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La adaptación a la normativa cripto abre nuevas brechas para los estafadores

La ESMA alerta de que los ciberdelincuentes suplantan la identidad de los supervisores para captar los fondos de los inversores que migran a otras plataformas

La pantalla de un ordenador. Unplash

Se ha cumplido ya un mes desde la plena aplicación de la normativa MiCA en Europa. La ley sobre criptoactivos establece que, desde el 1 de julio, todo banco o empresa que quiera ofrecer servicios ligados a activos digitales debe contar con una autorización. Unas 324 entidades en Europa ya la han obtenido, pero se han quedado fuera pesos pesados del sector como Binance. La nueva situación ha obligado a muchos usuarios a buscar alternativas, por ejemplo, trasladando sus fondos a proveedores regulados. En ese proceso, los estafadores han encontrado una oportunidad. En las últimas semanas han proliferado los intentos de fraude dirigidos a inversores en criptomonedas mediante la suplantación de empresas del sector y de los propios reguladores, como ha publicado el diario Financial Times y han confirmado varios supervisores europeos a este periódico.

A principios de julio, la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) lanzó una alerta a los inversores ante el aumento de los intentos de fraude. “Los estafadores están suplantando la identidad de la ESMA y aprovechando el fin del período transitorio de MiCA. Estos correos electrónicos no proceden de la ESMA”, advirtió el supervisor europeo.

No se trata de un fenómeno aislado. El regulador italiano, la Consob, ya ha lanzado dos advertencias, una en diciembre de 2025 y otra el pasado 23 de julio, para alertar a los inversores de que varios estafadores están enviando correos electrónicos desde direcciones muy similares a las oficiales del organismo. “Estas comunicaciones, completamente infundadas, hacen referencia de forma genérica a supuestas irregularidades detectadas por la Consob y, en algunos casos, invitan a los destinatarios a consultar documentos no especificados a través de enlaces. Para dar mayor credibilidad a los mensajes, también se mencionan supuestos departamentos de la Consob que en realidad no existen. Se trata de formas de actuar que responden a conocidas técnicas de fraude”, subraya la institución.

En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) asegura a este periódico que, por el momento, no ha detectado un repunte específico de fraudes relacionado con la entrada en vigor de MiCA. Sin embargo, el supervisor mantiene sus advertencias habituales y recuerda que la aplicación plena de la normativa ha coincidido con el periodo vacacional de verano, cuando aumenta el tiempo dedicado a navegar por internet y las redes sociales. “Estamos más expuestos a los intentos de captación de nuevas víctimas por parte de estafadores y chiringuitos financieros”, señalan fuentes del organismo.

Pero las estafas van más allá. El regulador francés, la Autorité des Marchés Financiers (AMF), ha observado prácticas similares. Además de hacerse pasar por organismos públicos, algunos delincuentes han suplantado la identidad de empleados del propio supervisor para solicitar el pago por adelantado de supuestas tasas administrativas con la promesa de recuperar los fondos perdidos o bloqueados.

El fin del proceso de transición de MiCA se ha convertido en una oportunidad para los estafadores que buscan sacar partido de la transición regulatoria y de la necesidad de muchos usuarios de reorganizar sus inversiones. Varias plataformas han tenido que cesar o limitar su actividad en distintos países europeos al no haber obtenido la licencia a tiempo, mientras que miles de inversores se han visto obligados a trasladar sus fondos a proveedores autorizados para seguir operando.

El proceso, sin embargo, no ha estado exento de dificultades. Muchas plataformas comunicaron las restricciones derivadas de MiCA apenas unos días antes de la plena aplicación de la normativa, lo que dejó a numerosos usuarios sin claridad sobre los cambios regulatorios y las alternativas disponibles. Los ciberdelincuentes han aprovechado ese contexto.

El fenómeno encaja con una tendencia más amplia. Las estafas vinculadas a las criptomonedas movieron al menos 17.000 millones de dólares (unos 14.700 millones de euros) en 2025, según el informe anual de Chainalysis. “Las estafas basadas en la suplantación de identidad se han convertido en una tendencia especialmente preocupante”, señalan los analistas. El volumen de este tipo de fraudes aumentó más de un 1.400% respecto a 2024, mientras que el importe medio de las transferencias realizadas por las víctimas se disparó más de un 600%.

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