Sánchez afea la actitud “egoísta” de algunos gobiernos europeos por la crisis de Ceuta
“La Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacción egoísta, polarizadora e ilegal”, dice el presidente del Gobierno por carta
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha acusado a varios gobiernos europeos de actuar en la crisis de Ceuta movidos por el “prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político” y calificó su respuesta a la situación migratoria en la ciudad autónoma española de “egoísta, polarizadora e ilegal”. En una carta remitida a la cúpula de las instituciones comunitarias, Sánchez carga contra la reacción de algunos de sus socios de la UE (sin poner nombres) y pide una reunión urgente de ministros del Interior, después de que Italia suspendiera su cooperación Schengen con E...
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El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha acusado a varios gobiernos europeos de actuar en la crisis de Ceuta movidos por el “prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político” y calificó su respuesta a la situación migratoria en la ciudad autónoma española de “egoísta, polarizadora e ilegal”. En una carta remitida a la cúpula de las instituciones comunitarias, Sánchez carga contra la reacción de algunos de sus socios de la UE (sin poner nombres) y pide una reunión urgente de ministros del Interior, después de que Italia suspendiera su cooperación Schengen con España y Finlandia y Dinamarca plantearan abiertamente la posibilidad de excluir temporalmente su cooperación de libre circulación con Madrid. España estima que más de 48.000 de las alrededor de 50.000 que entraron en Ceuta desde Marruecos ya han regresado.
No ha sido el único que ha reclamado esa reunión de los máximos responsables de Interior de los Estados miembros de la UE. También lo han pedido Italia y Dinamarca, en una carta promovida por dos países con una posición más dura sobre migración, a la que se han adherido otros 20, entre ellos Alemania. No están en este grupo Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo, además de España. El texto, además, reprocha, de forma indirecta, a Sánchez la regularización masiva de migrantes que puso en marcha el Gobierno español: “Tenemos el deber de disuadir de manera eficaz y combatir sin tregua la inmigración ilegal, coordinando nuestras acciones, reforzando nuestras fronteras exteriores y abordando todas aquellas políticas que puedan actuar como efecto llamada, como la regularización de un número muy elevado de migrantes en situación irregular”.
La regularización masiva como causa de lo sucedido en Ceuta ya fue señalada el viernes por varios Gobiernos europeos, como el austriaco. Y ahora aparece en este texto de dos páginas, a pesar de que el comisario europeo Magnus Brunner aclarara que el permiso de trabajo que concede España no supone una licencia para trabajar en toda la UE.
Sánchez, por su parte, señala que “la reacción de los Gobiernos europeos ha sido bastante asimétrica” en la misiva remitida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a Micheál Martin, primer ministro de Irlanda, el país que tiene este semestre la presidencia semestral del Consejo de la UE. “La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad y nos ha ofrecido su ayuda. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y pedir su exclusión temporal del espacio Schengen”, ha criticado Sánchez en el texto, en el que muestra su “profunda preocupación” por esa reacción de “algunos Gobiernos europeos”.
El Gobierno español reclama que la actitud de esos socios es “contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad” que sustentan la Unión. Una acusación de incumplimiento legal, no solo político. Sánchez recuerda en su afilada carta que Ceuta no forma parte del espacio Schengen —lo que resta sentido jurídico, según su argumento, a cualquier amenaza de suspensión— y cita datos de Frontex, la agencia de fronteras europea, para asegurar que España registra la mitad de entradas irregulares que Italia entre 2021 y 2026, pese a ser el único Estado miembro con frontera terrestre con África.
Asegura que España restableció “plenamente” el control fronterizo en menos de 48 horas, devolvió a “prácticamente la totalidad” de los migrantes llegados de forma irregular y evitó cualquier movimiento no autorizado hacia el resto de Europa. Todo ello, según la carta, “con muy poco apoyo de otros Estados europeos”.
El ministro del Interior irlandés, Jim O’Callaghan, habló el viernes con su homólogo español, Fernando Grande-Marlaska, sobre la crisis de Ceuta. Además, Irlanda, como presidencia de turno del Consejo de la UE, ha convocado para este sábado una reunión del Mecanismo Integrado de Respuesta a la Crisis Política, activado en relación a la migración desde 2015, en la que los expertos de los Estados miembros analizarán la situación. Los representantes de los países ante la UE también mantendrán una reunión el lunes sobre este asunto.
Falta de solidaridad
Sánchez plasma la falta de solidaridad y de reciprocidad de algunos de sus socios —que han aprovechado para cargar contra su política migratoria y contra la regularización masiva que llevó a cabo España hace unos meses— en episodios concretos y afirma que España acogió a migrantes llegados a Europa del Este a través de Bielorrusia en 2021, cuando el dictador Aleksandr Lukashenko utilizó a solicitantes de asilo para lanzar un ataque híbrido contra la UE, y a la isla italiana de Lampedusa en 2023.
La actitud de esos gobiernos europeos, sostiene Sánchez, “resulta contraria a los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más básico, ya que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, prácticamente no quedan migrantes sin devolver y, según Frontex, España es una de las fronteras menos permeables de la UE”.
Sánchez ya había respondido públicamente y por separado a las críticas de Italia, citando en redes sociales las mismas cifras de Frontex y afirmando que “la solidaridad y la empatía son opcionales; el respeto a los tratados europeos y a los hechos, no”. La ministra finlandesa de Interior, Mari Rantanen, había acusado a España de haber “fracasado por completo” en la protección de la frontera exterior de la Unión, mientras la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pedía valorar “todas las posibilidades, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen”.
El otro texto, de una veintena larga de países, por su parte, remarca que en “la próxima reunión” de ministros de Interior pedida se “debería permitir una evaluación conjunta de la situación y un acuerdo sobre una respuesta europea coordinada, incluida la rápida movilización de los instrumentos de la UE disponibles y el apoyo necesario a España para restablecer el control efectivo de la frontera exterior de la Unión y evitar nuevos cruces incontrolados”.
También este sábado ha hablado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quien ha tomado nota de la reunión reclamada. “La buena noticia es que la gran mayoría de quienes llegaron de forma ilegal han regresado a Marruecos, gracias a la eficaz labor de las fuerzas del orden españolas y marroquíes. Ni una sola persona llegó a la España peninsular ni al resto de la UE. Esto demuestra por qué es importante el control de nuestras fronteras europeas. Contamos con un sistema sólido, pero es necesario reforzarlo aún más”.
La carta de Pedro Sánchez a las instituciones europeas
Le escribo para expresar mi profunda preocupación por la reciente reacción que algunos Gobiernos europeos han mostrado tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la UE en Ceuta.
Como saben, alrededor de 50.000 migrantes entraron de forma irregular e inesperada en este territorio español a principios de esta semana. En menos de 48 horas, mi Gobierno ha logrado restablecer plenamente el control de la frontera, proporcionar una amplia asistencia humanitaria, devolver prácticamente a la totalidad de los migrantes que cruzaron de forma irregular y evitar cualquier movimiento no autorizado hacia el continente europeo.
Esto se ha conseguido en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes y con un apoyo muy limitado por parte de otros Estados europeos, al tiempo que se ha seguido implementando la política migratoria efectiva y solidaria que España ha aplicado de manera constante en los últimos años. Una política que nos ha permitido reducir drásticamente las llegadas irregulares a través de nuestro territorio, convirtiendo a España en la segunda frontera exterior más segura de la UE, a pesar de ser el único Estado miembro con una frontera terrestre con África. Esta política exitosa también nos ha permitido ayudar a otros Estados miembros cuando se enfrentaron a crisis similares, como cuando acogimos a varios de los migrantes que llegaron a Europa oriental a través de Bielorrusia en 2021 y a Lampedusa en 2023.
A pesar de estos hechos indiscutibles, la reacción de los gobiernos europeos en las últimas horas ha sido bastante asimétrica. La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad, y ha ofrecido su asistencia. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y por pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen.
Esa actitud —impulsada por prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos— no solo es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen. También lo es a los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental, porque Ceuta no forma parte del Espacio Schengen, porque apenas quedan migrantes irregulares sin devolver y porque España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores menos permeables de la Unión Europea, con un número de entradas irregulares que es la mitad del registrado, por ejemplo, en Italia en los últimos años (2021–2026).
En el actual contexto internacional, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacciones egoístas, polarizadoras e ilegales.
Por esta razón, dada la gravedad de la situación, le pedimos a la Presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea que convoque, con carácter de urgencia, una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior. Esta reunión debería permitirnos establecer una respuesta común a situaciones de este tipo y reafirmar que la seguridad de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida de todos los Estados miembros, y no solo de aquellos en la primera línea de la Unión.
Contamos con su liderazgo para garantizar que la Unión Europea responda de manera rápida, efectiva y coordinada.