Europa pierde impulso económico por desaprovechar la financiación en propiedad intelectual, según la Euipo
Las industrias basadas en PI generan el 48% del PIB de la UE, pero su inversión apenas alcanza el 13%

Europa presume de talento, universidades de primer nivel y una inagotable capacidad para generar ideas innovadoras. Sin embargo, sigue teniendo dificultades para transformar ese potencial en empresas capaces de crecer y competir al nivel de Estados Unidos o Asia. Así lo pone de manifiesto el informe Financiación respaldada por la PI en Europa: situación actual y perspectivas de futuro – Hacia un mercado europeo de financiación de la propiedad intelectual, elaborado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo).
El estudio identifica una de las causas clave de esta brecha: la propiedad intelectual (PI) no se concibe como una herramienta de financiación para pymes y empresas innovadoras. Esta carencia no solo limita su crecimiento, sino que también empuja a muchas de ellas a trasladarse fuera de la UE, ampliando la distancia con otras grandes economías y dejando atrás a Europa. Ya hay casos documentados. Entre 2008 y 2021, cerca del 30% de las startups europeas con una valoración superior a 1.000 millones de dólares trasladaron su sede fuera de la UE, sobre todo a Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades de financiación y crecimiento.
Lo relevante del informe es que revela que lo sectores intensivos en propiedad intelectual ya sostienen una parte esencial de la economía europea. Según los datos de la Euipo, las industrias impulsadas por la PI aportan casi la mitad del PIB (48%) de la UE y generan uno de cada tres empleos, lo que sitúa a estos activos en el corazón del tejido productivo. Sin embargo, la financiación respaldada sigue siendo marginal (13%). “Esto refleja el escaso conocimiento que tienen las empresas sobre cómo sacar partido a sus derechos de propiedad intelectual, pero también el hecho de que inversores y bancos a menudo carecen de los conocimientos necesarios para evaluar dichos activos”, señala la oficina europea.
“Dado que los activos de propiedad intelectual representan hoy en día una parte cada vez mayor del valor empresarial, es imprescindible garantizar un entorno financiero adecuado para el sector empresarial, en particular para las pymes innovadoras, empresas emergentes y empresas en fase de expansión”, denuncia João Negrão, director ejecutivo de la Euipo.”Muchas empresas prometedoras están abandonando Europa, no por falta de talento o de ideas valiosas, sino porque nuestro sistema financiero no reconoce plenamente el valor de los activos intangibles a la hora de obtener la financiación que necesitan para crecer”, añade.
Según las estimaciones del informe, la financiación respaldada por propiedad intelectual podría movilizar entre 30.000 y 120.000 millones de euros en nueva financiación cada año. En un periodo de diez años, esto se traduce en entre 150.000 y 580.000 millones de euros en financiación adicional, con un impacto acumulativo potencial en el PIB de la UE de entre 70.000 y 750.000 millones de euros (equivalente a entre el 0,4% y el 4,2% del PIB de la UE).
“El impulso político está cobrando fuerza: iniciativas como la Brújula de la Competitividad, la agenda post-Draghi y el futuro Fondo Europeo de Competitividad reclaman mecanismos para desbloquear capital para las empresas impulsadas por la tecnología”, apunta Nathalie Berger, directora de coordinación de la competitividad de la dirección general de mercado interior, industria, emprendimiento y pymes de la Comisión Europea. “Europa debe garantizar que su sistema financiero reconozca mejor el potencial latente de los activos de propiedad intelectual, y la financiación basada en la propiedad intelectual puede tener un papel decisivo en este empeño”, subraya.
Con el marco europeo de fondo, la radiografía de España permite aterrizar el problema. En 2024, la inversión en I+D alcanzó el 1,5% del PIB, 0,74 puntos porcentuales por debajo de la media europea (2,24%), lo que limita la generación de proyectos tecnológicos con potencial de crecimiento. Además, el peso del sector privado es menor: el gasto empresarial representa el 56% del total, frente al 66,5% en la UE, lo que refleja una innovación menos impulsada por el mercado.
En propiedad intelectual, España presenta un contraste relevante. En términos absolutos, el país ocupa posiciones destacadas: en 2025 registró 12.688 marcas de la UE (tercer puesto) y 4.193 diseños (quinto), y en 2024 alcanzó 2.192 solicitudes de patentes europeas (noveno). Sin embargo, al ajustar por tamaño económico, su posición cae a la zona media: 15.ª en marcas, 14.ª en diseños y 16.ª en patentes dentro de la UE.