Greening triunfa en la opa en acciones por su rival Energy Solar Tech
La compañía que dirige Pablo Otín ha ampliado capital en 30 millones para reforzar su balance. La empresa renegocia la deuda con la banca al mismo tiempo que sale de compras
Greening, empresa de renovables que cotiza en BME Growth, ha comunicado su victoria en la opa por Energy Solar Tech (EST), otra compañía de energía que cotiza en el mismo mercado. Dueños de más del 50% de las acciones han aceptado la propuesta, a base de acciones de Greening (0,9546 títulos nuevos del comprador por cada acción de EST), que se hunde cerca de un 60% en el año y vale menos de 100 millones de euros. La compañía que dirige Pablo Otín amplió capital por 30 millones de euros hace unos meses para fortalecer sus fondos propios y negociar el pasivo con sus acreedores.
La opa sobre EST se remonta a finales de mayo, y responde al objetivo de Greening de convertirse en el “gran consolidador del sector”, según explica Felipe García, director financiero de la empresa, a este periódico. En esencia, su estrategia consiste en comprar compañías sin gastarse un euro (léase, con acciones), integrar negocios complementarios, refinanciar deuda, vender activos no estratégicos y esperar un cambio de ciclo que devuelva rentabilidad al sector. De momento, los precios negativos de la luz persisten y han devaluado todas las instalaciones fotovoltaicas, tanto las operativas como los proyectos. Las empresas cotizadas en BME Growth han sufrido con dureza.
El directivo reconoce que Greening no prevé beneficio neto hasta finales de 2027 o 2028, aunque sí espera beneficio bruto de explotación (ebitda) positivo, y revela que en junio ya lo logró por primera vez en su historia. La empresa logró a mediados de mayo una inyección de capital y liquidez, al cerrar con éxito una ampliación por 30 millones de euros de la mano de Andbank y Alantra, que ejercieron de bancos colocadores.
La operación permitirá a la compañía negociar con sus acreedores —entre ellos, el Santander, el BBVA, Deutsche Bank y Cajamar— con el objetivo de ejecutar un cambio de estrategia que le permita reducir su deuda y ser rentable a medio plazo. Su auditor, Deloitte, había advertido en las cuentas del año pasado la “existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo (…) para continuar como empresa en funcionamiento, y en consecuencia, la viabilidad del grupo y de la sociedad“.
La empresa, en sus negociaciones con los bancos mencionados, no solicita quitas, sino alargar vencimientos entre cuatro y cinco años y modificar los calendarios de amortización. Espera obtener de 35 a 40 millones mediante desinversiones, como el negocio en México y los activos en Italia, que espera ejecutar antes de final de año.
Con la integración de EST, Greening espera obtener ingresos recurrentes de activos renovables y no solo de un negocio centrado solo en construcción e instalación. También refuerza capacidades industriales, gracias a las fábricas de la adquirida en León y A Coruña y experiencia en subestaciones, equipos eléctricos, infraestructuras energéticas y soluciones modulares para centros de datos.
Antes de EST, Greening cerró hace unos meses la opa por su competidor EiDF, por la que ha ofrecido una acción por cada 3,894 acciones de la compañía de origen gallego que estuvo en la picota por las dudas ante la información comunicada al mercado y la incertidumbre sobre su viabilidad. Felipe García defiende esta adquisición porque conservaba un buen negocio de comercialización: “Las adquisiciones tienen que ser complementarias, los accionistas tienen que aceptar un canje y las empresas han de tener cierta salud”. “Es decir, nosotros estamos muy dispuestos a generar sinergias y mejorar compañías, pero tienen que ser mejorables”, sentencia.