El Santander propulsa su banca de inversión en EE UU y dispara un 800% sus comisiones allí en 10 años
El banco ha reforzado su equipo en unas 300 personas en los dos últimos años y participa en operaciones clave en el país. Es uno de los bancos que sacará SpaceX a Bolsa y puso su balance a disposición de Netflix en la guerra contra Paramount por Warner
El Santander es un gigante de la banca de inversión en España. El banco que preside Ana Botín compite con JP Morgan por el primer puesto del ranking cada trimestre y se ha consolidado como una de las entidades con más influencia e...
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El Santander es un gigante de la banca de inversión en España. El banco que preside Ana Botín compite con JP Morgan por el primer puesto del ranking cada trimestre y se ha consolidado como una de las entidades con más influencia en todo tipo de operaciones. Pero no se conforma con esa posición en su país de origen. Está en plena conquista de Estados Unidos, donde ha ejecutado el fichaje de más de 300 personas en unos dos años y ha propulsado su negocio en todos los ámbitos. Los resultados son elocuentes. El importe de las comisiones obtenidas allí en la última década se dispara casi un 800%, hasta los 414 millones de dólares (381 millones de euros) en 2025, de acuerdo con los datos de Dealogic.
El mantra de Ana Botín respecto a la división de Banca Corporativa y de Inversión (CIB, por sus siglas en inglés) es que sea una columna vertebral del negocio del banco en todos los países en los que compite. El año pasado, supuso casi una quinta parte del beneficio total del grupo, tras haber alcanzado los 2.834 millones de euros con un incremento del 7%. La tendencia se aceleró en el primer trimestre del presente ejercicio, hasta suponer uno de cada cuatro euros de sus resultados ordinarios (sin computar la venta de su filial polaca), con 889 millones de euros y un incremento del 16%.
La entidad había sembrado el terreno con inversión y contrataciones en todos los países, y Estados Unidos ha sido un país favorecido, con una oleada de fichajes, especialmente de banqueros que trabajaban en Credit Suisse, comprado por UBS tras su caída en marzo de 2023, pero también de otras entidades, como JP Morgan, Citi o Nomura. La estrategia se basa en aprovechar los poderes globales del Santander, que permiten conectar clientes y capacidades entre Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.
Hace casi tres años, el Santander lanzó la iniciativa US Banking Buildout, con el objetivo de complementar su banca de inversión en Estados Unidos para abordar áreas sin explotar en fusiones y adquisiciones, renta variable, deuda y financiación apalancada. Y, en los últimos 24 meses, el acelerón ha sido notable. El banco ha incorporado a unos 200 banqueros y a más de un centenar de perfiles de soporte. Este refuerzo le ha permitido ampliar capacidades en sectores estratégicos como tecnología e infraestructuras digitales, energía e infraestructuras, telecomunicaciones, cuidado de la salud, consumo y distribución, inmobiliarias, instituciones financieras, industriales y movilidad. El trabajo bien hecho se ha trasladado a los resultados de 2025. “La rentabilidad del negocio ha aumentado de forma muy relevante, hasta más que duplicar el beneficio de 2024″, afirman en el banco.
Los ingresos de banca de inversión en Estados Unidos en 2025 alcanzaron los 1.884 millones de dólares, con un crecimiento del 150% frente a los 753 millones de 2022. El alza anual medio en el periodo es del 36%, por encima del 25% establecido como objetivo. La entidad explica que su negocio de CIB en Estados Unidos atraviesa una fase de fuerte crecimiento y consolidación y que el país “se ha convertido en una de las principales prioridades estratégicas” de su banca de inversión y corporativa.
Las operaciones en las que ha participado en los últimos meses son importantes y numerosas, con mandatos en financiación, asesoramiento y mercados de capitales. Como ejemplos, ha asesorado a Blackstone en la compra de la central energética Hill Top Energy Center y a Stonepeak en su inversión en infraestructuras de gas natural en Luisiana, además de estructurar financiación para proyectos de infraestructura digital como Stargate. Aunque finalmente no triunfó la oferta de Netflix sobre Warner, el Santander también figuraba en el sindicato de bancos encargados de financiar al gigante del streaming. Al final, venció Paramount.
El banco también ha participado en grandes operaciones de mercado, como la salida a Bolsa de Gores Holdings X, su primer mandato como colocador en un bono convertible en Estados Unidos (Albemarle) y forma parte del sindicato bancario de la futura Oferta Pública de Venta (OPV) de SpaceX, con una valoración de dos billones de dólares. También ha participado en relevantes emisiones y financiaciones, como un bono soberano de Qatar —su primera operación de deuda pública en Oriente Medio— y las financiaciones de Sonnedix o de Atlas Renewable Energy y GIP en Latinoamérica.
El salto en comisiones ha sido gigante desde los 46 millones de dólares que logró en 2015 el Santander en Estados Unidos en el ámbito de la banca de inversión, frente a los 414 millones del año pasado. Y el futuro de la banca de inversión del Santander continuará jugándose allí. “Seguirá siendo nuestra geografía de mayor crecimiento durante los próximos años”, sentencia la entidad. “Nuestro objetivo es consolidar en el país una franquicia de banca corporativa y de inversión de escala global, reforzando especialmente las actividades de advisory, financiación, mercados de capitales y soluciones transaccionales”, añade.
La compra de Webster también contribuirá a potenciar el negocio de CIB en Estados Unidos, como anticipó Ana Botín en una conferencia con analistas tras anunciar su adquisición. Su adquisición, que prevé cerrar en el segundo semestre, le proporcionará un nuevo campo de actuación, puesto que el comprado carece de equipos de banca de inversión. “Por lo tanto, de hecho, estamos muy entusiasmados con esas oportunidades”, aseguró. La presidenta de la entidad adelantó también que esperan “sinergias de ingresos bastante significativas”, al margen de los 800 millones de euros en ahorro de costes que ya están negro sobre blanco.