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Citi ve tensionada la situación financiera de Cox por la compra de Iberdrola México

Los analistas de uno de los bancos de cabecera de la empresa energética de Enrique Riquelme recortan a la mitad la previsión de crecimiento del ebitda para 2028 y rebajan al 50% la cartera de proyectos por las necesidades financieras

El presidente de Cox, Enrique Riquelme.Carlos Rosillo

Citi, uno de los bancos de cabecera de Cox, ha expresado diversas dudas sobre la situación de la compañía de Enrique Riquelme. Los analistas de la entidad financiera estadounidense aseguran que, aunque la compra de Iberdrola México es “estratégicamente atractiva”, también consideran que “genera presión sobre el balance a corto plazo”.

“Dado el historial limitado de Cox a gran escala, la importante intensidad de capital de su cartera de proyectos y la presión sobre el balance a corto plazo tras la transacción con Iberdrola en México, aplicamos un recorte del 50% a las oportunidades de crecimiento identificadas, como un equilibrio entre la entrega total y una ejecución más restringida”. En consecuencia, Citi proyecta “un crecimiento anual compuesto del ebitda (resultado bruto de explotación) más conservador, de aproximadamente el 13% hasta 2028 (frente a la previsión del 25%)”. Pese a todo, la firma aún ve potencial y otorga un precio objetivo de 14,6 euros por acción, frente a los menos de 12 euros por título actuales.

Otras fuentes al tanto de la situación de la compañía rebajan las alarmas de Citi, que ha acompañado a Cox en sus operaciones transformadoras más importantes, como la compra de Iberdrola México, su salida a Bolsa o la compra de Abengoa. No obstante, en el sector aseguran que el departamento de análisis de cotizadas es completamente independiente de sus servicios de asesoría y financiación.

En este sentido, creen que el recorte que hace sobre las previsiones de 2028 toman como referencia el run-rate (tasa de ejecución), una métrica que la empresa decidió incluir en su plan estratégico y que sin embargo solo se alcanzaría si todos los proyectos están ya dentro de dos años en operación, algo que dichas fuentes creen que es demasiado optimista, por lo que dudan de si debió ser incluida en sus previsiones.

Por otro lado, descartan que la situación de Cox esté tensionada a corto plazo, ya que la financiación puente que se obtuvo para comprar Iberdrola México ya ha sido transformada en una combinación de bonos, créditos y capital (que a su vez está aportado gracias a préstamos de Iberdrola y Ben Oldman) de largo plazo, con vencimientos entre cinco y diez años.

Lo cierto es que para Citi la calificación de Cox es neutral, pero además del riesgo de ejecución en torno a la transacción en México, cuestiona el nivel de liquidez, que considera limitado (solo un 15 % de acciones en circulación). La mayoría del capital está en manos de Enrique Riquelme y la familia Zardoya.

Por otro lado, alerta de su exposición a mercados emergentes y la corta experiencia de la empresa, ya que Cox, cuyo presidente tiene 37 años, cuenta con menos años de trayectoria que algunos de sus comparables, entiende Citi. Otras fuentes creen que la empresa suma a sus capacidades las de todo el personal que trabaja en Iberdrola México desde hace más de una década o el personal de Abengoa, de largo recorrido, con lo que cuestionan la falta de experiencia.

Por todo lo anterior, los analistas del banco ven un recorrido limitado en Bolsa, pero apuntan a factores que pueden impulsar a la compañía, como “una entrega de proyectos mejor de lo esperado, junto con una posible disminución de los rendimientos de los bonos, lo que respaldaría la valoración, y una sólida rotación de activos”.

La venta de activos es algo que la empresa ya puso encima de la mesa a finales del pasado año, cuando presentó su plan estratégico. La idea de la multinacional es centrarse en sus geografías estratégicas y salir de los países considerados non-core o no esenciales.

Otra vía que contemplaba el mercado para aliviar la situación financiera de Cox -que con una cotización bursátil de alrededor de 1.000 millones ha comprado Iberdrola México por casi 4.000 millones de euros- era hacer una ampliación de capital. De hecho, la propia empresa ya dejó abierta esa puerta antes de ejecutar la adquisición de Iberdrola México.

Fuentes financieras al tanto de la empresa y otras fuentes próximas al núcleo de decisión de la cotizada aseguraron a este medio que la ampliación de capital debía hacerse para reforzar el capital tras la compra de Iberdrola México. Sin embargo, la propia Cox rechazó esta posibilidad al desvelarse la noticia. Con la ampliación de capital descartada, ahora Citi ve su balance tensionado. Al margen del capital, la compañía ha logrado que buena parte de la gran banca nacional e internacional respalde la deuda para la compra de los activos de Iberdrola en el país azteca.

La tesis de la compañía, recogida en el informe de Citi, es que los activos de Iberdrola serán capaces de atender el servicio de la deuda y lograr rendimientos para la empresa. “La adquisición orienta a Cox hacia un modelo más centrado en infraestructuras, con aproximadamente el 60% del suministro respaldado por generación propia y el resto asegurado mediante contratos a largo plazo con terceros. El negocio de suministro se enfoca en grandes clientes industriales con acuerdos de compra de energía (PPA) a largo plazo (con una media de 8 años), con solo un 10% de exposición al mercado libre, lo que garantiza la visibilidad de los ingresos y flujos de caja estables y predecibles”.

Por otro lado, la firma tiene un programa de máximos en cuanto a crecimiento que implica aumentar la generación (+4,6 gigavatios), expandir el almacenamiento (+10 000 megavatios hora) y casi duplicar su plataforma de agua.

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