflación, cuya rentabilidad ha ascendido al 1,517%, frente al 1,469% previo. Un abanico de referencias que pone de manifiesto los esfuerzos del Tesoro por ampliar su base inversora, una pieza clave para mantener la estabilidad si el entorno se complica.
La de este jueves es la primera de las cuatro emisiones que el Tesoro tiene previstas para enero. A las subastas de letras programadas para las próximas semanas se añade la venta de bonos y obligaciones del próximo 15 de enero, además de la habitual colocación sindicada a diez años con la que el Tesoro suele arrancar cada ejercicio. A diferencia de las subastas tradicionales, estas operaciones se realizan al margen del calendario oficial y se ejecutan con el respaldo de un grupo de bancos que distribuyen directamente la deuda entre los inversores. El año pasado, el Tesoro llevó a cabo solo tres emisiones de este tipo: los 18.000 millones colocados en dos bonos a diez años en enero y mayo, y los 7.000 millones en deuda a quince años vendidos en febrero.
La confianza en la economía española se refleja también en el mercado secundario. Por ahora, los inversores parecen ajenos a la inestabilidad geopolítica generada por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y las amenazas de extender su influencia a otros países de América Latina e incluso a Europa, con Groenlandia en la mira. Los inversores continúan aumentando su exposición a las acciones y la deuda, una tendencia que ayuda a que la prima de riesgo española se siga estrechando. El diferencial entre lo que el mercado exige por la deuda patria a 10 años y la referencia alemana al mismo plazo sigue estrechándose y se despide de los 40 puntos básicos, niveles no vistos desde 2008.
En un arranque de año en el que los emisores públicos y privados parecen decididos a apurar al máximo la calma tensa que domina los mercados, la avalancha de emisiones sigue su curso. Junto al Tesoro español, Italia y Portugal también han dado este jueves el pistoletazo de salida a sus programas de financiación.
El país transalpino, consciente de ser uno de los emisores soberanos que más gusta a los inversores, no ha dudado en aprovechar la ventana para captar 20.000 millones de euros mediante un bono sindicado a siete años y la reapertura de su bono verde con vencimiento en 2046. La operación, la mayor sindicada de la historia de Italia, ha vuelto a batir récords de demanda, con peticiones que superaron los 150.000 millones de euros para la referencia a siete años. Un respaldo que refleja cómo el mercado está premiando los esfuerzos del Gobierno de Giorgia Meloni por reconducir las cuentas públicas, en contraste con la situación de otros países como Francia, donde la consolidación fiscal sigue siendo una asignatura pendiente. Portugal, que cuenta con un mercado de deuda más pequeño, ha vendido 4.000 millones en deuda a 10 años. La demanda ha superado los 49.000 millones de euros.
El aluvión de papel también se ha trasladado al ámbito privado. Después de que el Santander y el BBVA inauguraran el año en España con emisiones de doble tramo, este jueves les toma el testigo Cellnex. El operador de torres de telecomunicaciones ha captado 1.500 millones y, como muchos de los protagonistas de las última semana, lo hizo con una operación de doble tramo: cinco y diez años.
La hiperactividad trasciende las fronteras y vuelve a poner de relieve el protagonismo del sector financiero en este arranque de ejercicio. Siguiendo el camino de Société Générale, BBVA y NatWest, hoy el alemán Commerzbank se ha sumado a la carrera con la venta de 2.500 millones en cédulas a cinco y diez años. No obstante, superar la marca del miércoles será complicado. Según datos de Natixis, la pasada sesión hasta 28 emisores públicos y privados colocaron más de 57.000 millones de euros, una cifra jamás registrada en una sola jornada.
Al ímpetu del mercado europeo se suma el buen tono que se respira en otras plazas. Según datos de Bloomberg, a cierre del miércoles, empresas y gobiernos de Estados Unidos, Europa y Asia ya habían captado en torno a 260.000 millones de dólares en diferentes divisas (unos 222.850 millones de euros).