Ryanair gana un 34% menos en su primer trimestre por la subida del combustible pese a tener cubierto el 80% del consumo
El beneficio neto cae a 538 millones en el arranque del ejercicio fiscal 2027 con un repunte del 6% en el tráfico de viajeros


El volumen de viajeros transportados por Ryanair en su primer trimestre fiscal ha subido un 6%, pero la aerolínea ha sufrido un fuerte retroceso en su rentabilidad entre mayores costes y precios más bajos de los billetes. Una de las grandes del sector aéreo vuelve a mostrar la factura de la crisis en el estrecho de Ormuz. Su beneficio neto se ha desplomado un 34%, hasta los 538 millones, debido al impacto del conflicto de Oriente Próximo en el precio del combustible. La parte que consume la low cost sin estar protegida a precio fijo por coberturas financieras, estimado en un 20%, se ha llevado por delante cualquier expectativa de mejora de los 820 millones de euros de beneficio que declaró en el mismo periodo del pasado ejercicio. La compañía líder en España también achaca sus menores ganancias a una caída del 6% en el precio de sus billetes.
La mayor aerolínea europea en el segmento punto a punto ha subido a sus aviones a 61,3 millones de viajeros, manteniendo un factor de ocupación de sus aviones del 94%. Los ingresos por pasajero bajaron un 5%, mientras que los auxiliares se mantuvieron estables. Los costes unitarios, por su parte, se elevaron un 5% con un precio del barril situado en los 150 dólares, el doble que en el trimestre comparable del ejercicio 2025-2026. Ryanair ha señalado ante el mercado que tiene asegurado un 80% de su consumo estimado para el ejercicio fiscal 2027 a 67 dólares por barril, y corre ya para protegerse de la volatilidad del precio del queroseno con coberturas sobre el 15% en 2028. Estas son más caras, a 85 dólares el barril, y han podido firmarse aprovechando alguna caída en el precio del queroseno en las últimas semanas.
Pese a tener uno de sus principales costes al alza, la irlandesa amortizó en mayo su último bono de 1.200 millones de euros, lo que deja el balance limpio de deuda, y ha seguido creciendo en rutas. El gigante cuenta con tres nuevas bases, en Rabat, Tirana y Trapani, y 130 nuevas rutas en comparación con la apertura del ejercicio fiscal 2026.
Las cuentas del primer trimestre muestran un incremento del 1% en los ingresos, hasta los 4.380 millones de euros, y unos costes operativos de 3.810 millones, un 11% más que el año pasado. Los ingresos auxiliares crecieron en línea con el tráfico, hasta 1.470 millones de euros.
El consejero delegado del grupo, Michael O’Leary, señala que los precios de venta al viajero “requirieron estímulos comerciales porque el conflicto en Oriente Medio motivó la cautela entre los consumidores, preocupación por posibles interrupciones en el suministro de combustible en Europa, incertidumbre económica y reservas más tardías”. El ejecutivo ha indicado que las coberturas van a proteger el beneficio del grupo, “ampliando nuestra ventaja de costes frente a todos nuestros competidores europeos”.
Tras la amortización del bono e inversiones por 500 millones, la posición de efectivo bruto supera los 2.800 millones, a lo que se suma una línea de crédito renovable de 1.100 millones prácticamente intacta. La empresa ha aprovechado la presentación de resultados para informar de que ha completado casi el 90% de su programa de recompra de acciones por valor de 750 millones de euros, habiendo adquirido 25 millones de acciones que han sido amortizadas a un precio medio de 26,35 euros por título.
La dirección marca ahora la prioridad de atender la entrada de 300 aviones B787 MAX-10 a partir de enero (serán entregados hasta marzo de 2034), el pago de dividendos y cerrar el programa de recompra de acciones. O’Leary tiene fijado un objetivo de caja bruta de 4.000 millones.
Entre las estimaciones de Ryanair figura la de 216 millones de viajeros en el ejercicio fiscal 2026-2027, con una subida del 4%. La aerolínea ha remarcado que en un contexto de capacidad limitada, por el retraso en la recepción de los aviones de Boeing, que está reasignando capacidad a mercados con tarifas bajas, como Albania, Italia, Marruecos, Eslovaquia y Suecia, en detrimento de países como Austria y Alemania, el aeropuerto de Dublín y los regionales españoles. “Esperamos que la capacidad del mercado europeo de corto radio continúe limitada al menos hasta 2030, ya que los dos principales fabricantes de aeronaves siguen acumulando retrasos en las entregas, persisten las demoras en las reparaciones de motores de Pratt & Whitney, se acelera la consolidación de las aerolíneas europeas y las compañías no rentables (afectadas por el aumento del precio del combustible y la fortaleza del dólar estadounidense) afrontan un invierno complicado”, ha analizado el consejero delegado del grupo Ryanair.
La anticipación de las reservas sigue siendo menor que el año pasado, por lo que el sector aéreo tiene menor visibilidad sobre el comportamiento de la demanda. La low cost ha percibido un ligero repunte que relaja la necesidad de bajar precios. Pese a ello, los billetes en el segundo trimestre siguen algo más bajos que en el periodo comparable del año pasado. “El beneficio neto final del ejercicio fiscal 2027 sigue siendo muy sensible a posibles factores externos adversos, entre ellos una escalada de los conflictos en Oriente Medio y Ucrania, el precio del combustible de aviación no cubierto, perturbaciones macroeconómicas y la continuidad de las huelgas y de la mala gestión del control del tráfico aéreo europeo”, ha zanjado O’Leary sin atreverse aún a ofrecer una estimación de beneficios para el año completo.