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En colaboración conLa Ley

20 años no es nada (de lucha contra el blanqueo de capitales)

Los notarios no se limitan a firmar, dar fe, autorizar documentos o controlar la legalidad: también se dedican a prevenir muchos delitos o fraudes

fizkes (Getty Images/iStockphoto)

Cada vez que aparece una información de un caso de corrupción (elija el que quiera), de una trama de narcotraficantes o de un aristócrata imputado junto a un inspector de policía, leo que además se les imputa un delito de blanqueo de capitales y a veces se menciona la utilización de una notaría por parte de los delincuentes. Por eso quiero aprovechar para contar una historia que comenzó hace ya 20 años.

Pues bien, a finales del año 2005 se creó el Órgano de Prevención de Blanqueo de Capitales y de la Financiación del Terrorismo del Notariado, conocido por OCP, para aumentar la colaboración de los notarios con las autoridades judiciales, policiales y administrativas en la prevención y lucha contra esta y otras lacras sociales.

Recordemos que el objetivo fundamental del blanqueo de capitales es crear una coartada o un guion para contestar al director del banco, a las fuerzas de seguridad o incluso a un fiscal o juez, cuando te hacen la famosa pregunta: “¿De dónde salió este dinero?” Y el delincuente, con ese guion, intentará convencerlos de que el dinero es legal, cuando en realidad proviene de un delito.

También merece la pena recordar que para que haya un delito de blanqueo debe existir un delito previo, y ese delito precedente debe generar beneficios económicos (la mayoría de los delitos tienen esa motivación). Y no pensemos que esos delitos son de cuello blanco (ni de guante blanco), sino que son delitos muy graves, desde el tráfico ilegal de armas, estupefacientes de todo tipo, hasta alguno de los más execrables, como es el tráfico de seres humanos o el terrorismo.

Para la prevención tanto del blanqueo como de los delitos precedentes, los notarios españoles colaboran con las autoridades a través del OCP: bien remitiendo informes de operaciones sospechosas al SEPBLAC (más de 25.000 operaciones notariales), bien atendiendo requerimientos de información (más de 415.000 solicitudes atendidas) o de documentación (más de 200.000 documentos notariales aportados).

Y si los notarios tienen ese órgano que en teoría funciona tan bien: ¿por qué los delincuentes siguen utilizando los servicios notariales? Desde mi punto de vista por dos motivos fundamentales:

Por un lado, porque la intervención notarial es obligatoria para comprar un inmueble, crear estructuras societarias, otorgar un poder o legitimar una firma. Los notarios españoles deben intervenir en muy diferentes tipos de transacciones lo que provoca que cualquier organización criminal de tamaño medio va a pasar tarde o temprano por una notaría.

Por otro lado, porque para hacer creíble la coartada comentada antes se aportan documentos, y el documento notarial va a dar mayor credibilidad a esa coartada. Es decir, ese documento notarial tiene mucha más credibilidad que un documento privado. Eso sí, la fuerza probatoria del documento notarial se vuelve en su contra en los juicios.

Llevo trabajando para los notarios desde la creación del OCP y tengo que reconocer que, hasta el día de hoy, a los profesionales que lo integramos (expertos en la lucha contra el blanqueo de capitales) nos han dejado trabajar con autonomía, y gracias a eso, en el OCP hemos visto de todo (no nos hemos dejado un político sin investigar) y nos han solicitado información o documentación (y así lo recogen nuestros manuales de actuación) en todas las investigaciones patrimoniales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para la detección del blanqueo de capitales y otros delitos.

En este tiempo ha habido muchos reconocimientos internacionales a nuestra labor: desde la mención al buen trabajo del notariado en la evaluación del Grupo de Acción Financiera (GAFI) a España de 2014, hasta la inclusión, en 2019, del OCP y de la Base de Datos de Titular Real de los notarios como buenas prácticas internacionales para los profesionales jurídicos de todo el mundo.

El OCP hasta ahora ha sido un órgano único en el mundo. No hay notariado en el mundo que se haya tomado la prevención de los delitos económicos como lo ha hecho el español. Y lo sé, no solo porque lo haya dicho GAFI, sino porque durante todo este tiempo hemos explicado, porque así nos lo han pedido, el funcionamiento de OCP a notarios, a unidades de investigación financiera y legisladores de más de 40 países. Algunos de los cuales (por ejemplo, Japón o Perú) han adaptado la normativa notarial para copiar nuestro modelo.

Conclusión que yo extraigo: los notarios y notarias españoles no se limitan a firmar, dar fe, autorizar documentos o controlar la legalidad: por detrás hay mucho más trabajo del que vemos cuando vamos a una notaría. Por ejemplo, el de prevenir el blanqueo de capitales y otros muchos delitos o fraudes. Venga lo admito, se nota que trabajo para los notarios, pero precisamente por eso y porque llevo 40 años en el ámbito de la persecución de delitos, puedo firmar este artículo sin dudarlo.

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