Ben Allgrove (Baker McKenzie): “Hemos decidido abandonar a futuro el modelo de facturación por horas en la mayoría de nuestro negocio”
El CAIO de la firma americana augura un cambio en el modelo de tarifación del mercado legal. La IA agéntica, aún testimonial, ganará protagonismo, vaticina
Sorprende en Ben Allgrove (París, 1977) su humildad tan pronto la conversación echa a andar. A la primera pregunta de la entrevista –por qué estudió Derecho, clásica para romper el hielo–, el chief AI officer (CAIO) del bufete Baker McKenzie responde así: “La verdad es que no era bueno en nada más”. La realidad es que, tras terminar un posgrado en inteligencia artificial en Oxford en 2004 (cuando nadie sabía qué era la IA) y posicionarse como abogado referente en propiedad intelectual y datos, este australiano afincado en Londres lidera a nivel mundial la transformación digital de uno de los mayores bufetes de abogados del mundo. Recibe a CincoDías en un hotel de Madrid para hablar de uno de los temas del momento: el impacto de la IA en el sector.
Pregunta (P). Ha venido a Madrid a dirigir un taller de IA para abogados.
Respuesta (R). Así es. La IA está cambiando el negocio legal y las habilidades que se demandan de los abogados. Antes era suficiente con saber de leyes, pero ahora el abogado debe saber cómo ofrecer este conocimiento mediante tecnología. Este curso reúne a un centenar de nuestros mejores abogados y abogadas séniors y counsels para formarles en eso.
P. ¿Cómo son los proyectos de innovación de Baker?
R. Para aportar contexto, somos una firma de abogados, no una empresa de tecnología. Queremos ofrecer servicios legales premium con la tecnología como herramienta. En una gran investigación, donde intervienen varios casos y países, contamos con un equipo de inteligencia artificial llamado Applied AI que acompaña a los abogados y les ayuda a realizar entrevistas, analizar documentos y a identificar patrones. Pero no diseñamos productos tecnológicos; utilizamos tecnología para trabajar con las leyes.
P. ¿Qué presupuesto tiene Baker en innovación?
R. No podemos dar una cifra exacta, pero sí que son varios millones. También podemos decir que, solo en el último año, la partida se incrementó un 150%.
P. ¿Cree que la inteligencia artificial alterará la política de precios del sector?
R. Ya lo está haciendo. Ocurre desde tres enfoques distintos. El primero es el cambio en el sistema de horas facturables. Hemos tomado la decisión estratégica de abandonar a futuro el modelo de facturación por horas en la mayoría del negocio, y es una tendencia que está transformando por completo el modelo de precios en el que se basa la mayor parte del mercado. En segundo lugar, la IA hará que algunas tareas sean más eficientes, lo que puede reducir el precio de mercado, pero solo hasta cierto punto, porque la tecnología tiene costes asociados. En tercer lugar, la calidad será mayor, y si hablamos de un trabajo más rápido, preciso y basado en datos, el mercado fijará un precio. Si es lo que demandan los clientes, por supuesto, ese precio será mayor.
P. Es decir, los clientes serán más exigentes.
R. Por supuesto. Hay una demanda insaciable de asesoramiento legal. El mundo es más complejo, más volátil, los negocios son más grandes. La tecnología permite asumir más carga de trabajo, espero que de mejor calidad, y cumplir con esta demanda. El mercado no menguará.
P. ¿Y qué tareas desaparecerán?
R. No desaparecerán tareas, sino ciertas formas de hacer las cosas. Estamos en el comienzo de la carrera por la inteligencia artificial agéntica [variante de IA que va un paso más allá del modelo pregunta-respuesta y puede tomar decisiones autónomas] para algunos servicios legales. Los agentes de IA adquirirán protagonismo, pero de momento su papel es incipiente. Sí hay avance en la gestión de documentos, algo que comenzó en 2016. La tecnología es muy buena para resumir y comparar, que era trabajo de júniors. También en traducción, lo que usamos con frecuencia. Pero su capacidad de investigación puede mejorar. Hay mercados más fáciles que otros, porque en algunos los documentos jurídicos son públicos y de libre acceso. Pero en Europa continental no todos los casos son públicos. Y eso marca una diferencia.
P. Hay quien teme por su puesto.
R. Es indudable que la IA alterará dinámicas de trabajo. Las oficinas que apuesten por modelos agénticos evolucionarán, aunque aún no podemos anticipar cómo será esa evolución, que seguro que será dispar según el rol. La tendencia ha comenzado, pero no a gran escala. Como dije, hay mucho trabajo. El riesgo real existe para aquellos que se nieguen a usar la tecnología. Los clientes exigen eficiencia y calidad. La IA no es una opción. El mercado marcará el precio. Seremos más competitivos si somos más eficientes, porque asumiremos más volumen de trabajo. Si esto se consigue, los beneficios vendrán después.
P. ¿Cómo controlar las alucinaciones?
R. Es un riesgo inherente a la tecnología. Cuando veo los casos donde se enjuicia a abogados que utilizaron mal la IA, veo más un problema humano que técnico: la persona no controló el resultado.
P. ¿Han tenido problemas por alucinaciones en la firma?
R. No. Detectamos casos, pero simplemente porque son inherentes al uso de la tecnología.
P. ¿Lo ideal es ser honesto y que los bufetes digan en qué porcentaje un documento ha sido redactado por IA?
R. La transparencia es uno de nuestros pilares. No creo que sirva de mucho saber qué porcentaje de documento ha sido trabajado con una IA, es muy difícil de saber porque la IA y el abogado trabajan como un todo. Pero estoy de acuerdo en que hay que ser totalmente transparentes cuando se utiliza.
P. ¿Es importante usar bases de datos especializadas en derecho y que se mantengan actualizadas para utilizar la IA?
R. La calidad del dato es esencial. No elimina el riesgo de alucinaciones, porque partimos de la base de que se trabaja con predicciones, pero es indudable que el riesgo de alucinar es menor.
P. ¿Cree que la inteligencia artificial nos hará mejores abogados?
R. Sí. Los mejores abogados no serán aquellos que sepan más de leyes, sino los que sepan cómo actuar una vez que las conocen. ¿Tienes buen criterio? ¿Tienes la empatía y las habilidades interpersonales para comprender las necesidades de tu cliente y ayudarle? ¿Tienes la habilidad para gestionar y desarrollar un equipo para escalar trabajo? Estas son las habilidades que el mercado demanda. Y creo que son habilidades muy humanas.